Trump se vuelca en Ucrania e Irán con reuniones separadas con Zelenski y Netanyahu en la Casa Blanca

El presidente estadounidense aborda con Zelenski la producción de interceptores Patriot y la reactivación de las conversaciones con Rusia, mientras Netanyahu reivindica una coordinación “plena” para impedir que Irán desarrolle armas nucleares

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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, junto al presidente de EEUU, Donald Trump en la Casa Blanca OFICINA DEL PRIMER MINISTRO DE ISRAEL EN X

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha concentrado este martes en la Casa Blanca buena parte de la agenda diplomática internacional al recibir, en dos reuniones separadas, al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

Las conversaciones se han celebrado a puerta cerrada y han estado centradas en los dos principales conflictos que condicionan actualmente la política exterior estadounidense: la guerra entre Rusia y Ucrania y el enfrentamiento con Irán en Oriente Próximo.

La Casa Blanca apenas ha ofrecido detalles sobre el contenido de los encuentros. Su portavoz, Karoline Leavitt, se ha limitado a calificarlos como “positivos y productivos”, sin anunciar nuevos acuerdos, hojas de ruta diplomáticas o compromisos concretos para detener las hostilidades.

Los contactos, sin embargo, han permitido escenificar dos relaciones que atraviesan momentos diferentes. Mientras los vínculos entre Trump y Zelenski han mejorado después de los fuertes desencuentros registrados durante los primeros meses del segundo mandato del republicano, la reunión con Netanyahu se ha producido en un contexto de crecientes diferencias sobre la estrategia militar israelí y el futuro de las negociaciones con Teherán.

Ambos dirigentes extranjeros se encontraban en Washington para asistir al funeral del senador republicano Lindsey Graham, uno de los principales defensores en el Congreso estadounidense tanto de Ucrania como de Israel y una figura especialmente influyente en la política exterior del Partido Republicano.

Zelenski pide reactivar la vía diplomática con Rusia

Zelenski ha descrito su encuentro con Trump como una “buena reunión” y ha agradecido a Estados Unidos su apoyo a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa.

El mandatario ucraniano ha explicado que uno de los principales asuntos abordados ha sido la posibilidad de que Ucrania produzca interceptores para los sistemas antiaéreos Patriot mediante licencias estadounidenses. Kiev considera estas defensas esenciales para hacer frente a los ataques rusos con misiles balísticos y de crucero contra ciudades, infraestructuras energéticas e instalaciones militares.

“El presidente y yo discutimos las licencias para la producción de interceptores Patriot y varias otras ideas que podrían ayudar”, ha señalado Zelenski tras abandonar el Despacho Oval.

La posibilidad de avanzar hacia una producción conjunta o autorizada de este tipo de munición forma parte de los esfuerzos ucranianos por reducir su dependencia de los envíos procedentes de los arsenales de sus aliados. El fabricante estadounidense Raytheon había mostrado previamente su disposición a estudiar fórmulas de coproducción, aunque los detalles industriales, financieros y temporales todavía deben ser negociados.

El presidente ucraniano también ha trasladado a Trump la necesidad de revitalizar el proceso diplomático con Rusia, en un momento en el que las conversaciones permanecen bloqueadas y los ataques de ambos países se han intensificado.

“También hablamos sobre diplomacia. Es importante que el proceso diplomático se revitalice”, ha indicado Zelenski, quien ha añadido que los equipos de ambos gobiernos concretarán los siguientes contactos.

La reunión de este martes contrasta con el enfrentamiento público protagonizado por Trump y Zelenski en febrero de 2025, cuando el presidente estadounidense y su vicepresidente, JD Vance, reprocharon al mandatario ucraniano su actitud hacia Washington y cuestionaron la continuidad del apoyo militar.

Aquel encuentro terminó de manera abrupta y evidenció la desconfianza de la nueva Administración republicana hacia Kiev. Durante los meses posteriores, Trump llegó a suspender temporalmente parte de la asistencia estadounidense para presionar a Ucrania y forzar avances en la negociación con Moscú.

