El CGPJ estudia limitar quién puede presentar quejas contra los jueces

El Consejo General del Poder Judicial prepara una reforma de su reglamento disciplinario que reduciría las personas legitimadas para denunciar posibles conductas irregulares de jueces y magistrados. Según la propuesta conocida, solo podrían presentar una queja quienes sean parte directa en el procedimiento judicial, mientras que quedarían fuera ciudadanos, colectivos o asociaciones no personados, aunque conozcan actuaciones públicas del juez

3 minutos

Puñetas durante el acto de toma posesión de la nueva auditor presidenta del Tribunal Militar Central, ante el Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), a 21 de marzo de 2025, en Madrid (España). Eduardo Parra - Europa Press

Puñetas durante el acto de toma posesión de la nueva auditor presidenta del Tribunal Militar Central, ante el Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), a 21 de marzo de 2025, en Madrid (España). Eduardo Parra - Europa Press

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

Última actualización

3 minutos

El Consejo General del Poder Judicial estudia una reforma de su reglamento que limitaría quién puede presentar quejas por una posible conducta disciplinaria de un juez. La propuesta plantea restringir la legitimación a quienes sean parte directa en el procedimiento judicial, de modo que solo las personas personadas en una causa podrían acudir al órgano de gobierno de los jueces para denunciar actuaciones que consideren irregulares.

El cambio supondría dejar fuera a ciudadanos, colectivos y asociaciones que no formen parte del proceso, incluso aunque hayan conocido una actuación pública del magistrado y entiendan que puede tener relevancia disciplinaria. La reforma también excluiría las denuncias anónimas y los escritos ofensivos, con el objetivo declarado de ordenar el cauce de presentación de quejas y evitar usos abusivos del sistema.

Qué cambiaría y qué no cambiaría

La reforma no impediría al CGPJ actuar de oficio cuando tenga conocimiento de hechos con posible relevancia disciplinaria. Es decir, aunque una persona no legitimada no pudiera iniciar formalmente una queja, el órgano de gobierno de los jueces conservaría margen para abrir actuaciones si detecta indicios suficientes por otras vías.

Tampoco cambiaría la naturaleza de estas quejas. Una denuncia disciplinaria ante el CGPJ no sirve para revocar una sentencia, modificar un auto ni corregir una resolución judicial concreta. Para eso existen los recursos procesales ordinarios y extraordinarios dentro de cada procedimiento. La vía disciplinaria se dirige a examinar la conducta profesional del juez, no el contenido jurídico de sus decisiones.

El debate de fondo: transparencia o protección frente a campañas

La propuesta abre un debate delicado dentro del propio órgano judicial. Algunas vocales temen que limitar la presentación de quejas pueda reducir la transparencia y dificultar que determinadas actuaciones conocidas públicamente lleguen al CGPJ por iniciativa ciudadana o asociativa. Desde esa perspectiva, cerrar la puerta a colectivos no personados podría debilitar un canal de control sobre comportamientos que, aunque se produzcan en un procedimiento concreto, tienen impacto público.

Sus defensores sostienen lo contrario: que la reforma serviría para evitar campañas organizadas, denuncias masivas sin fundamento o escritos utilizados como herramienta de presión contra jueces concretos. El objetivo, según esta visión, sería proteger la independencia judicial frente a iniciativas que no buscan depurar responsabilidades reales, sino condicionar la actuación de los magistrados mediante presión externa.

El contexto del caso Peinado

El debate coincide con las investigaciones abiertas por varias quejas contra Juan Carlos Peinado, el juez que instruye la causa sobre Begoña Gómez. Ese contexto añade carga política y judicial a una reforma que, en principio, tendría alcance general, pero que llega en un momento de fuerte tensión entre el Poder Judicial, el Gobierno y los partidos.

Las quejas contra jueces en causas de alto perfil suelen generar una doble lectura. Para unos, son una vía legítima para pedir explicaciones sobre actuaciones que pueden afectar a derechos o garantías procesales. Para otros, se convierten en instrumentos de presión política cuando se presentan de forma coordinada o desde actores ajenos al procedimiento.

Una propuesta todavía no aprobada

La reforma no está aprobada. Hasta que termine su tramitación, continúa vigente el procedimiento actual, que permite presentar quejas con un margen más amplio que el previsto en la propuesta. El debate interno en el CGPJ deberá determinar si se mantiene ese modelo o si se introduce una restricción formal sobre quién puede activar la vía disciplinaria.

La decisión tendrá impacto en la relación entre ciudadanía, asociaciones y órgano de gobierno de los jueces. En el fondo, el CGPJ debe resolver cómo equilibrar dos objetivos que pueden entrar en tensión: garantizar que existan cauces para denunciar conductas judiciales relevantes y evitar que esos cauces se conviertan en una herramienta de desgaste o intimidación contra magistrados que instruyen asuntos sensibles.

Hola, soy Fren. ¿Cómo te ayudo?