PSOE y PP han sellado un acuerdo parlamentario para pedir al Gobierno que refuerce el control sobre la comercialización de vapeadores y bolsas de nicotina, con el foco puesto en la protección de menores y jóvenes.
La iniciativa salió adelante el 14 de abril en la Comisión Mixta para el Estudio de los Problemas de las Adicciones, donde quedó aprobada en forma de enmienda transaccional entre ambos grupos con 33 votos a favor, 2 en contra y 1 abstención.
La proposición no de ley, presentada inicialmente por el Grupo Socialista, insta a “circunscribir la venta de productos de vapeo, bolsas de nicotina y demás productos relacionados con el tabaco a los canales autorizados de acuerdo con la normativa vigente”, excluyendo expresamente su comercialización “en Internet y en las tiendas no especializadas”. También reclama intensificar el control para garantizar trazabilidad, fiscalidad y cumplimiento sanitario y ambiental.
Cerrar el paso a los menores
Durante el debate, la portavoz socialista defendió que la iniciativa perseguía un “propósito doble”: prevenir el tabaquismo mediante un mayor control del acceso a estos productos y reforzar la responsabilidad en su comercialización. El texto sitúa la protección de la población menor y joven como una de las prioridades de la medida.
El PP respaldó el fondo de la iniciativa y acabó pactando su redacción final con el PSOE. El resultado fue un texto común que apuesta por concentrar la venta en establecimientos autorizados y dejar fuera del circuito a internet y a los comercios no especializados, una fórmula que ambos grupos consideran más apta para reforzar la verificación de edad y la supervisión del mercado.
Vapear, menos dañino que fumar
El debate político se produce en paralelo a una discusión sanitaria más amplia. El NHS británico sostiene que vapear no está exento de riesgos, pero subraya que es menos dañino que fumar y que puede ayudar a algunos adultos a dejar el tabaco. El Gobierno británico mantiene además que el vapeo puede desempeñar un papel en la cesación tabáquica de fumadores adultos, al tiempo que insiste en que los menores no deben vapear.
En Nueva Zelanda, el Ministerio de Salud regula específicamente estos productos y reconoce en su guía para dejar de fumar que los dispositivos de vapeo con nicotina pueden ayudar a algunas personas a abandonar o reducir el consumo de tabaco, aunque también ha endurecido en los últimos años las reglas para reducir su atractivo entre los jóvenes.
En Francia, la ANSES y Santé publique France mantienen una posición de cautela: el vapeo no es inocuo, no debe incentivar el consumo entre no fumadores ni jóvenes, pero puede contemplarse como una solución transitoria para dejar el tabaco en fumadores adultos. Santé publique France añade que, para el abandono del tabaco, deben priorizarse las ayudas con eficacia demostrada.