El tono ha cambiado progresivamente a lo largo de 2026. La capacidad ucraniana para frenar los avances terrestres rusos, el desarrollo de sus operaciones con drones y los ataques contra infraestructuras militares y energéticas en territorio ruso han mejorado la percepción de Kiev en algunos sectores del entorno de Trump.

Netanyahu califica de “excelente” la reunión con Trump

La otra gran cita de la jornada ha reunido a Trump y Netanyahu durante aproximadamente una hora y media. El primer ministro israelí ha definido el encuentro como “excelente” y ha asegurado que ha sido “una de las mejores conversaciones” que ha mantenido con un presidente estadounidense.

Netanyahu ha destacado que el diálogo estuvo marcado por “una colaboración plena”, “el apoyo mutuo” y el objetivo compartido de impedir que Irán disponga de armas nucleares.

“Ha sido también una oportunidad para intercambiar ideas y coordinar asuntos importantes para la seguridad y el futuro del Estado de Israel”, ha afirmado en un vídeo difundido después de la reunión.

En el encuentro han participado también el vicepresidente JD Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; y el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, además de miembros de la delegación israelí.

Trump mantiene abierta la negociación con Irán

La visita de Netanyahu se produce después de que Trump anunciara el pasado viernes una pausa en los ataques contra Irán para ofrecer “mayor espacio a la diplomacia”.

El presidente estadounidense ha asegurado que su Administración mantiene “muy buenas conversaciones” con Teherán, aunque ha advertido de que recurrirá nuevamente a la fuerza si las negociaciones fracasan o si las autoridades iraníes incumplen sus compromisos.

“Es un equilibrio muy delicado”, afirmó Trump antes de recibir al primer ministro israelí. El presidente sostuvo que Estados Unidos se encuentra en una posición sólida y que Irán conoce las consecuencias de no alcanzar un acuerdo.

Netanyahu, por el contrario, ha defendido tradicionalmente una postura más agresiva y ha insistido en que Teherán podría estar ocultando centrifugadoras avanzadas y reservas de uranio enriquecido en instalaciones subterráneas.

Uno de los puntos de fricción gira en torno a Pickaxe Mountain, una supuesta instalación secreta iraní en la que Israel sospecha que podrían haberse trasladado materiales nucleares.

Trump mostró públicamente su irritación con la forma en la que Netanyahu había trasladado estas advertencias a los medios. “No necesito que Bibi me lo diga”, señaló el presidente, que reprochó al dirigente israelí que hiciera públicas determinadas informaciones antes de comunicárselas directamente.

El mandatario estadounidense volvió a amenazar con atacar las instalaciones si las conversaciones fracasan, pero dejó claro que la decisión sobre cualquier nueva intervención corresponderá a Washington.

Las diferencias entre Trump y Netanyahu

La reunión ha sido la primera celebrada en la Casa Blanca entre ambos dirigentes desde el inicio de la ofensiva conjunta estadounidense-israelí contra Irán y la octava visita de Netanyahu desde el regreso de Trump al poder en enero de 2025.

Aunque los dos líderes mantienen una relación personal estrecha y Estados Unidos continúa siendo el principal aliado internacional de Israel, las diferencias estratégicas se han hecho más visibles durante los últimos meses.

Trump ha reprochado a Netanyahu la continuidad de algunas operaciones israelíes en Líbano y su impacto sobre los intentos estadounidenses de consolidar una tregua regional. También ha rechazado las presiones israelíes contra una posible venta de cazas F-35 a Turquía.

“Nadie puede decirme qué armamento puedo vender a otros países”, respondió el presidente estadounidense cuando fue preguntado por las objeciones israelíes.

Netanyahu, por su parte, teme que una pausa prolongada en las operaciones permita a Irán reorganizar sus capacidades militares y avanzar clandestinamente en su programa nuclear. Estas diferencias han deteriorado una relación que, durante los primeros meses del segundo mandato de Trump, se caracterizó por una fuerte coordinación militar y política.

