El jurado declara culpable de asesinato a uno de los acusados por el tiroteo mortal entre clanes en Carabanchel

Un jurado popular declara culpable de asesinato a uno de los acusados del tiroteo entre clanes en Carabanchel y absuelve a su padre.

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Recurso de la entrada a la Audiencia Provincial de Madrid, a 17 de abril de 2026, en Madrid (España). Antonio Gutiérrez - Europa Press

Recurso de la entrada a la Audiencia Provincial de Madrid, a 17 de abril de 2026, en Madrid (España). Antonio Gutiérrez - Europa Press

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El jurado popular que ha enjuiciado en la Audiencia Provincial de Madrid el tiroteo mortal entre clanes en Carabanchel, ocurrido el 17 de julio de 2023 y saldado con un fallecido, ha considerado a uno de los procesados culpable de un delito de asesinato, mientras que ha decidido absolver a su padre al no quedar demostrado que interviniera directamente en la muerte de la víctima, según han indicado fuentes jurídicas.

La semana pasada la vista oral quedó lista para sentencia tras la declaración de los dos acusados, quienes negaron haber efectuado el disparo mortal y sostuvieron que el tiro que acabó con la vida del hombre fue consecuencia de un error cometido por los propios familiares de la víctima.

El tribunal del jurado ha considerado a Juan Pedro M. responsable de un delito de asesinato, de cuatro delitos de asesinato en grado de tentativa apreciando una eximente de legítima defensa y una atenuante de miedo insuperable, así como de un delito de tenencia ilícita de armas.

En contraste, su padre ha quedado exonerado únicamente del delito de asesinato. Las penas inicialmente solicitadas, de quince años de prisión, se verán ahora sensiblemente rebajadas por la aplicación de las eximentes y atenuantes reconocidas.

La letrada Teresa Bueyes, defensora de Juan Pedro M., sostuvo durante el juicio que el disparo que acabó con la vida de la víctima procedía del suelo, apoyándose en un informe pericial sobre la trayectoria de los proyectiles, ya que la bala penetró por el omóplato y salió en línea ascendente por el cuello.

Frente a esta versión, el fiscal defendió que los disparos que causaron la muerte de Antonio B. se efectuaron desde el primer piso de la vivienda y no desde la calle, basándose en los puntos en los que la Policía Nacional localizó las vainas de los proyectiles.

Los agentes hallaron seis vainas junto al aparato de aire acondicionado, otras seis bajo la ventana del dormitorio y cuatro más dentro del jardín vallado, que habrían sido arrojadas desde la misma ventana. Además, se encontraron huellas de los acusados en una funda de pistola recuperada en el jardín.

Los investigadores del Grupo VI de Homicidios concluyeron que en el suceso intervinieron tres armas: un revólver, una pistola y una escopeta. En el interior de la vivienda se localizaron cartuchos de pistola y restos de pólvora compatibles con un revólver.

De acuerdo con el Ministerio Fiscal, esas tres armas estaban "arriba" en la vivienda y desde la ventana se disparó "un arma corta de fuego", insistiendo en que el uso de una escopeta en esas condiciones resultaría inviable. También destacó que se contabilizaron 86 restos de disparo sobre el poyete de la ventana, atribuibles únicamente a un revólver.

Disparos disuasorios y relato de los acusados

En la fase de interrogatorios, uno de los acusados se acogió a su derecho a no declarar, mientras que su hijo sí respondió a las preguntas formuladas por su abogada.

Según su versión, aquella noche se encontraban en su domicilio de la calle Besolla cuando escucharon un fuerte estruendo en el exterior. Integrantes de un clan rival les habrían conminado a bajar a la calle a gritos y, en un momento dado, oyeron una detonación. Asegura que entonces tomaron una escopeta, una "reliquia familiar", y efectuaron desde la ventana varios disparos al aire con intención disuasoria.

Para la Fiscalía, los hechos se produjeron en la madrugada del 17 de julio de 2023, sobre las 00.10 horas, cuando ambos acusados habrían disparado desde las ventanas de su vivienda contra un grupo formado por cinco personas.

Ese grupo se había desplazado hasta un descampado situado bajo el inmueble para hablar con uno de los acusados, después de varios enfrentamientos previos entre clanes, incluido un incidente registrado ese mismo día en un centro comercial de Leganés.

Sin previo aviso, padre e hijo habrían realizado al menos diez disparos empleando un revólver y una pistola, armas para las que carecían de licencia.

Una víctima mortal y cuatro supervivientes

Como resultado de los disparos, uno de los proyectiles alcanzó a un hombre de 38 años cuando intentaba huir, provocándole lesiones internas muy graves que afectaron a órganos vitales como el páncreas y el hígado.

La víctima murió poco después en el hospital a causa de un shock hipovolémico. Las otras cuatro personas hacia las que se dirigieron los disparos no sufrieron heridas. El fallecido estaba casado y era padre de cuatro hijos, tres de ellos menores de edad.

La Fiscalía sostiene que los acusados actuaron con intención de matar y les atribuye un delito de asesinato consumado, cuatro delitos de asesinato en grado de tentativa y un delito de tenencia ilícita de armas de fuego.

J. P. M. A. está procesado por el asesinato consumado y cuatro tentativas de asesinato, mientras que P. M. M. se enfrenta a cinco delitos de asesinato en grado de tentativa.