El Gobierno admite más de 600 narcolanchas en el Estrecho y alerta de mayor violencia y repunte del hachís desde Marruecos

El Gobierno alerta de más de 600 narcolanchas en el Estrecho, del repunte del hachís desde Marruecos y de una creciente violencia contra los agentes.

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Imagen de una embarcación de la Guardia Civil de Huelva Clara Carrasco - Europa Press

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El Gobierno ha admitido en el último informe del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) la presencia de más de 600 narcolanchas tipo go-fast sospechosas de participar en operaciones de tráfico de drogas, sobre todo en el Estrecho de Gibraltar. El documento también constata un incremento de la agresividad de los narcotraficantes contra los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, llegando incluso al uso de armas de guerra.

“En lo que respecta al tráfico de hachís, en 2025 parece haberse reactivado la ruta desde Marruecos, principal productor mundial, hacia España”, señala el informe del Departamento de Seguridad Nacional de Presidencia del Gobierno, al que ha tenido acceso Europa Press.

El texto, centrado en la evolución de 2025, menciona el fallecimiento de un agente de la Gendarmería de Portugal en el río Guadiana tras ser embestida su embarcación oficial por una narcolancha. También recuerda que la semana pasada murieron dos guardias civiles cuando seguían a una de estas lanchas a 80 millas de la costa de Huelva.

“Cabe destacar que se han mantenido las agresiones y hostigamientos a miembros de las FCSE. Los narcotraficantes, en ocasiones, no dudan en embestir vehículos terrestres y embarcaciones cuando perciben riesgo de interceptación o pérdida de la droga, evidenciando una mayor agresividad hacia los agentes”, apunta.

Aunque el DSN precisa que el número de incidentes violentos contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado “no ha sido especialmente elevado en comparación con años anteriores”, avisa de que “se está detectando una mayor capacidad ofensiva”, con organizaciones que recurren a armamento de guerra.

Mayor vulnerabilidad en el Estrecho y el arco Canarias-Atlántico

“Las zonas del Estrecho de Gibraltar y del arco Canarias-Atlántico presentan una vulnerabilidad creciente para España”, reconoce el Ejecutivo. El informe detalla que determinados grupos criminales estarían aprovechando rutas y medios creados para el narcotráfico para dedicarse también a la inmigración irregular, ampliando así su negocio ilícito.

En concreto, se indica que desde el COVAM (Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima, dependiente de la Armada) se ha comunicado la detección de más de 600 embarcaciones tipo go-fast sospechosas de actividades vinculadas al tráfico de estupefacientes, fundamentalmente en el Estrecho de Gibraltar.

“En lo que respecta al tráfico de hachís, tras el gran descenso en las aprehensiones experimentado en 2023, que se mantuvo durante el año 2024, en 2025 parece haberse reactivado la ruta desde Marruecos, principal productor mundial, hacia España”, advierte el documento.

En otro apartado, el informe resalta las “excelentes” relaciones económicas con el país vecino y recuerda que el año pasado España se situó como su principal socio comercial.

Rutas por el Guadalquivir y refuerzo con Portugal

El DSN detalla que, aunque la entrada de hachís se realiza sobre todo por mar, una vez en territorio nacional es “significativa” la cantidad de droga transportada oculta en camiones, una dinámica ya observada en 2023 y que continúa al alza. Persisten rutas terrestres desde Almería, Granada y Cádiz con destino a Francia y al resto de Europa.

Vinculado al tráfico marítimo, el informe destaca igualmente el “sensible” aumento de decomisos de combustible en el sur peninsular, especialmente en Cádiz y Huelva, destinado al repostaje de las narcolanchas.

“La presión ejercida sobre el narcotráfico en el Golfo de Cádiz y la desembocadura del río Guadalquivir ha provocado que las organizaciones dedicadas a esta actividad ilícita hayan desplazado su zona de influencia a la provincia de Huelva, río Guadiana y zona del Algarve, en Portugal”, prosigue el documento.

Ante esta situación, el DSN subraya que, conscientes de la magnitud del problema, las autoridades y fuerzas de seguridad de España y Portugal mantienen una cooperación “continua y coordinada” para hacer frente a esta amenaza compartida.

El informe añade que las áreas de alijo se están extendiendo progresivamente hacia el oeste, abarcando la costa de Huelva y el litoral portugués, y hacia el este, en el arco de Levante, desde Murcia hasta Gerona y Baleares, “detectándose incluso llegadas de embarcaciones al sur de Francia y a Italia”.

Expansión de la ruta atlántica y nuevas tácticas

En este punto, el DSN vuelve a poner el foco en Marruecos. “Ante el temor de perder las embarcaciones, con el consiguiente menoscabo económico, las organizaciones criminales operan desde Marruecos, evitando acercarse a las costas españolas para no ser intervenidas”, advierte el informe, que detalla el uso de otras embarcaciones como semirrígidas pequeñas, pesqueros, veleros o barcos de recreo.

“En la emergente "ruta atlántica del hachís', la droga es cargada frente a las costas atlánticas marroquíes y se traslada en embarcaciones a países africanos más al sur, como Senegal, Guinea Bissau y Guinea Conakry, donde es alijada para su posterior transporte por vía terrestre a través del Sahel hacia Libia, desde donde puede enviarse a Europa o seguir hacia países de Oriente Próximo”, dice.

El documento explica que, para incrementar sus beneficios y dificultar el rastreo del dinero, las redes criminales recurren a “trueques” entre cocaína y hachís, aprovechando la misma embarcación que introduce la cocaína en África y Europa para llevar el hachís en sentido inverso.

La proximidad con Marruecos también resulta determinante en la “reactivación” de métodos como el uso de la vía aérea mediante “aeronaves de diferente tipología, incluidos drones, que realizan vuelos clandestinos entre Marruecos y España para transportar partidas de hachís”, tal y como se ha constatado en diversas operaciones policiales.