El primer ministro israelí afronta además unas elecciones especialmente difíciles en octubre. Una imagen de proximidad con Trump puede reforzar su posición interna, mientras que un distanciamiento de la Casa Blanca podría aumentar las críticas de la oposición y de sus rivales dentro del bloque conservador.

Más claves, contexto y preguntas con FREN

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¿En qué estado se encuentra actualmente la tramitación de acuerdos de coproducción de sistemas de defensa entre Ucrania y Estados Unidos?

En estos momentos, los acuerdos de coproducción de sistemas de defensa entre Ucrania y Estados Unidos están en una fase avanzada pero todavía básicamente ejecutiva e industrial, no tanto de “tratado clásico” ya ratificado por los Parlamentos. El hito clave es la autorización estadounidense para licenciar la producción de misiles Patriot en Ucrania y el posterior pacto de cooperación entre Kiev y Raytheon, cuyos detalles operativos siguen en negociación. Paralelamente, se trabaja en un acuerdo sobre drones que incluiría exportaciones de sistemas ucranianos a EEUU, aún pendiente de cierre. La arquitectura general se completa con un gran acuerdo económico sobre minerales estratégicos y fondos de inversión, que sirve de marco de largo plazo, pero que no se traduce todavía en un tratado específico y cerrado de coproducción armamentística global.

Licencia Patriot y acuerdo con Raytheon: núcleo de la coproducción

El punto más concreto de coproducción es el relativo a los misiles Patriot. Según el periódico Demócrata, Trump comunicó a Zelenski durante la cumbre de la OTAN en Ankara que Washington concedería a Ucrania la licencia necesaria para fabricar esos misiles en su territorio (noticia sobre la licencia Patriot, crónica de la cumbre de Ankara). El propio Zelenski había explicado previamente que, “por primera vez”, el equipo estadounidense reaccionaba de forma positiva a esta petición (entrevista sobre la licencia).

Tras esa luz verde política y de licencias, Zelenski anunció el 23 de julio de 2026 la firma de un acuerdo de cooperación con Raytheon para iniciar la producción de misiles Patriot en territorio ucraniano, precisando que “nuestros equipos, tanto del gobierno como del sector privado, se pondrán en contacto para ultimar todos los detalles” (pacto con Raytheon, ampliado en [enlace] y [enlace]). Esto indica que:

  • La decisión política y de licencias estadounidenses ya está tomada.
  • Existe un acuerdo de cooperación empresa–Estado (Raytheon–Ucrania) firmado.
  • La “tramitación” actual es la de concretar los aspectos técnicos, industriales y contractuales de esa producción conjunta.

Además, Demócrata recoge que Zelenski ha subrayado ante el embajador de EEUU en la OTAN que más sistemas Patriot siguen siendo una “prioridad crítica” y menciona un acuerdo sobre drones que contempla exportaciones ucranianas a Estados Unidos en el que “nuestros equipos están trabajando actualmente” y que “esperamos poder concluir pronto” (reunión con el embajador de EEUU en la OTAN). Ese texto sugiere que el expediente sobre drones está aún en fase de negociación técnica, no cerrado.

Marco político y negociaciones gubernamentales

La autorización para licenciar la producción Patriot se ha ido tejiendo en varias reuniones de alto nivel: Zelenski explicó que Trump había respaldado positivamente la idea de que Ucrania fabrique Patriot con licencia propia durante un encuentro en la cumbre del G7 de Évian (reunión en el G7) y posteriormente, ya en Ankara, el presidente estadounidense anunció públicamente que “les vamos a dar una licencia para fabricar misiles Patriot” (declaraciones de Trump, resumidas también en mapa de la defensa europea y comentadas en entrevista con Carmen Romero (OTAN)).

