El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha anulado este lunes una reunión interna de su formación, el Likud, alegando “motivos de seguridad” cuando apenas falta un día para la celebración de las elecciones parlamentarias, que llegan marcadas por una fuerte crisis política y una profunda polarización en la sociedad de Israel.
El acto, con el que Netanyahu pretendía animar y coordinar a los diputados del Likud de cara a la cita con las urnas, ha sido suspendido poco antes de la hora fijada para su comienzo, de acuerdo con la información difundida por la cadena israelí Canal 12.
Paralelamente, el jefe de Gobierno mantiene la presión para impulsar una nueva ofensiva militar contra Irán y ha dado instrucciones a las Fuerzas Armadas israelíes para activar una operación tras el ataque registrado la semana pasada en las cercanías de Hebrón, en Cisjordania. En dicho incidente murieron dos militares y otros tres resultaron heridos, y se saldó con dos presuntos atacantes abatidos por el Ejército.
Mientras tanto, la oposición a Netanyahu recalca que en las elecciones de este martes está en juego la propia identidad de Israel como Estado judío, democrático y liberal, en un contexto en el que el país se divide en dos grandes bloques: por un lado, quienes respaldan un proyecto nacionalista y religioso y, por otro, quienes defienden los valores fundacionales sobre los que se creó el Estado de Israel.