España ultima los preparativos para la visita del papa. Desde 2011 ningún pontífice ha pisado suelo español y León XIV lo hará tras cumplir un año al frente de la curia. El rango de jefe de Estado del Vaticano ha rodeado de un gran despliegue institucional las ocho expediciones previas de un papa a nuestro país, pero nunca antes un pontífice había sido recibido por las Cortes, en una sesión extraordinaria, como lo hará León XIV.
La jefatura del Estado y el poder ejecutivo, por la naturaleza de estos viajes, siempre han estado involucrados. La novedad ahora es que el poder legislativo, con Francina Armengol a la cabeza, también entra en la ecuación. La visita que tendrá lugar del 6 al 12 de junio está cargada de simbolismos, pero si hubo un viaje que dejó huella más allá de lo religioso, fue el de 1982. La primera visita de un pontífice a España en plena resaca de la gran victoria electoral del PSOE.
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La Iglesia no quiere líos
1978 será recordado en España como el año en el que se aprobó la Constitución y en la Iglesia como el año «de los tres papas». Mientras en nuestro país los borradores, informes y proyectos de la Carta Magna pasaban de mano en mano y de institución en institución, todas las miradas estaban puestas en el Vaticano tras la muerte del papa Pablo VI y un mes después por el repentino fallecimiento del recién elegido papa Juan Pablo I. En octubre, la fumata blanca anunciaría la elección de Juan Pablo II.
Bautizado con el sobrenombre del "papa viajero", y tras tres años en el cargo, el pontífice de origen polaco tenía previsto visitar España en octubre de 1981 con motivo de la apertura del IV Centenario de la muerte de santa Teresa de Jesús. Sin embargo, en el mes de mayo sufrió un intento de asesinato en la Plaza de San Pedro, cuando Mehmet Ali Ağca, un extremista turco, le disparó mientras saludaba a la multitud. El papa sobrevivió tras ser operado de urgencia, pero los plazos de recuperación le obligaron a posponer el viaje.
La visita se reagendó para octubre de 1982 y estaba prevista entre los días 14 y el 23 de ese mes. Pero la decisión de Leopoldo Calvo-Sotelo de disolver las Cortes y convocar elecciones generales para el 28 de octubre volvió a alterar los planes de la Santa Sede. De mantenerse en las fechas iniciales, habría coincidido de pleno con la campaña electoral y se tomó la decisión de retrasarlo unas semanas para "no interferir". La coincidencia habría supuesto un gran problema logístico entre dispositivos de seguridad, mítines y autoridades en campaña.
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Santo Padre y el compañero Isidoro
Finalmente, Juan Pablo II fue recibido en Barajas el 31 de octubre de 1982. A pie de pista, los reyes Juan Carlos I y Sofía, el presidente en funciones del Gobierno Calvo-Sotelo y una nutrida representación de ministros.
Tres días antes, más de diez millones de españoles se habían decantado en las urnas por el PSOE. "El cambio" ya estaba en marcha y, paralelamente a la puesta de largo del clero español, el país se encaminaba a su primer gobierno de izquierdas desde la II República.
El Ejecutivo de la UCD se sabía fuera desde meses atrás y, con el escrutinio al 100%, Felipe González ya se sabía presidente. Los 202 escaños y el 47% de los votos no dejaban margen de dudas. A efectos de imagen, el traspaso de poder entre el Gobierno saliente y el entrante se empezó a producir durante la visita de Juan Pablo II.
El dirigente socialista, en calidad todavía de líder de la oposición, acudió a algunos de los actos disputándole el protagonismo al propio pontífice. Como recogen las crónicas del momento, González no paró de recibir felicitaciones. Titulares como "Dos mil años esperándole. Gracias, Santo Padre, por haber venido", convivían con las imágenes del futuro inquilino de la Moncloa desde el hotel Palace en compañía de Alfonso Guerra.

Dos Jefes de Estado
El viaje de Juan Pablo II se prolongó entre el 31 de octubre y el 9 de noviembre. La gira de diez días pasó por ocho ciudades de once CCAA y pronunció más de medio centenar de discursos. Con un mapa territorial aún en construcción y en pleno trasvase de competencias, la coordinación del dispositivo de seguridad corrió a cuenta del entonces ministro del Interior Juan José Rosón. Sin ir más lejos, la policía autonómica vasca, la Ertzaintza, formó a su primera promoción en febrero de 1982 y una de las primeras misiones del nuevo cuerpo fue colaborar en la seguridad de la visita del papa Juan Pablo II.
Al margen del Ejecutivo, el peso institucional de la visita recayó sobre la Familia Real. A su llegada a la capital, Juan Pablo II fue recibido por el monarca y la reina nada más bajar de la escalinata del avión. La compañía de la Jefatura del Estado fue una constante durante toda la visita. Los Reyes también ofrecieron una recepción con las principales autoridades del país en el Palacio Real, en la que el gran ausente fue el lehendakari Carlos Garaicochea.
Además de "escoltar" a Juan Pablo II en Madrid, Juan Carlos I se trasladó hasta Santiago de Compostela, última parada de la gira, para visitar la catedral y participar en el 'Acto Europeísta' que acogió el templo. Después, en compañía de la reina Sofía le despidieron en el aeropuerto donde Juan Pablo II pronunció un último discurso.
Precisamente Santiago sería el destino del papa polaco en su tercer viaje a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de 1989. En esa visita, el pontífice estuvo acompañado por el entonces Príncipe (y joven) Felipe, que ahora como Rey será el encargado de recibir a León XIV.
ZARZUELA Y EL VATICANO
En cuanto a la visita de León XIV, el Rey Felipe VI y la Reina Letizia le recibirán a su llegada al aeropuerto el 6 de junio. Después, los monarcas y sus hijas le darán la bienvenida oficialmente en un encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático acreditado en España.
Al día siguiente, 7 de junio, asistirán a la Santa Misa con motivo de la festividad del Corpus Christi que se celebrará en la Plaza de Cibeles.
El lunes 8 de junio, la Reina Sofía asistirá a la oración y el homenaje a la Virgen de la Almudena, que tendrá lugar en la Catedral de Madrid.
El miércoles 10 de junio, los Reyes asistirán a la Santa Misa que se celebrará en la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona.
Por último, el viernes 12 de junio, la Reina Sofía acudirá a la ceremonia de despedida del papa en el Aeropuerto de Tenerife.