Un estudio de UNAD revela que el 65% de quienes afrontan en la familia el impacto de las adicciones son mujeres

UNAD alerta de que el apoyo familiar ante las adicciones recae sobre todo en mujeres y reclama recursos, enfoque de género y detección de violencias.

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El 65 por ciento de las personas que asumen en el entorno familiar las consecuencias de las adicciones son mujeres, sobre todo madres y parejas de quienes padecen esta problemática. Así se desprende del estudio “Intervención familiar en el tratamiento de las adicciones: un análisis exploratorio”, elaborado por UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, y presentado con motivo del Día Internacional de las Familias.

El documento subraya que la implicación de las familias en la intervención en adicciones se ha consolidado como un “elemento clave” tanto para acompañar el proceso terapéutico como para responder a las necesidades que surgen del impacto de la adicción. No obstante, recalca que esta responsabilidad recae en gran medida sobre las mujeres, generando una sobrecarga que muchas veces pasa desapercibida y no es reconocida por los sistemas de atención.

En el plano económico, el informe evidencia que cerca del 70 por ciento de las entidades carece de financiación específica para la atención a familiares, lo que dificulta la puesta en marcha de programas estables, continuados y ajustados a las necesidades reales. “Esta falta de recursos se suma a la todavía insuficiente incorporación de la perspectiva de género en los programas de intervención”, advierten las autoras.

El estudio constata también que, cuanto mayor es la formación y la sensibilidad en género de los equipos profesionales, mayor es su capacidad para identificar las desigualdades presentes en el trabajo con familias y la urgencia de abordarlas de forma específica. En este contexto, se alerta de que muchas mujeres que sostienen el acompañamiento familiar sufren una fuerte carga, malestar emocional e incluso situaciones de violencia de género que con frecuencia no se detectan ni se tratan de manera adecuada.

El análisis se detiene, además, en los casos en los que son las propias mujeres quienes tienen problemas de adicción. En estas situaciones se observa una estigmatización social más intensa y una red de apoyo familiar más limitada. El acompañamiento recae de nuevo, por lo general, en otras mujeres del entorno, mientras que las parejas masculinas, cuando están presentes, pueden arrastrar a su vez consumos problemáticos o ejercer dinámicas de control que obstaculizan la recuperación.

“Cuando estas mujeres tienen hijos o hijas a cargo, se observa además una tendencia a acelerar los procesos de tratamiento para facilitar el retorno a los roles de cuidado”, destaca el informe.

Entre sus principales conclusiones, UNAD remarca la necesidad de integrar de forma real y efectiva la perspectiva de género en la intervención familiar en adicciones, garantizar financiación específica para estos recursos, crear espacios diferenciados de atención para mujeres familiares, reforzar la capacitación de los equipos profesionales y detectar y abordar las violencias de género incluso cuando no sean la demanda explícita.

El informe, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y elaborado por la investigadora Patricia Martínez Redondo, busca ofrecer una radiografía de cómo se está trabajando actualmente con las familias en el ámbito de las adicciones en España.