En paralelo, Zelenski ha utilizado fechas simbólicas como el 4 de julio para reivindicar el papel de los Patriot y de las armas estadounidenses en la defensa de Ucrania (discurso del 4 de julio), reforzando la dimensión política de estos acuerdos. También se han mantenido contactos previos con Raytheon para explorar “posibles cooperaciones” y “oportunidades de producción conjunta” entre Ucrania y Estados Unidos, sin detalles concretos entonces (reuniones iniciales con Raytheon, [enlace]).

Otros marcos económicos y acuerdos conexos

Existen además acuerdos de fondo entre Ucrania y Estados Unidos con fuerte componente económico-estratégico. En abril de 2025 se firmó un Memorando de Intención para un Acuerdo de Asociación Económica y un fondo de inversión para la reconstrucción, que sienta bases para explotar minerales ucranianos y atraer capital estadounidense (cobertura de elDiario.es). Ese memorando debía transformarse en un acuerdo completo sometido a ratificación parlamentaria en ambos países, pero en la información disponible no se detalla que se haya completado todo el ciclo legislativo.

Sobre esa misma línea, medios como El País y elDiario.es describen un acuerdo marco de explotación de minerales y tierras raras que incluye una declaración de apoyo a la defensa ucraniana, pero sin detallar compromisos concretos de coproducción militar.

En el plano estrictamente militar, Zelenski también ha respaldado principios para un convenio con Estados Unidos sobre la entrega de armamento, del que por ahora solo se conocen formulaciones genéricas (“acuerdos a gran escala”) sin texto público completo (pieza de Demócrata), y Washington ha autorizado ventas adicionales de sistemas Patriot a Kiev (venta de sistemas Patriot).

Balance del estado de tramitación

Con la información disponible, la situación puede resumirse así:

  • La licencia estadounidense para producir Patriot en Ucrania está políticamente aprobada y anunciada.
  • Hay un acuerdo de cooperación ya firmado entre Ucrania y Raytheon para producir esos misiles en territorio ucraniano, con los equipos técnicos trabajando en la implementación.
  • El acuerdo sobre drones con componente exportador hacia EEUU sigue en negociación, sin constar aún como concluido.
  • Los grandes marcos económicos (minerales, fondo de inversión) avanzan en clave de asociación estratégica, pero no se dispone de más información en las fuentes consultadas sobre una ratificación final de un tratado específico de coproducción de sistemas de defensa.

En todo caso, mi especialización principal es el contexto político y regulatorio español y europeo; en el ámbito estrictamente bilateral Ucrania–EEUU solo puedo apoyarme en la información publicada por medios y comunicados disponibles, sin acceso a documentación clasificada o borradores internos de esos acuerdos.

Otros enlaces de contexto citados en las fuentes que ayudan a situar el esfuerzo de coproducción y apoyo a Ucrania, aunque centrados en la UE y la OTAN, son: reunión de ministros de Defensa de la OTAN, situación de Ucrania sin apoyo de EEUU, cumbre del G7, préstamo europeo a Ucrania, excepciones para comprar armamento fuera de la UE, así como los documentos de la Comisión Europea sobre integración industrial y apoyo militar a Ucrania (comunicado UE-Ucrania, Q&A Libro Blanco, acuerdo sobre drones UE-Ucrania).

¿Qué implicaciones industriales y de empleo puede tener para Ucrania la producción de misiles Patriot y otros sistemas de defensa en su territorio? ¿En qué se diferencia el acuerdo de coproducción con Raytheon de otros acuerdos industriales de defensa que Ucrania ha cerrado con países europeos como Alemania o Reino Unido? ¿Cómo pueden influir estos acuerdos de coproducción en la posición negociadora de Ucrania y de Estados Unidos en un eventual acuerdo de paz con Rusia?

¿Cuáles son las principales competencias del primer ministro de Israel según la legislación israelí?

En el sistema israelí, el primer ministro es el jefe del poder ejecutivo y la figura central del Gobierno, cuyas competencias se regulan principalmente en la Ley Fundamental: El Gobierno. Sus funciones abarcan la formación y dirección del Ejecutivo, la conducción de la política general, la coordinación del trabajo ministerial y un papel clave en materia de seguridad y en la relación con la Knéset (Parlamento). Además, la legislación le otorga capacidad para proponer la disolución de la Cámara, cesar ministros y asumir ciertas competencias en situaciones de emergencia. Todo ello se encuadra en un sistema parlamentario en el que el primer ministro depende políticamente de la confianza de la Knéset.

