Los liberales toman las riendas de la coalición en Dinamarca tras el revés de la primera ministra

Troels Lund Poulsen asume las negociaciones para formar gobierno en Dinamarca tras el fracaso de Mette Frederiksen en lograr una mayoría parlamentaria.

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Troels Lund Poulsen, vice primer ministro y ministro de Defensa de Dinamarca  Europa Press/Contacto/Kristian Tuxen Ladegaard Ber

Troels Lund Poulsen, vice primer ministro y ministro de Defensa de Dinamarca Europa Press/Contacto/Kristian Tuxen Ladegaard Ber

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El jefe del partido liberal danés, vice primer ministro y titular de Defensa, Troels Lund Poulsen, ha pasado a encabezar las conversaciones para articular una nueva coalición de gobierno en Dinamarca, después de seis semanas de contactos liderados sin éxito por la primera ministra, Mette Frederiksen.

La dirigente socialdemócrata no ha logrado reunir el apoyo suficiente de las formaciones de izquierda y centro. Ante esta situación, el rey Federico X ha encargado oficialmente a su adversario político la conducción de la siguiente fase de diálogo, tras escuchar a todas las fuerzas representadas en el Parlamento.

“Semanas de negociaciones para un nuevo gobierno concluyeron ayer. Lamentablemente”, escribió Frederiksen este sábado en Facebook, donde también subrayó que “había muchas cosas buenas sobre la mesa”.

Poulsen afronta ahora el reto de tejer una mayoría en el eje central del arco político, en un contexto en el que los expertos advierten de que las opciones para salvar las fuertes discrepancias entre partidos son muy limitadas. Pese al revés, Frederiksen sigue manteniendo la posibilidad de continuar como primera ministra, aunque se anticipa un proceso largo, con varias rondas de diálogo.

El bloqueo se ha agudizado tras el giro del líder del Partido Moderado, Lars Lokke Rasmussen, que se ha convertido en figura clave para la formación del próximo Ejecutivo. El viernes anunció que propondría a Poulsen como nuevo encargado de pilotar las conversaciones.

“Si queremos avanzar, tenemos que sacudir el árbol”, afirmó Rasmussen a la prensa danesa, sin cerrar del todo la puerta a Frederiksen como jefa de gobierno.

Este nuevo escenario llega más de seis semanas después de las ajustadas elecciones de marzo, que dejaron una Cámara muy dividida y sin mayorías claras. El actual proceso negociador ya se ha convertido en el más prolongado para formar gabinete en la historia reciente de Dinamarca.