Las autoridades ecuatorianas han localizado ocho cadáveres con evidentes signos de desmembramiento y decapitación en una remota área minera del cantón de Pucará, en el sur del país, según han comunicado este domingo fuentes de la Policía.
Pablo Inga, integrante de la Policía Nacional, ha explicado a los medios que “Estaban en el interior de dos fosas. Cada fosa tenía cuatro cuerpos enterrados a unos dos metros de profundidad”, y ha añadido que, de acuerdo con las primeras pesquisas, los cuerpos “no tienen huellas de impacto de proyectil de arma de fuego”, aunque sí presentan heridas compatibles con el uso de un arma blanca, como un machete.
Los fallecidos, siete hombres y una mujer, fueron hallados “mutilados, maniatados y decapitados” en un campamento situado en una zona montañosa de muy difícil acceso, próxima al sector de Huasipamba, que Inga ha relacionado directamente con actividades extractivas irregulares.
“Es minería ilegal que se está dando en el lugar”, ha afirmado el agente, subrayando que “el terreno no tiene permisos ni de exploración ni de explotación” minera, lo que refuerza la hipótesis de que el enclave estaría siendo utilizado para operaciones clandestinas.
De acuerdo con el equipo de criminalística desplazado al punto del hallazgo, los indicios apuntan a que las muertes se habrían producido hace unas 48 horas. Inga ha señalado además que los testimonios recabados señalan que las víctimas habrían sido reportadas como desaparecidas desde el pasado jueves.
Las autoridades han abierto una investigación para esclarecer lo sucedido y determinar las circunstancias exactas de este múltiple crimen, en el que también se investiga la posible relación con dos vehículos encontrados completamente calcinados en las inmediaciones del campamento.