El proyecto de ley sobre muerte asistida para personas con enfermedades terminales debatido en el Parlamento de Reino Unido ha quedado este viernes fuera de trámite por falta de tiempo, tras permanecer durante meses bloqueado en la Cámara de los Lores.
La propuesta legislativa, promovida inicialmente por la diputada laborista Kim Leadbeater en octubre de 2024, ya no podrá completar las fases parlamentarias requeridas para su aprobación en esta sesión. No obstante, se prevé que pueda volver a registrarse en el nuevo periodo parlamentario que arrancará en mayo.
El texto planteaba que los mayores de 18 años de Inglaterra y Gales, diagnosticados con una enfermedad terminal irreversible y con una esperanza de vida máxima de seis meses, tuvieran la opción de solicitar asistencia para poner fin a su vida.
La Cámara de los Comunes dio su primera “luz verde” a la iniciativa en noviembre de 2024 con el apoyo de 55 diputados. Tras introducirse diversas enmiendas y celebrarse nuevos debates, el proyecto regresó al pleno el 20 de junio, donde volvió a ser aprobado con una mayoría de 23 votos, según ha informado la cadena BBC.
Los opositores al texto —que no ha sido impulsado por el Gobierno— centraron sus críticas en las últimas modificaciones, que sustituían la autorización de un juez del Tribunal Supremo por la de un panel formado por un abogado, un psiquiatra y un trabajador social para validar cada caso de muerte asistida.
En la Cámara de los Lores, la iniciativa quedó encallada durante meses, con la presentación de hasta 1.200 enmiendas destinadas a modificar el articulado. Sus críticos sostienen que el fracaso se debe a que la ley estaba mal diseñada y no resolvía las dudas sobre la aplicación práctica de la muerte asistida, mientras que los defensores denuncian que se han utilizado “tácticas dilatorias” para impedir su aprobación.
“Este es un tema profundamente humano y hemos escuchado historias conmovedoras de muchísimas personas durante los últimos 18 meses e incluso durante muchos años antes, lo que demuestra que existe un claro deseo público de que se modifique la ley”, ha lamentado Leadbeater, calificando de “antidemocrático” lo ocurrido.