Takaichi rechaza recortes en el consumo de energía pese a la crisis en Ormuz

Takaichi descarta pedir ahorro energético en Japón pese a la crisis en Ormuz y opta por liberar reservas de petróleo para garantizar el suministro.

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La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, durante una reunión en Nara.  -/Pool/ZUMA Press Wire/dpa

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, durante una reunión en Nara. -/Pool/ZUMA Press Wire/dpa

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La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha reiterado este lunes su negativa a imponer restricciones al uso de energía por parte de la población, a pesar de la crisis abierta en el estrecho de Ormuz. El bloqueo de facto ejercido por Irán y el cierre perimetral establecido por Estados Unidos están complicando de forma notable el abastecimiento energético de varios países asiáticos, entre ellos Japón.

En una comparecencia ante la Dieta, y ante las preguntas de los partidos de la oposición, Takaichi ha defendido que, por ahora, no ve necesario frenar la actividad del país. “No creo que la actividad económica o social deba detenerse en este momento”, ha afirmado la jefa de Gobierno, según recoge la agencia de noticias Kiodo.

Aunque ha reconocido la incertidumbre que genera la guerra en Oriente Próximo sobre la llegada de crudo, la dirigente nipona ha descartado por el momento pedir a la ciudadanía que reduzca su consumo de energía o adelantar un plan de contención. Ha insistido en que su gabinete está centrado en garantizar el suministro mediante la diversificación de las fuentes de petróleo.

En esta línea, Takaichi ha subrayado que el Ejecutivo japonés “actuará con flexibilidad para tomar las medidas necesarias en función de las circunstancias”, dejando la puerta abierta a ajustes futuros si la situación empeora.

Entre las actuaciones ya anunciadas por el Gobierno figura la utilización de reservas estratégicas de petróleo. Tras una primera liberación en marzo, está prevista una segunda operación a comienzos de mayo. En conjunto, estas medidas permitirán poner en el mercado el equivalente aproximado a 20 días de consumo procedente de las reservas nacionales.

La decisión de recurrir a estos depósitos de emergencia responde al encarecimiento del crudo provocado por la guerra en Oriente Próximo y por las tensiones en el estrecho de Ormuz. No obstante, a diferencia de otros gobiernos de la región que sí han pedido a sus ciudadanos que reduzcan el uso de energía, Tokio mantiene por ahora su rechazo a introducir límites directos al consumo.