La Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS) y la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) han hecho un llamamiento a la calma ante los casos de hantavirus, subrayando su confianza en la capacidad de respuesta del Sistema Nacional de Salud y reclamando que la población reciba información “veraz, comprensible y basada en la evidencia”.
En una nota conjunta, ambas sociedades científicas insisten en la necesidad de evitar “simplificaciones” e “interpretaciones alarmistas” que puedan generar “percepciones erróneas sobre la capacidad de respuesta del sistema sanitario español”.
Según recuerdan, “ante cualquier intento de generar confusión, alarma injustificada o cuestionamiento interesado de la capacidad del sistema sanitario, la respuesta debe ser inequívoca: los pacientes con enfermedades transmisibles en España están atendidos por circuitos clínicos, preventivos, diagnósticos y asistenciales consolidados”.
Las entidades remarcan que “la clave” frente a estos episodios es aplicar de “forma rigurosa” los principios clásicos de la salud pública y de la práctica clínica: detección precoz de los casos, aislamiento cuando sea necesario, vigilancia activa, clasificación de contactos según su nivel de riesgo, protección adecuada de los profesionales, diagnóstico microbiológico seguro, información transparente y comunicación coordinada con la ciudadanía.
Información rigurosa sobre el hantavirus
En este contexto, SEMPSPGS y SEMI insisten en que la ciudadanía debe disponer de información “veraz, comprensible y basada en la evidencia”: “Ante el hantavirus y ante cualquier enfermedad transmisible emergente, no se puede minimizar el problema ni alarmar innecesariamente”.
Detallan que el hantavirus es “transmitido principalmente por roedores” o mediante “la inhalación de partículas procedentes de orina, heces o saliva contaminadas”.
Asimismo, recalcan que “la mayoría de los hantavirus no se transmiten de persona a persona; la excepción más relevante es el virus Andes, descrito en determinadas zonas de Sudamérica, donde puede producir síndrome cardiopulmonar por hantavirus y, de forma infrecuente, transmisión interpersonal en situaciones de contacto estrecho y prolongado”.
Las sociedades recuerdan además que el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades indica que “el virus Andes no se transmite fácilmente entre personas y que no plantea un riesgo de propagación comparable” al coronavirus, por lo que “no existe evidencia de transmisión comunitaria sostenida ni de un riesgo elevado para la población general en España o Europa”.
Aun así, advierten de que no debe infravalorarse la importancia clínica de esta infección, ya que puede originar cuadros graves con compromiso respiratorio, hemodinámico o renal y, en determinados pacientes, una evolución rápida y potencialmente mortal.
Cooperación entre especialidades y protección profesional
Tras aludir a la experiencia acumulada durante la pandemia de Covid, SEMPSPGS y SEMI recalcan que las enfermedades transmisibles complejas exigen un enfoque “colaborativo”, y ponen en valor el papel que desempeñan tanto la Medicina Preventiva como la Medicina Interna en la atención sanitaria.
En este sentido, subrayan que “este es el funcionamiento real del Sistema Nacional de Salud: un modelo de cooperación entre especialidades, no de competencia”.
Por último, señalan que los profesionales deben poder desarrollar su actividad con equipos de protección adecuados, circuitos asistenciales seguros y el necesario respaldo institucional para garantizar una respuesta eficaz ante este tipo de infecciones.