La reumatóloga del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander y coordinadora del XIII Curso de vasculitis de la Sociedad Española de Reumatología, la doctora Diana Prieto, ha señalado que “el diagnóstico precoz y la prevención de las recaídas siguen siendo retos prioritarios” en el abordaje de la vasculitis.
No obstante, ha recordado que “En los últimos años se han producido grandes avances en el conocimiento de los mecanismos que originan las vasculitis, lo que ha permitido identificar nuevas dianas terapéuticas y ampliar las opciones de tratamiento”, tal y como expuso durante el encuentro celebrado en Murcia, que ha contado con la colaboración de CSL y GSK.
Las vasculitis engloban un conjunto de enfermedades en las que se produce inflamación en la pared de los vasos sanguíneos, lo que puede alterar el flujo sanguíneo y poner en riesgo el funcionamiento de los órganos y tejidos implicados. Se trata de patologías muy diversas, que pueden presentarse en cualquier momento de la vida, desde la niñez hasta edades muy avanzadas, y que afectan de forma notable también a personas jóvenes.
Tipos de vasculitis y clasificación
Aunque pueden manifestarse a cualquier edad, ciertos subtipos de vasculitis son más habituales en periodos concretos del ciclo vital. En la infancia son más frecuentes la enfermedad de Kawasaki y la vasculitis por inmunoglobulina A, conocida anteriormente como púrpura de Schönlein-Henoch. En cambio, la arteritis de células gigantes se observa sobre todo en mayores de 50 años, mientras que la arteritis de Takayasu suele iniciarse en personas más jóvenes.
La clasificación de las vasculitis se realiza, entre otros factores, en función del calibre de los vasos sanguíneos comprometidos: grandes, medianos o pequeños. Dentro de este grupo se incluyen, entre otras, la granulomatosis con poliangeítis, la poliangeítis microscópica y la enfermedad de Behçet. Esta amplia variedad obliga a individualizar el proceso diagnóstico, la elección del tratamiento y la estrategia de seguimiento según el tipo concreto de vasculitis.
Entre los avances terapéuticos más recientes, la especialista resalta “las terapias biológicas y fármacos dirigidos, que permiten mejorar el control de la enfermedad y reducir la exposición a los glucocorticoides, así como los avances en las técnicas de imagen y en la actualización reciente de las recomendaciones internacionales para la clasificación y el manejo de las vasculitis sistémicas”.
A su entender, “aunque se ha avanzado mucho, todavía quedan desafíos importantes como conseguir tratamientos más personalizados y seguros, que controlen la enfermedad sin los efectos secundarios de los inmunosupresores clásicos. Es importante continuar trabajando en mejorar la estandarización diagnóstica y detectar precozmente las recaídas o complicaciones mediante biomarcadores y técnicas de imagen más precisas”. Asimismo, considera prioritario profundizar en los mecanismos implicados en el daño vascular crónico y en las complicaciones que aparecen a largo plazo.
Por otro lado, la doctora Patricia Moya, también coordinadora del curso y reumatóloga del Hospital Universitari de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona), incide en que “la diversidad de las vasculitis hace que su diagnóstico pueda resultar complejo, especialmente cuando los primeros síntomas son inespecíficos, como fiebre, cansancio o pérdida de peso”.
Además, recalca que el manejo adecuado de estas enfermedades exige revisiones médicas periódicas, incluso en fases de aparente estabilidad. En este sentido, subraya que “La adherencia al tratamiento y la comunicación con los profesionales sanitarios son fundamentales para detectar posibles cambios en la evolución y reducir el riesgo de complicaciones”.