La Alianza frente a la Metástasis, Innovación y Apoyo (ALMIA) ha presentado ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) una petición formal para que el 10 de junio sea reconocido como Día Mundial del Cáncer Metastásico. Con esta iniciativa, la entidad pretende dar mayor visibilidad a esta fase de la enfermedad, poner sobre la mesa las necesidades específicas de quienes la padecen y reclamar avances concretos en su atención.
La presidenta de ALMIA, Pilar Fernández, ha recordado en un taller de formación para periodistas que “la metástasis sigue siendo un problema ignorado dentro del discurso social del cáncer y creo que esta ignorancia no es por falta de información (...), creo que es fruto del miedo que existe en la sociedad a la palabra cáncer y, en especial, a la palabra metástasis, porque siempre se ha unido a la palabra muerte, cosa que hoy en día ya no es así”.
El número de diagnósticos de cáncer continúa creciendo y se prevé que en 2026 se superen los 300.000 nuevos casos al año en España, mientras que las muertes por esta causa ya rebasan las 115.000 anuales. En torno al 90 por ciento de los fallecimientos por cáncer a nivel global están relacionados con la metástasis, pero se desconoce cuántos pacientes viven en esta fase, por lo que ALMIA reclama la creación de un registro específico.
Fernández ha subrayado que la “buena noticia” es que “ha cambiado el paradigma del tratamiento” gracias al mayor conocimiento científico y a las terapias dirigidas, lo que ha permitido prolongar la supervivencia y mejorar la calidad de vida de muchos pacientes con enfermedad metastásica.
Aunque en la sociedad general sigue faltando información sobre los tumores metastásicos, en el ámbito científico la situación es distinta. Según ha indicado la presidenta de ALMIA, alrededor del 40 por ciento de los proyectos de investigación oncológica se centran ya en la metástasis y, en los últimos diez años, este tema ha supuesto el 60 por ciento de las presentaciones orales en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO).
En este escenario, el oncólogo pediátrico Eduardo García-Toledano, miembro del Consejo Asesor de Salud Pública de la OMS, ha explicado que se ha elevado a este organismo la propuesta de instaurar el Día Mundial de la Metástasis, no como una fecha para “celebrar”, sino “para exigir, para reclamar”. “Necesitamos este día para mejorar la calidad de vida de los pacientes”, ha recalcado.
García-Toledano ha avanzado que, a partir del reconocimiento oficial de esta jornada, se pretende reforzar la participación activa de pacientes y cuidadores en el diseño de políticas públicas, optimizar los registros oncológicos, asegurar la equidad en el acceso a la innovación, a los comités moleculares y al apoyo integral, y promover una información rigurosa en los medios de comunicación.
La iniciativa está respaldada por más de 20 organizaciones, entre ellas sociedades científicas como la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y el Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama. Con este apoyo, ALMIA confía en una respuesta positiva de la OMS y ha organizado para el próximo 10 de junio, en Madrid, el primer foro de cáncer metastásico, con la intención de consolidarlo en los próximos años.
El 10% de los diagnósticos se produce ya en fase metastásica
Durante el taller “Cáncer metastásico: entender la ciencia para contar la historia”, impulsado por ALMIA con la colaboración de la Alianza Daiichi Sankyo-AstraZeneca, el jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico San Carlos, Pedro Pérez Segura, ha señalado que uno de cada diez nuevos diagnósticos de cáncer se realiza cuando la enfermedad ya está en fase metastásica.
El especialista ha explicado que la enfermedad metastásica es “muy heterogénea” entre distintos tumores y también dentro de un mismo paciente, lo que complica su abordaje terapéutico. Aun así, ha puesto en valor los avances logrados en la última década tanto en el conocimiento de estos tumores como en las pruebas diagnósticas, que permiten detectar antes la enfermedad, y en tratamientos cada vez más precisos.
Gracias a estos progresos, Pérez Segura ha indicado que ha aumentado el número de pacientes que sobreviven durante largos periodos y que, en los últimos diez años, se han llegado a triplicar las probabilidades de seguir vivo a largo plazo. En este sentido, ha resumido el objetivo de los profesionales: “No podemos curar, vamos a intentar cronificar”.
Por otro lado, el jefe de Servicio de Anatomía Patológica de la Fundación Jiménez Díaz, Federico Rojo, ha destacado la “revolución” que ha supuesto la medicina de precisión en el diagnóstico y el tratamiento, al permitir no solo poner “nombre” a los tumores, sino también un “apellido” mediante el estudio de biomarcadores.
Esta información, ha explicado, resulta clave para anticipar la evolución y el pronóstico de la enfermedad y para seleccionar las terapias más adecuadas para cada caso. Por ello, ha instado a desplegar planes de medicina de precisión en todos los sistemas sanitarios de las comunidades autónomas.
En la actualidad, y de acuerdo con datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, persisten “inequidades” entre territorios en el acceso a la medicina de precisión. Se calcula que entre un 20 y un 30 por ciento de los pacientes no puede acceder al estudio de biomarcadores en determinadas patologías oncológicas.
“Tenemos que garantizar que los centros, los servicios diagnósticos, disponen de esa tecnología, que tienen profesionales que sepan interpretar esa información (...) y debe de garantizarse a cualquier paciente, independientemente del código postal en el que viva, ese estudio de biomarcadores”, ha concluido Rojo.