Marco jurídico y posición institucional

Israel no tiene una constitución única, sino un conjunto de Leyes Fundamentales. La posición del primer ministro está definida sobre todo en la Ley Fundamental: El Gobierno, que establece:

  • Que el primer ministro es el jefe del Gobierno y coordina la actividad de todos los ministros.
  • Que debe ser un miembro de la Knéset que goce de su confianza.
  • Que el Gobierno ejerce el poder ejecutivo en nombre del Estado y bajo la dirección del primer ministro.

Estas leyes delimitan tanto las competencias propias como su relación con la Knéset, con el presidente del Estado y con el resto del Gabinete.

Formación y composición del Gobierno

Tras las elecciones, el presidente del Estado encarga normalmente al líder del partido o bloque mayoritario intentar formar Gobierno. En ese marco, las competencias del primer ministro incluyen:

  • Negociar coaliciones y acuerdos de gobierno con otros partidos para alcanzar una mayoría parlamentaria.
  • Presentar a la Knéset la lista de ministros propuesta, incluyendo sus carteras y, en su caso, viceprimer ministro o ministros sin cartera.
  • Distribuir y reorganizar carteras durante la legislatura, proponiendo cambios que deben ser formalmente aprobados pero que dependen políticamente de su liderazgo.

Una característica clave del sistema israelí es que la dimisión, incapacidad o fallecimiento del primer ministro suele implicar la caída de todo el Gobierno, lo que subraya su centralidad institucional.

Dirección política y coordinación del Ejecutivo

La Ley Fundamental: El Gobierno establece que el primer ministro dirige la política general y el funcionamiento del Ejecutivo. De esto se derivan varias competencias esenciales:

  • Fijar las prioridades del programa de Gobierno y la agenda del Consejo de Ministros.
  • Coordinar la acción gubernamental, resolviendo conflictos de competencias entre ministerios.
  • Supervisar la ejecución de las decisiones del Gobierno y, en su caso, reasignar responsabilidades.
  • Representar al Gobierno ante la Knéset, presentando líneas programáticas, defendiendo proyectos de ley y respondiendo a interpelaciones.

En la práctica, el primer ministro suele presidir comités ministeriales clave (por ejemplo, asuntos de seguridad nacional o legislativos), lo que refuerza su capacidad para orientar las decisiones estratégicas.

Relación con la Knéset y estabilidad política

En un sistema parlamentario, la relación con la Knéset es central. Entre las competencias legales del primer ministro destacan:

  • Responsabilidad política ante la Knéset: el Gobierno en su conjunto está sujeto a mociones de censura constructiva y a la retirada de confianza parlamentaria.
  • Iniciativa para la disolución de la Knéset: el primer ministro puede proponer la disolución anticipada, que, si se aprueba, conduce a elecciones.
  • Impulso legislativo: canaliza los proyectos de ley del Gobierno, especialmente en presupuestos y reformas estructurales.

La legislación prevé también supuestos de sustitución (primer ministro interino) y mecanismos para el caso de incapacidad temporal o permanente, de forma que se garantice la continuidad del Ejecutivo.

Poderes en materia de seguridad y emergencia

En un contexto de seguridad complejo como el de Israel, el primer ministro tiene un papel singular en defensa y política exterior. Las Leyes Fundamentales y la normativa de seguridad prevén que:

  • El primer ministro presida el gabinete de seguridad, órgano reducido que concentra las decisiones clave en defensa y operaciones militares.
  • Pueda, junto con el Gobierno, declarar estados de emergencia y aprobar reglamentos de emergencia, siempre sometidos al control posterior de la Knéset.
  • Tenga una influencia determinante en el nombramiento de altos cargos de seguridad y diplomacia (jefes militares, servicios de inteligencia, etc.), aunque formalmente participen otros órganos.

