El cónsul de España en Tel Aviv se ha desplazado este lunes para visitar al activista hispano-palestino Saif Abukeshek, arrestado el pasado jueves en aguas internacionales mientras viajaba en la Flotilla Global Sumud con destino a la Franja de Gaza.
Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores han indicado que el representante diplomático pudo hablar con él, verificar personalmente su situación y han subrayado que continuará acudiendo a verlo “de manera continua” y que permanecerá “en contacto permanente” con sus allegados.
El departamento que encabeza José Manuel Albares ha insistido en que Abukeshek fue “ilegalmente detenido” por Israel y ha reiterado su reclamación de una liberación “inmediata”.
La ONG Adalah, que presta asistencia jurídica a los activistas, ha señalado que los fiscales israelíes atribuyen a Abukeshek y a Thiago de Ávila los delitos de “colaborar con el enemigo en tiempos de guerra, contactar con un agente extranjero, pertenencia a una organización terrorista y transferir bienes a una organización terrorista”, en alusión al movimiento islamista palestino Hamás, aunque por ahora no se han presentado cargos formales.
Huelga de hambre y denuncias de malos tratos
Dos letradas de Adalah han visitado este lunes a los dos activistas de la flotilla en el centro donde están retenidos. La organización ha explicado en un comunicado que ambos cumplen ya su sexto día de huelga de hambre tras su “secuestro ilegal” por parte de la Marina israelí.
Adalah ha alertado “sobre el abuso psicológico y los malos tratos” que sufren. En el caso del brasileño, ha asegurado que ha sido sometido a interrogatorios de hasta 8 horas y que ha recibido amenazas de que sería “asesinado” o “pasaría 100 años en prisión”. La ONG ha añadido que “se encuentran en aislamiento total, sus celdas permanecen bajo iluminación constante de alta intensidad las 24 horas del día, una práctica conocida del Servicio Penitenciario Israelí (SPI) diseñada específicamente para provocar privación del sueño y desorientación sensorial”.
Según la organización, a De Ávila también le han sometido a temperaturas muy bajas y ambos son sacados de sus celdas con los ojos cubiertos en todo momento, incluso durante las revisiones médicas. “Vendar los ojos a un paciente durante una consulta médica constituye una grave violación de la ética médica”, ha remarcado Adalah.