La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha interrumpido durante los últimos tres días la campaña de bombardeos sobre Irán con el objetivo de abrir un margen para una eventual reanudación de las negociaciones.
La decisión llega tras casi dos semanas de ataques continuados y en un contexto marcado por la escalada militar en Oriente Próximo y la preocupación por su impacto en los mercados energéticos.
Pese a la pausa en las operaciones militares estadounidenses, las autoridades iraníes han negado que existan contactos con Washington para negociar un alto el fuego, aunque reconocen conversaciones con Omán centradas en la situación del estrecho de Ormuz.
Washington apuesta por dar margen a la diplomacia
El embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Mike Waltz, ha señalado que la decisión de detener temporalmente los ataques busca "dar espacio" a las negociaciones, una posición que posteriormente confirmó el propio Donald Trump.
La pausa comenzó el pasado viernes, primera jornada sin bombardeos estadounidenses desde la reanudación del conflicto a comienzos de julio, y se ha mantenido durante el fin de semana.
No obstante, desde la Administración estadounidense insisten en que todas las opciones continúan sobre la mesa y que la interrupción de las operaciones no implica el fin del conflicto.
Irán niega cualquier negociación con Estados Unidos
El Gobierno iraní ha rechazado que existan conversaciones directas con Washington. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismail Bagaei, ha asegurado que la situación actual "no puede calificarse de alto el fuego" y ha advertido de que Irán responderá "de forma recíproca y contundente" si se producen nuevos ataques.
Según Teherán, los únicos contactos diplomáticos abiertos en estos momentos son los que mantiene con Omán y están centrados en las medidas relacionadas con el estrecho de Ormuz.
La evolución del conflicto también estará condicionada por la visita que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, iniciará este martes en Estados Unidos. El encuentro con Donald Trump permitirá evaluar la coordinación entre ambos gobiernos tras el inicio de la ofensiva contra Irán, en un momento en el que distintos análisis apuntan a posibles diferencias sobre la estrategia a seguir en las próximas semanas.