Salud por Derecho ha alertado este viernes sobre el limitado volumen de fondos que la comunidad internacional destina a combatir las enfermedades infecciosas emergentes. Según sus datos, entre 2015 y 2024 se habrían invertido de media unos 28,4 millones de euros (33,4 millones de dólares) al año en investigación y desarrollo de tratamientos, vacunas y herramientas de diagnóstico frente a los 'Bunyaviricetes', la familia de virus en la que se incluyen los hantavirus, entre otros.
La organización, que ha elaborado este balance a partir de un examen de fuentes públicas, concluye que la financiación sigue marcada por ciclos de “pánico y desatención”: los recursos se disparan durante las emergencias sanitarias y vuelven a caer cuando disminuye el foco político y mediático. Esta dinámica, advierten, impide contar con soluciones médicas listas antes de que estallen nuevas crisis.
En este contexto, Salud por Derecho ha señalado que el reciente brote de hantavirus detectado en un crucero, aunque no guarda proporción con la magnitud de la pandemia de Covid, vuelve a evidenciar carencias en la preparación internacional frente a amenazas epidémicas futuras.
En cuanto al origen de los fondos en los últimos años, la organización detalla que el 60 por ciento procede de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y un 17 por ciento de la Comisión Europea. Además, identifica 14 productos en desarrollo dirigidos a este tipo de virus: siete vacunas, cuatro pruebas diagnósticas, dos medicamentos y un producto biológico, ninguno de ellos aún en fase clínica internacional.
Salud por Derecho puntualiza que algunos de estos candidatos ya se han administrado en adultos en China, país donde se concentra buena parte de los desarrollos. A su juicio, esto confirma que la capacidad de investigación y producción de tecnologías sanitarias continúa muy concentrada en un grupo reducido de Estados, con Estados Unidos en posición predominante y China ganando presencia, lo que abre interrogantes sobre cómo se organizará el acceso a las futuras innovaciones en salud.
DEBATES ABIERTOS EN LA ELABORACIÓN DEL TRATADO DE PANDEMIAS
La entidad recuerda que muchos de estos asuntos siguen sobre la mesa en el proceso del Tratado de Pandemias impulsado en el marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque los Estados miembros alcanzaron un acuerdo político sobre el tratado en 2025, las conversaciones sobre el mecanismo que debe regir el acceso a los patógenos y el reparto de los beneficios obtenidos de su utilización continúan sin cerrarse.
“El principal reto sigue siendo garantizar que el intercambio de información genética y muestras biológicas vaya acompañado de mecanismos vinculantes de acceso equitativo a vacunas, diagnósticos y tratamientos”, ha explicado el investigador y responsable de Incidencia Política de Salud por Derecho, Adrián Alonso.
La organización insiste en que la financiación pública para investigación debe incorporar criterios de transparencia, accesibilidad, transferencia de tecnología y precios asequibles orientados al interés general. Asimismo, recuerda que la pandemia de Covid-19 puso de manifiesto los riesgos de depender de un número muy limitado de países para producir vacunas y otras tecnologías sanitarias en plena emergencia mundial.
Por todo ello, subraya que la preparación frente a nuevas pandemias no pasa solo por impulsar más vacunas o tratamientos, sino también por consolidar acuerdos internacionales que aseguren que estos avances se distribuyan de manera justa entre todos los países.