Más de 90 países, entre ellos España y EEUU, exigen reabrir Ormuz sin trabas ni tasas

Más de 90 países exigen reabrir sin trabas el estrecho de Ormuz mientras Irán denuncia un doble rasero de EEUU y sus aliados en la ONU.

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Maniobra militar de la Armada de Irán cerca del estrecho de Ormuz Iranian Army Office/ZUMA Press W / DPA

Maniobra militar de la Armada de Irán cerca del estrecho de Ormuz Iranian Army Office/ZUMA Press W / DPA

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Casi un centenar de Estados, entre los que figuran España y Estados Unidos, junto con la Unión Europea, la Liga de Estados Árabes y el Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo, han reclamado este lunes la reapertura “sin trabas” y sin “tasas de tránsito” del estrecho de Ormuz. En su posicionamiento, atribuyen “repercusiones globales” a “acciones iraníes” y omiten cualquier referencia al bloqueo aplicado por Washington a buques procedentes de puertos iraníes.

“Reiteramos nuestro llamamiento a la apertura inmediata y sin trabas del Estrecho. Rechazamos cualquier intento ilegal de amenazar o suspender los derechos y libertades de navegación, incluso mediante la imposición de tasas de tránsito, ya que esto constituye una violación del Derecho Internacional, tal como se refleja en la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar”, señala la declaración conjunta impulsada por Bahréin, cuyo Ministerio de Exteriores ha difundido el texto a través de la agencia estatal BNA.

En el documento, suscrito por 96 países y organizaciones internacionales, se sostiene que “el cierre del estrecho de Ormuz y la continuación de los ataques en él constituyen una amenaza para la seguridad internacional y para los derechos y libertades de navegación”, subrayando que el libre paso por este corredor marítimo es “un pilar fundamental de la seguridad y la prosperidad mundiales”.

El comunicado advierte además de que “ya estamos empezando a observar repercusiones globales de las acciones iraníes, que están perturbando el transporte marítimo internacional, elevando los costos y causando crisis en los mercados energéticos y en cadenas de suministro vitales mucho más allá de la región, afectando incluso a economías frágiles y poblaciones con inseguridad alimentaria”, en alusión a países vulnerables como Liberia, Etiopía o Sierra Leona.

El texto incorpora igualmente un respaldo explícito a los Estados de Oriente Próximo que fueron objeto de represalias por parte de Irán tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, y recoge el compromiso de los firmantes de seguir “apoyando” a la Organización Marítima Internacional y “colaborando con el sector naviero para garantizar que sus operaciones se reanuden lo antes posible, cuando las condiciones lo permitan”.

Debate en la ONU e intercambio de acusaciones

El bloqueo del estrecho de Ormuz ha llegado este lunes al Consejo de Seguridad de la ONU, donde muchos de los firmantes de la declaración han defendido sus argumentos después de que el secretario general, António Guterres, instara a la reapertura del paso “sin peajes” ni “discriminación” y llamara a las partes a retomar el diálogo.

El debate ha servido también para que Teherán respondiera a las críticas. El embajador iraní ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, ha denunciado una “militarización” del estrecho de Ormuz, que “se ha utilizado cada vez más para apoyar ataques militares en la región, incluido el traslado de equipo militar destinado a acciones hostiles contra Irán”, en línea con la defensa que viene haciendo la República Islámica de sus represalias militares en Oriente Próximo.

En su intervención, Iravani ha centrado parte de su mensaje en el propio bloqueo del estrecho, articulando una doble argumentación. Por un lado, ha condenado el “bloqueo marítimo” de Estados Unidos, que enmarca en “su conducta internacional ilícita”, donde incluye la incautación de buques iraníes y la detención de sus tripulaciones, algo que, a su juicio, “constituye el delito de piratería y un acto de agresión”.

En esta línea, el representante iraní ha rechazado “categóricamente” las acusaciones contra su país, alegando que las posiciones de ciertas delegaciones “carecen de fundamento jurídico” y solo buscan “desviar la atención de la realidad sobre el terreno y de la comisión de un acto internacionalmente ilícito por parte de Estados Unidos y sus aliados”.

“Estas delegaciones han puesto de manifiesto, una vez más, su doble rasero, demostrando que su preocupación por la seguridad y la navegación marítimas no es genuina ni coherente con sus acciones y posturas”, ha afirmado, reprochando que “ignoran deliberadamente las acciones ilegales de Estados Unidos”.

Al mismo tiempo, Iravani ha defendido que Irán, “como principal Estado ribereño del estrecho de Ormuz dentro de sus aguas territoriales, ha adoptado las medidas necesarias y prácticas, de conformidad con el Derecho Internacional, para hacer frente a las amenazas emergentes a la navegación segura, mantener el paso continuo de buques y prevenir el uso indebido de esta vía marítima vital con fines hostiles o militares”.

En su justificación de las decisiones de Teherán en este enclave estratégico, que numerosos países consideran restricciones ilegítimas, el embajador ha argumentado que el objetivo es “lograr un equilibrio adecuado entre los intereses de seguridad de los Estados ribereños y la continuidad de la navegación segura en el Estrecho de Ormuz en un entorno altamente volátil”. “Estas medidas prácticas serán examinadas cuidadosamente a la luz de la evolución de las circunstancias”, ha añadido.

Para reforzar su tesis, el enviado iraní ha recordado que “Irán no es parte de la Convención de 1982 sobre el Derecho del Mar”, de modo que “no está obligado por las disposiciones de su tratado, salvo para extender las normas específicas que en él se reflejan y que son universalmente reconocidas como Derecho Internacional consuetudinario”.

En conjunto, ha remarcado que “la responsabilidad de cualquier interrupción, obstrucción u otra interferencia con el transporte marítimo en el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el estrecho de Ormuz (que une los anteriores) recae directamente sobre los agresores, Estados Unidos y sus aliados, cuyas acciones ilegales y desestabilizadoras han exacerbado las tensiones y puesto en peligro la seguridad marítima y la libertad de navegación”.

“La estabilidad y la seguridad duraderas en el golfo Pérsico y en la región en general solo pueden lograrse mediante un cese permanente y duradero de la agresión contra Irán, complementado con garantías creíbles de no repetición y el pleno respeto de los legítimos derechos e intereses soberanos de Irán”, ha concluido el diplomático.