Más de 500 personas perdieron la vida en Tanzania a finales de 2025 por “causas no naturales”, principalmente por impactos de bala, en el contexto de las protestas que estallaron durante las elecciones de octubre de ese año, en las que fue reelegida la presidenta Samia Suluhu. Así lo ha hecho público este jueves la comisión de investigación creada específicamente para esclarecer lo ocurrido.
“Según las pruebas recabadas, la mayoría de los fallecidos eran civiles atrapados en la violencia (...) La mayoría de las muertes no fueron naturales, pero (su) clasificación legal corresponde a los tribunales”, ha declarado en rueda de prensa el presidente de la comisión, el exjuez Mohamed Chamed Othman, al detallar las conclusiones del trabajo realizado.
El informe final, citado por el diario tanzano ‘The Citizen’, eleva a 518 el número de muertos durante los disturbios, de los cuales solo 16 pertenecían a las fuerzas de seguridad; el resto eran civiles. Entre las víctimas mortales figuran 490 hombres, 28 mujeres y 21 menores de edad.
El documento precisa que los fallecimientos se concentraron en solo cuatro regiones del país. Dar es Salam encabeza la lista con 182 muertos, seguida de Mwanza, con 90; Mbeya, con 80; y Arusha, donde se registraron 53 fallecidos.
La investigación —que ha incorporado análisis médicos y forenses, entrevistas con 80 profesionales sanitarios y especialistas, así como autopsias e historiales clínicos— determina que 197 de las 518 víctimas murieron por heridas de bala. En torno a una veintena falleció por otras causas, entre ellas traumatismos y lesiones de naturaleza similar.
El informe también recoge que 166 personas sufrieron lesiones en las extremidades, 36 presentaban daños en pecho y abdomen, doce tenían heridas en cabeza y cuello, seis resultaron con quemaduras y se documentó incluso un caso de víctima a la que le faltaban varias partes del cuerpo.
Othman ha subrayado además que 373 de las víctimas ya habían fallecido en el momento de su llegada a los centros médicos, lo que apunta a que murieron en el acto o poco después de resultar heridas.
La presidenta Suluhu anunció en noviembre de 2025 la creación de esta comisión para esclarecer la ola de protestas que siguió a unos comicios marcados por su amplia victoria, calificados de irregulares por la Unión Africana. Aquellas manifestaciones fueron reprimidas por la Policía, una actuación que dejó alrededor de un centenar de muertos, según Amnistía Internacional, mientras que el principal partido opositor, Chadema, situó el balance en más de mil fallecidos.