El Parlamento Europeo ha aprobado este martes su posición de partida para negociar el presupuesto de la UE 2028-2034, fijando el marco con el que encarará las conversaciones con los Estados miembro. En este documento plantea un incremento cercano al 10% sobre la propuesta inicial de la Comisión Europea y exige nuevas fuentes de ingresos que permitan financiar las prioridades del bloque sin recurrir a recortes.
De este modo, la Eurocámara respalda el proyecto de casi dos billones de euros presentado por el Ejecutivo comunitario el pasado verano y propone elevar el techo de gasto hasta el 1,27% de la Renta Nacional Bruta (RNB). Además, defiende que los pagos de la deuda vinculada al plan de recuperación 'Next Generation EU' queden fuera de ese límite presupuestario.
En este ámbito, los eurodiputados subrayan la conveniencia de gestionar el reembolso de la deuda con mayor flexibilidad y abren la puerta a revisar los calendarios de devolución para suavizar su efecto en los presupuestos futuros, al tiempo que reclaman una gestión "prudente y flexible" de las amortizaciones.
El informe, que ha salido adelante con 370 votos a favor, 201 en contra y 84 abstenciones, pide también la creación de nuevos recursos propios capaces de aportar en torno a 60.000 millones de euros al año, con el fin de sostener el aumento del gasto sin mermar la financiación de los programas existentes.
"La ambición sin recursos es vacía, por eso hemos adoptado una posición sólida sobre el próximo presupuesto, que equilibra nuevas y tradicionales prioridades con un aumento moderado y nuevos recursos propios reales", ha señalado la socialista portuguesa y ponente del informe, Carla Tavares.
La eurodiputada ha recalcado que ahora es el Consejo quien debe "estar a la altura" de esta ambición, "avanzar a partir de las propuestas" y asegurar un presupuesto "sólido y a tiempo" que responda a las necesidades de "las regiones, los beneficiarios y la ciudadanía".
"Con la votación de hoy, el Parlamento Europeo marca el nivel de ambición y el calendario. Hemos adoptado una posición sólida sobre el próximo presupuesto, que equilibra nuevas y tradicionales prioridades", ha señalado el eurodiputado rumano y coponente del texto, Siegfried Muresean.
Más recursos para prioridades y programas estratégicos
El texto aprobado respalda reforzar partidas destinadas a defensa, competitividad, innovación y a las transiciones digital y verde, pero insiste en garantizar una financiación diferenciada y suficiente para políticas como la Política Agrícola Común (PAC), la cohesión, la pesca o el Fondo Social Europeo, así como para las regiones ultraperiféricas.
Asimismo, reclama incrementar los fondos de programas como Horizonte Europa, Erasmus+, el Mecanismo Conectar Europa o el Fondo Europeo de Competitividad, además de apuntalar iniciativas en ámbitos como la salud, la protección civil o la acción climática.
En el capítulo de acción exterior, la Eurocámara considera que la propuesta de Bruselas se queda corta y pide más recursos para la ampliación, el apoyo a Ucrania, la cooperación internacional y la ayuda humanitaria.
En contra de "un plan por Estado miembro"
Los eurodiputados también alertan contra cambios en la gestión del presupuesto que puedan mermar la transparencia o el control democrático y rechazan un enfoque que derive en una mayor "renacionalización" de las políticas comunitarias.
En concreto, advierten de que el esquema de "un plan por Estado miembro" planteado por la Comisión podría debilitar las políticas comunes, reducir la transparencia y fomentar la competencia entre beneficiarios. Por ello, defienden que las autoridades regionales y locales estén "plenamente implicadas" en el diseño y ejecución de los programas.
Al mismo tiempo, remarcan que la simplificación normativa no debe menoscabar la rendición de cuentas y sostienen que el respeto al Estado de derecho siga siendo condición imprescindible para acceder a los fondos europeos, sin que los beneficiarios finales se vean castigados por eventuales incumplimientos de sus gobiernos.
Fondos "singulares" y defensa de la gobernanza multinivel
La eurodiputada popular Isabel Benjumea ha mostrado su rechazo a trasladar al presupuesto ordinario de la UE el modelo de gestión de los fondos Next Generation, dado que, a su juicio, "ha fracasado". En coherencia con la posición aprobada, ha defendido preservar la autonomía y la dotación de la PAC, la política de cohesión y la política pesquera, y ha rechazado cualquier recorte o proceso de nacionalización en estos ámbitos.
Por su parte, la eurodiputada socialista Sandra Gómez ha reivindicado la importancia de mantener los "fondos singulares individualizados", como los fondos agrarios, los de Cohesión o el Fondo Social Europeo, para asegurar la "gobernanza multinivel vinculada a la relevancia de las regiones".
En declaraciones a Europa Press, Gómez ha advertido de que otorgar plena discrecionalidad a cada Estado sobre el uso de los recursos genera "mucha inseguridad a los beneficiarios" y dificulta la interlocución directa entre los gobiernos autonómicos y las instituciones comunitarias. "No estamos a favor de la renacionalización de Europa", ha destacado.
A su entender, la propuesta de la Comisión de "renacionalización" persigue "camuflar recortes" en la PAC o en los Fondos de Cohesión, políticas a las que plantea asignar 78.000 millones de euros (a precios corrientes) y 300.000 millones de euros (a precios corrientes) adicionales, respectivamente.
Calendario: cifras en junio para cerrar un pacto en diciembre
Con esta resolución, el Parlamento define su mandato para la negociación del próximo marco financiero, un proceso que solo avanzará cuando los Estados miembro logren consensuar una posición común. El debate se produce en un contexto de fuertes divergencias entre capitales sobre el volumen de gasto y las prioridades, como ya quedó de manifiesto en la reciente cumbre informal de Nicosia (Chipre).
Mientras países como Alemania y Países Bajos se oponen a ampliar el tamaño del presupuesto más allá de la propuesta de la Comisión, otros, como España, reclaman mayor ambición para hacer frente a desafíos como la competitividad, la transición ecológica o la seguridad.
Los líderes europeos prevén retomar la discusión en la cumbre formal de junio, con la idea de perfilar una propuesta más detallada que sirva de base para la negociación final, con el objetivo de alcanzar un acuerdo antes de que termine el año y permitir que el nuevo marco financiero se aplique a partir de 2028.