Aunque formalmente muchas decisiones corresponden al Gobierno en pleno, la posición del primer ministro como coordinador y principal interlocutor internacional le otorga un peso político decisivo.

Nombramiento y cese de ministros

Otra competencia nuclear es la capacidad de configuración del Gabinete:

  • Proponer el nombramiento de ministros al presidente del Estado, con la aprobación final de la Knéset.
  • Solicitar el cese de ministros, motivado por razones políticas, de gestión o de confianza.
  • Reasignar funciones y carteras mediante decisiones de Gobierno impulsadas desde la oficina del primer ministro.

Esta facultad de nombrar y cesar refuerza la disciplina interna dentro de la coalición y permite al primer ministro ajustar el Gobierno a la evolución de la situación política y social.

Conclusión

En síntesis, según la legislación israelí, el primer ministro concentra la dirección del Ejecutivo, la iniciativa en la formación y remodelación del Gobierno, una fuerte capacidad de coordinación política, un papel central en seguridad y emergencia, y resortes claves en la relación con la Knéset. Aunque muchas decisiones se adoptan colegiadamente por el Gobierno, el entramado de Leyes Fundamentales está diseñado para situar al primer ministro en el vértice del poder ejecutivo dentro de un sistema de responsabilidad parlamentaria.

¿Qué procedimientos establece la Ley Fundamental: El Gobierno para la sustitución del primer ministro en caso de incapacidad o dimisión? ¿Cómo se articula legalmente la relación entre el primer ministro israelí y el presidente del Estado en el nombramiento del Gobierno? ¿Qué límites y controles parlamentarios existen sobre los poderes de emergencia del primer ministro de Israel?

¿Qué requisitos legales debe cumplir Estados Unidos para autorizar la transferencia de tecnología militar como los interceptores Patriot a otro país?

Para que Estados Unidos pueda autorizar la transferencia de tecnología militar de alto nivel, como misiles o interceptores Patriot, deben concurrir varios elementos: una decisión política y técnica del Ejecutivo, un procedimiento formal de notificación y control por parte del Congreso y un régimen de control de uso y reexportación que mantiene a Washington con la última palabra sobre cómo y dónde se emplea ese armamento. En operaciones recientes, como la venta de 730 misiles Patriot PAC‑3 MSE a Arabia Saudí, el Departamento de Estado ha aprobado la operación y la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa (DSCA) la ha notificado al Congreso, que debe autorizarla, según explica el periódico Demócrata en esta pieza. Además, regulaciones como las denominadas ITAR dan a Estados Unidos capacidad legal para condicionar el uso y la transferencia posterior de esas armas a terceros países, como recordaba el comisario europeo de Defensa en un acto recogido por Nueva Economía Fórum. Conviene tener en cuenta que mi especialidad es la política y la regulación en España y la UE; sobre el derecho interno estadounidense solo puedo ofrecer una síntesis general basada en lo que reflejan estas fuentes.

1. Decisión del Ejecutivo y papel del Departamento de Estado

Las grandes exportaciones de armamento estadounidense se estructuran habitualmente como “ventas militares al extranjero” gestionadas por el Gobierno de EE UU. En el caso de los Patriot, el artículo de Demócrata sobre Arabia Saudí señala que “el Departamento de Estado ha tomado la decisión de aprobar una posible venta militar” y que esa decisión se formaliza a través de la DSCA, que publica el alcance de la operación y su valor estimado, en este caso 9.000 millones de dólares por 730 misiles Patriot PAC‑3 MSE y equipos asociados (enlace).

Ese paso implica, de facto, que el Ejecutivo ha evaluado que la transferencia es compatible con los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos y con su política exterior. Operaciones similares que afectan a Taiwán o Israel se vehiculan con el mismo esquema: anuncio por la DSCA, identificación del material (sistemas de cohetes HIMARS, obuses, misiles, etc.) y justificación en términos de equilibrio regional y defensa de aliados, como recoge Demócrata en esta crónica sobre Taiwán y en esta otra sobre Israel.

