En las elecciones generales del próximo 29 de noviembre solo se elegirán en las urnas 208 de los 266 escaños del Senado. Los 58 restantes dependen de los parlamentos autonómicos, que son los encargados de nombrar a estos senadores en función de los resultados de las últimas elecciones regionales.
Gracias a este sistema, el PP dispone ya de, al menos, 23 senadores designados por las cámaras autonómicas, el PSOE cuenta con unos 19 y Vox suma 5, todos ellos elegidos al margen de la cita electoral de noviembre.
En paralelo, PP y Vox han sellado este lunes un acuerdo en la Cámara Alta que afecta a 23 circunscripciones para los comicios del 29 de noviembre. En virtud de este pacto, la formación de Santiago Abascal renunciará a concurrir en seis provincias y los populares harán lo propio en tres.
Por su parte, PSOE, Frente Amplio y otras fuerzas de izquierda han decidido concurrir de forma conjunta en 47 circunscripciones del Senado, y previsiblemente los socialistas ocuparán el puesto de 'número uno' en todas esas candidaturas.
Más allá de estos acuerdos electorales, las asambleas autonómicas continúan siendo clave, ya que son las que reparten los 58 escaños por designación autonómica, que no dependen del voto directo de los ciudadanos.
En este reparto, además de 'populares' y socialistas, el Senado incorpora también 5 senadores de Vox; 3 de Junts; 1 de ERC; 1 del BNG; 1 de Geroa Bai; 1 del PNV; 1 de EH Bildu; 1 de Compromís; 1 de Más Madrid y 1 de Coalición Canaria.
Este equilibrio, sin embargo, podría modificarse el próximo año, cuando están previstas nuevas elecciones autonómicas en buena parte de las comunidades, lo que probablemente alterará la distribución de estos 58 escaños de designación autonómica.