Esquerra (ERC), Junts, Podemos, Compromís y el BNG, formaciones que apoyaron la investidura del Gobierno, llevarán la próxima semana al Pleno del Congreso una modificación del Reglamento con el fin de suavizar las condiciones exigidas para constituir grupo parlamentario propio a partir de las próximas elecciones generales, según figura en el orden del día del siguiente Pleno al que ha tenido acceso Europa Press.
En concreto, los diputados que firman esta propuesta de reforma plantean cambiar el artículo 23 del Reglamento de 1982, que hoy fija que para disponer de grupo parlamentario propio es necesario contar con 15 escaños o, como alternativa, superar los cinco diputados y alcanzar un 5% de los votos en el conjunto del Estado o un 15% en todas las circunscripciones en las que se concurre.
Con esta iniciativa, ERC, Junts, Compromís, Podemos y BNG buscan rebajar del 5 al 3% el porcentaje mínimo de sufragios a nivel estatal para poder formar grupo propio, y del 15 al 10% el umbral de voto exigido en las provincias en las que se presentan.
Al inicio de cada legislatura, es frecuente que las formaciones de menor tamaño tengan dificultades para reunir los escaños y porcentajes que marca el Reglamento para configurar un grupo parlamentario propio, lo que en ocasiones ha llevado a que los grandes partidos cedan temporalmente algunos de sus diputados. Si se alcanza el número de escaños requerido, deja de ser determinante el porcentaje de voto. Ahora bien, cualquier fórmula debe contar con el visto bueno de la Mesa del Congreso, algo que depende en gran medida de la correlación de fuerzas en ese órgano.
En 2023, cesión de diputados de PSC y Comuns
En la actual legislatura, tanto ERC como Junts no alcanzaban por sí solos los requisitos fijados por el Reglamento de 1982 y se vieron obligados a recurrir a préstamos de parlamentarios del PSOE y de Sumar: cuatro diputados del PSC se integraron de forma provisional en el grupo de Junts y dos de En Comú se sumaron temporalmente al de Esquerra.
Tras el acuerdo de la Mesa para validar la constitución de estos grupos aceptando los préstamos, gracias a la mayoría que PSOE y Sumar obtuvieron tras sus pactos con ERC y Junts, los diputados del PSC y de En Comú regresaron después a sus respectivos grupos.
Disponer de grupo propio conlleva importantes ventajas políticas, económicas y de recursos. Quien lo logra asegura presencia con voz propia en todos los debates y al menos un representante en las comisiones parlamentarias, en la Diputación Permanente y en la Junta de Portavoces, además de una pregunta en cada sesión de control al Gobierno. En el plano económico, contar con grupo propio permite recibir más subvenciones y acceder a las ayudas para el 'mailing'.
Actualizar el Reglamento de 1982
En la proposición de ley registrada, a la que ha tenido acceso Europa Press, los promotores de la reforma argumentan que este cambio es imprescindible para que el Reglamento del Congreso garantice un marco de participación parlamentaria que refleje de forma adecuada la pluralidad política expresada en las urnas.
Subrayan que la regulación de los grupos parlamentarios, por su impacto directo en la capacidad de iniciativa, la presencia en los órganos de la Cámara, el tiempo de intervención y el ejercicio de las funciones de control, constituye “un elemento relevante” para asegurar que el mandato representativo pueda desarrollarse “en condiciones efectivas”.
A su entender, las actuales exigencias para formar grupos parlamentarios pueden provocar, en determinados escenarios, “rigideces no siempre acordes con la pluralidad” que se manifiesta en los procesos de elección de representantes.
Por este motivo, la reforma persigue “actualizar” el régimen de constitución de grupos parlamentarios con el objetivo de “favorecer una proyección más plena” de la participación política de la ciudadanía a través de sus representantes y del pluralismo en la organización y el funcionamiento internos del Congreso, así como “reforzar la coherencia del marco reglamentario” vigente.