La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) ha instado a que se culmine sin más demora la creación y puesta en funcionamiento de la Agencia Estatal de Salud Pública (AESP), al considerarla el organismo técnico imprescindible para “liderar” situaciones de “crisis” como la ocasionada por el hantavirus “de manera coordinada”.
Según ha remarcado esta entidad, resulta “reforzar la salud pública de forma estructural”, recordando además que “la inversión en este sector a escala nacional sigue siendo de alrededor de la mitad de la zona euro y está en niveles inferiores a 2020”. A su juicio, “el espejismo del aumento de gasto en salud pública entre el 20 y 23 se ha debido al gasto en vacunas”.
En esta línea, SESPAS ha precisado que “la inversión se tiene que destinar a recursos de personal y de instalaciones, empezando por la AESP, que debe asumir ser la referencia técnica y de coordinación entre Administraciones de salud pública, autonómica, estatal e internacional”.
Alarma social y valoración del riesgo
Ante “la intensa atención mediática y una notable preocupación social”, así como el hecho de que “la gravedad de los hechos ha generado inquietud, temor e incluso alarma en una parte importante de la población”, la sociedad científica puntualiza que estas reacciones “no se corresponden con la realidad de la situación, puesto que se trata de un episodio que, aunque no muy frecuente, no se puede calificar de extraordinario”.
SESPAS recuerda que “la mayoría de los humanos afectados no se contagian por contacto con otra persona y en los pocos casos que el contagio se atribuye a este mecanismo se trata de relaciones estrechas y prolongadas, habitualmente en espacios circunscritos”, y detalla que “el período de incubación se estima que oscila entre una y más de seis semanas”.
Por ello, subraya que no constituye “ninguna sorpresa epidemiológica” que “que la azafata de KLM, que se sospechaba se hubiera podido contagiar al coincidir brevemente en un avión con una viajera del 'Hondius' evacuada a Johannesburgo que finalmente falleció, resultara negativa”.
SESPAS añade que esto “probablemente se produzca también en un par de casos de personas que compartieron el avión de marras con la interfecta, por lo que han sido consideradas sospechosas y sometidas a cuarentena, quizás por la inseguridad, tal vez para curarse en salud y protegerse de eventuales reclamaciones”.
Medidas proporcionadas y basadas en la evidencia
En relación con la gestión del brote, la sociedad advierte de que “la adopción de medidas indiscriminadas sin una valoración epidemiológica adecuada fomenta alarmas y temores generalizados que a menudo no comportan una protección efectiva, pero que sí pueden ocasionar efectos indeseables”. Por ello, insiste en que “las acciones de prevención y control deben ser proporcionales al riesgo real, focalizadas en los contactos estrechos, y en las medidas de vigilancia sanitaria recomendadas por las autoridades competentes”.
A su juicio, “la respuesta adecuada incluye la identificación temprana de síntomas, la confirmación analítica, consulta oportuna, el seguimiento de contactos y el cumplimiento de las indicaciones del equipo de salud”, al tiempo que recuerda que “el riesgo cero no existe, pero sí los efectos contraproducentes de un exceso de cautela”. En consecuencia, hace un llamamiento a la ciudadanía “a informarse por canales oficiales, a evitar la difusión de rumores o alarmismos sin fundamento y actuar con responsabilidad”.
SESPAS incide en que “la prevención es esencial, pero debe basarse en las evidencias disponibles y llevarse a cabo lo más serenamente posible, observando equidad, justicia y proporcionalidad”. Además, considera que “es preceptivo ponderar los beneficios esperables de las medidas preventivas con los potenciales efectos adversos -directos e indirectos- que pueden provocar”.
La organización recuerda que las autoridades sanitarias competentes “pueden obligar -según las leyes vigentes, aunque susceptibles de apelación- a adoptar medidas preventivas, como la cuarentena de las personas que han estado cerca de los enfermos”. No obstante, matiza que, más allá de la cuarentena generalizada, “parece más pertinente desde el punto de vista sanitario, monitorizar su evolución y si es posible, objetivar si las personas sospechosas han sido realmente infectadas mediante las pruebas de laboratorio pertinentes”.