El pescado es seguro para embarazadas y niños si se evitan especies con mucho mercurio

La AESAN respalda el pescado en embarazadas y niños, siempre que se eviten especies con alto mercurio y se sigan las recomendaciones de consumo.

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La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha subrayado este martes que el consumo de pescado es “seguro” y está aconsejado para mujeres embarazadas, en periodo de lactancia y para niños menores de 10 años, siempre que se excluyan de la dieta las especies con mayor presencia de mercurio, como el pez espada, el atún rojo, el tiburón o el lucio.

“El riesgo por mercurio existe desde el punto de vista toxicológico, pero no se materializa en condiciones normales de consumo. La solución no es evitar el pescado, sino consumirlo atendiendo a las recomendaciones de consumo”, ha explicado el miembro del Comité Científico de la AESAN Ángel Gutiérrez durante la presentación de la campaña ‘Safe2Eat’ 2026.

El acto, celebrado en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), ha girado en torno al consumo de pescados con alto contenido en mercurio en población vulnerable, como mujeres gestantes y menores, para quienes la ingesta de pescado resulta “esencial”, aunque determinadas especies pueden suponer un “riesgo”.

Gutiérrez ha recalcado que el mercurio “es neurotóxico”, si bien su detección en el pescado “no significa” automáticamente “que haya riesgo”, ya que este dependerá de la concentración en el animal y de la frecuencia con la que se consuma. Además, ha recordado que la susceptibilidad no es la misma en toda la población, de modo que “el mismo nivel de exposición que en un adulto no va a provocar ningún tipo de problema”, sí puede hacerlo en “población vulnerable”.

Según ha expuesto, una ingesta elevada puede ocasionar alteraciones del neurodesarrollo en la etapa prenatal, reducción del cociente intelectual e incluso problemas de memoria, atención y adquisición del lenguaje en el recién nacido. “El metilmercurio es capaz de traspasar la barrera placentaria”, ha indicado, para remarcar que, por este motivo, “la exposición materna se puede equiparar a la exposición fetal”.

También ha precisado que el riesgo en los niños por el consumo de pescado con alto contenido en mercurio se explica porque su sistema nervioso está en plena maduración y su capacidad de detoxificación es menor. Por ello, ha pedido a los progenitores que sean conscientes de este peligro potencial y actúen en consecuencia. “Algo que yo puedo consumir sin problemas a lo mejor no se lo puedo dar a mi hijo, y eso no lo estamos entendiendo”, ha señalado.

Consumo y percepción del riesgo en Europa

Durante la jornada se han dado a conocer los resultados principales de un trabajo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), promotora de la campaña ‘Safe2Eat’, del que se desprende que el 34 por ciento de adolescentes y adultos y el 33 por ciento de mujeres embarazadas en Europa declara comer más de tres veces por semana especies de pescado con alto contenido de mercurio.

Las cifras proceden de dos encuestas: una realizada en 2023, con la participación de 15.000 personas de todos los Estados miembro de la Unión Europea (UE), Islandia y Noruega; y otra en 2024, con 7.700 participantes de 13 países de la UE, además de Islandia y Noruega. En cada Estado se intentó reclutar a 240 adultos, 130 adolescentes y 130 mujeres embarazadas.

En cuanto al grado de conocimiento de los consumidores europeos sobre los contaminantes presentes en pescados, crustáceos y moluscos, el informe concluye que, “en general”, es “poco”, aunque el mercurio y el metilmercurio figuran entre los más identificados, especialmente por las mujeres gestantes.

El subdirector general de Seguridad Alimentaria, Victorio Teruel, ha indicado que, pese a la conciencia sobre el riesgo del mercurio, la mayoría de encuestados no modifica sus pautas alimentarias para reducir la ingesta de especies con mayores niveles de este metal.

A lo largo del encuentro se ha recordado que la AESAN aconseja a los grupos vulnerables ya citados evitar las especies con alto contenido de mercurio, manteniendo al mismo tiempo un consumo de entre tres y cuatro raciones semanales de otros pescados, con preferencia por el pescado blanco y el pescado azul con bajo contenido de mercurio.

La representante de la Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética (ADENYD), Mª Carmen García, ha insistido en que es “fundamental” asegurar esta ingesta durante el embarazo por su aporte de omega-3, que ayuda a prevenir la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares y procesos inflamatorios, además de ofrecer protección al feto.

Como ejemplos de pescados considerados seguros por su bajo nivel de mercurio, ha citado sobre todo especies de pequeño tamaño, como anchoas, boquerones, jureles, sardinas o salmón. También ha incluido algunos mariscos en este grupo, como mejillones y almejas.

Pese a las ventajas nutricionales del pescado, la directora de Alimentación y Consumo de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS), María Martínez-Herrera, ha advertido de que el consumo de pescado en España ha caído en los últimos años.

Ha detallado que en 2011 el consumo se situaba en el 26,7 por ciento, mientras que en 2024 descendió al 17,99 por ciento. Las razones son “diversas” y tienen que ver con el aumento de población con otros patrones dietéticos, pero también con la percepción de que se trata de un producto caro.

Martínez-Herrera ha remarcado que la situación es “gravísima” entre los jóvenes y en los hogares con menores, donde menos se consume, con solo 7,6 kilos anuales por persona. Por ello, ha concluido con un llamamiento social para que, “entre todos”, se revierta esta tendencia y se impulse de nuevo el consumo de pescado.

Campaña ‘Safe2Eat’ 2026

La jornada ha marcado el arranque de la campaña ‘Safe2Eat’ 2026, un proyecto de la EFSA y sus socios europeos, entre ellos la AESAN, cuyo propósito es trasladar a la ciudadanía información sobre seguridad alimentaria basada en evidencia científica, de manera que las personas puedan tomar decisiones sobre su alimentación de forma “consciente” e “informada”.

“Nos mueve el convencimiento de que, para garantizar la seguridad alimentaria, es necesario que la ciudadanía no la perciba como algo ajeno o que esté lejos de su alcance o de su responsabilidad, sino todo lo contrario, como algo accesible, una información que les sirva para tomar sus decisiones y que sepan que sus decisiones son importantes para protegerse de riesgos alimentarios”, ha subrayado la directora ejecutiva de la AESAN, Ana López-Santacruz.