El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha conmemorado el Día de Jerusalén resaltando la anexión ilegal de Jerusalén Este tras la Guerra de los Seis Días de 1967 y ha reiterado su defensa de la ofensiva contra Irán ante la amenaza que, a su juicio, suponían sus capacidades nucleares.
“Unificamos Jerusalén, nuestra capital, en una milagrosa guerra defensiva hace 59 años gracias a la lucha”, ha manifestado durante un discurso en el colegio judío de Mercaz HaRav, en Jerusalén, donde ha celebrado que la ciudad volviera a ser una “ciudad unida” gracias a una “guerra de salvación” que permitió a Israel “recuperar” los “lugares sagrados” en Cisjordania.
Netanyahu ha subrayado que cada vez que visita los distritos de Judea y Samaria --término usado por Israel para referirse a Cisjordania-- siente cómo se le “eleva el espíritu”. “Esta es nuestra tierra y siempre será nuestra tierra”, ha recalcado.
En su intervención, ha defendido también la campaña militar frente a Teherán. Según ha sostenido, “si no lo hubiéramos hecho, Irán habría tenido al menos una bomba atómica hoy y podría haber estado en camino a un arsenal, pero eso no ha sucedido. Nos elevamos como un león, rugimos como un león y no acercamos nuestro cuello al matarife”.
El dirigente israelí ha asegurado que “en el momento de la verdad” el país se mantuvo “firme”. “Trajimos la guerra de vuelta a las puertas de nuestros enemigos. Defendimos nuestra existencia con una determinación infinita”, ha añadido, antes de remarcar que “el pueblo de Israel sabe cómo contraatacar porque la conciencia de lucha” le ha acompañado “durante miles de años”.
Durante el acto, Netanyahu ha rendido homenaje al rabino Abraham Isaac Kook, considerado una de las figuras fundacionales del sionismo religioso, y ha leído uno de sus textos, donde se compara “el proceso de construir la Tierra de Israel con cavar un pozo profundo”. “Para obtener agua en una tierra árida, uno debe invertir esfuerzo”, ha señalado.
Ha recordado además que “Kook, entre los gigantes del renacimiento nacional, habló mucho en alabanza de la lucha contra las culturas extranjeras, y también contra las fuerzas de la tiranía y la opresión. Él creía que el espíritu sublime de nuestro pueblo, que este espíritu estaría con nosotros en cada prueba”.