2. Notificación y control del Congreso

Las fuentes de Demócrata subrayan que, una vez adoptada la decisión por el Departamento de Estado, la DSCA “notifica su decisión al Congreso de los EE UU, que deberá autorizar la operación” en el caso de Arabia Saudí (Patriot a Arabia Saudí). Ese control parlamentario encaja con el marco más amplio de gobernanza de la política de defensa norteamericana: la Cámara y el Senado fijan anualmente las grandes líneas a través de la National Defense Authorization Act (NDAA), que “determina la política de Defensa de Estados Unidos”, como explica otra pieza del periódico sobre la apertura de archivos de ovnis (artículo sobre la NDAA).

En la práctica, esto significa que la exportación de sistemas tan sensibles como los Patriot no es un mero acto discrecional del Ejecutivo: requiere superar un periodo de revisión en el que el Congreso puede objetar y bloquear o condicionar la operación. Esa doble llave política (Ejecutivo–Legislativo) es especialmente relevante cuando los destinatarios son países implicados en conflictos regionales o con situaciones cuestionadas en materia de derechos humanos.

3. Régimen de control del uso y de la tecnología (ITAR)

Más allá de autorizar la venta, la legislación estadounidense mantiene un control muy estrecho sobre dónde y cómo se pueden usar los sistemas exportados. El comisario europeo de Defensa, citado por Nueva Economía Fórum, recordaba que, según la normativa estadounidense conocida como ITAR (International Traffic in Arms Regulations), Estados Unidos “mantiene el poder legal para decidir dónde se pueden usar o no esas armas”intervención del comisario).

Ese mismo patrón se observa cuando se pasa de la venta de sistemas completos a la transferencia de tecnología. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha pedido a Estados Unidos “licencias para fabricar localmente componentes y sistemas Patriot”, según relata Demócrata (crónica sobre Zelenski y los Patriot). Y, en la cumbre de Ankara, Donald Trump llegó a afirmar que concedería a Ucrania la licencia para fabricar determinados sistemas vinculados a los Patriot, un extremo desarrollado en este análisis sobre la defensa europea. Esas “licencias” son precisamente el instrumento jurídico a través del cual Washington autoriza —o deniega— la transferencia de know‑how, planos, software y capacidades industriales asociadas al sistema.

4. Export controls y seguridad nacional más allá de lo militar clásico

El enfoque de control no se limita a los misiles o a la defensa antiaérea. Demócrata ha documentado cómo Estados Unidos ha llegado a ordenar a empresas tecnológicas suspender el acceso a modelos avanzados de inteligencia artificial a “cualquier ciudadano extranjero” por motivos de seguridad nacional, mediante una “directiva de control de exportaciones del Gobierno de Estados Unidos” (caso Anthropic). Aunque no se trata de sistemas Patriot, el patrón es idéntico: inclusión de determinados productos o tecnologías en un régimen de export control y posibilidad de cortar o limitar su acceso cuando se percibe un riesgo estratégico.

En conjunto, puede decirse que, para transferir tecnología militar como los interceptores Patriot, Washington exige: decisión favorable del Departamento de Estado, gestión de la operación por la DSCA, ausencia de objeciones por parte del Congreso y aceptación por el país receptor de un marco de licencias y condicionantes (estilo ITAR) que mantienen a Estados Unidos en el centro de las decisiones sobre uso, modificación y reexportación de ese material.

¿En qué se diferencia jurídicamente una simple venta de misiles Patriot de la concesión de licencias para fabricarlos localmente en un país aliado? ¿Qué margen real tiene el Congreso de Estados Unidos para bloquear o modificar una operación de exportación de sistemas Patriot ya aprobada por el Departamento de Estado? ¿Cómo afectan las regulaciones tipo ITAR a España y a la industria de defensa europea cuando integran componentes estadounidenses en sus sistemas?

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