El móvil del presunto asesino del médico de Roquetas refleja 14 contactos con su supuesto cómplice policial

El volcado del móvil del vecino de León destapa 14 contactos cifrados con el policía acusado de idear el crimen del doctor Piorno en Roquetas.

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La Guardia Civil acordona la calle donde se ha realizado la reconstrucción de hechos del crimen del doctor Rafael Piorno Fermoselle. EUROPA PRESS

La Guardia Civil acordona la calle donde se ha realizado la reconstrucción de hechos del crimen del doctor Rafael Piorno Fermoselle. EUROPA PRESS

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El examen del teléfono móvil de Ó.F.S., el vecino de León investigado como presunto autor de la muerte a cuchilladas del doctor Rafael Piorno Fermoselle en su domicilio de Roquetas de Mar (Almería), pone de relieve hasta 14 comunicaciones cifradas con el agente de la Policía Nacional considerado supuesto 'ideólogo' del crimen, J.J.F.M., entre los días 22 y 24 de agosto de 2024, es decir, en las jornadas inmediatamente anterior y posterior a la fecha del homicidio.

Así se recoge en el informe técnico sobre el 'volcado' del terminal del sospechoso elaborado por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Almería, al que ha tenido acceso Europa Press, donde se detalla la relación entre ambos investigados mediante llamadas, videollamadas y mensajes de texto, aunque sin que haya sido posible rescatar el contenido de dichas conversaciones.

El estudio del dispositivo indica que el presunto homicida habría mantenido contactos previos al asesinato con el agente y antiguo paciente del doctor Piorno, al que tenía guardado en la agenda bajo el alias “Siguiendo la senda”. Según han sostenido hasta ahora las defensas, la muerte por apuñalamiento se habría producido de forma accidental tras frustrarse un supuesto robo en la vivienda del médico.

Los investigadores concluyen que ambos sospechosos se mantuvieron en comunicación a través de sus teléfonos al menos desde las 8,30 horas del 22 de agosto, fecha en la que “se realiza la vigilancia a la casa de la víctima”, que había puesto en venta la vivienda en la que aún residía, situada en la calle Enrique Granados de Aguadulce.

Ese mismo día se habría producido una conversación entre Ó.F.S. y el doctor Piorno, en la que el investigado le trasladó al facultativo de 76 años su intención de acudir al día siguiente a visitar el inmueble bajo el pretexto de adquirirlo, de acuerdo con la versión que manejan los agentes encargados del caso.

Los contactos telefónicos entre los dos principales investigados se prolongaron hasta el 24 de agosto, jornada posterior al crimen, hasta las 22,40 horas. Según las pesquisas de la Guardia Civil, ese día J.J.F.M. habría llevado a su “compinche” hasta la estación de autobuses de Almería para facilitar su regreso a León.

Billete de bus y viaje a Almería

El análisis del móvil del vecino de León también ha permitido localizar los billetes de autobús que empleó el 21 de agosto para desplazarse primero desde León a Madrid y, posteriormente, desde Madrid hasta Almería, adonde habría llegado sobre las 15,00 horas.

Para los investigadores, este desplazamiento hasta Almería encaja con la reserva de una habitación de hotel en Aguadulce que ese mismo día, sobre las 17,30 horas, habrían efectuado el agente de la Policía Nacional y su pareja sentimental, investigada como presunta colaboradora. Según el atestado, el propio policía habría recogido a su socio en la estación y lo habría llevado al establecimiento hotelero.

No obstante, la Guardia Civil no ha emitido aún un informe técnico sobre el teléfono del agente, ya que el dispositivo solo contiene datos a partir del 26 de agosto, momento en el que “pasó a utilizar un nuevo terminal” en el que “no hay ningún elemento en relación con los hechos” por los que también figura como investigado su hijo, señalado como supuesto encubridor.

La defensa del policía nacional, ejercida por la letrada Elisabeth Guerrero, del despacho Boutique Legal, ha adelantado a preguntas de Europa Press que impugnará la validez probatoria de este informe al entender que no acredita hechos que incriminen a su cliente, dado que no se conoce el contenido de las comunicaciones.

Diligencias pendientes y situación procesal

La instrucción de la causa, cuyo enjuiciamiento se prevé mediante un tribunal de jurado, continúa a la espera de la práctica y resolución de diversas diligencias solicitadas por las partes, tras lo cual se podrá avanzar hacia la conclusión de la investigación judicial iniciada con la operación “Alhabana” de la Guardia Civil.

El cuerpo sin vida del doctor Rafael Piorno Fermoselle fue hallado en su casa de Aguadulce poco después de producirse el crimen. La investigación condujo a la detención de los dos varones, que permanecen en prisión provisional, comunicada y sin fianza desde septiembre de 2024.

Igualmente, sigue en calidad de investigada la pareja sentimental del policía, a la que se atribuye un papel de presunta colaboradora al ser la propietaria del vehículo utilizado en los desplazamientos, así como el hijo del agente, de quien se sospecha que habría puesto en contacto a su padre con el vecino de León que habría acabado con la vida del médico.

Los sospechosos han mantenido que la muerte se produjo al frustrarse un robo en la casa del facultativo y niegan que existiera un plan de asesinato premeditado, insistiendo en que se trató de un “forcejeo” en el que se habría causado de forma casi accidental el fallecimiento de la víctima.

Según sus propias versiones, ambos acudieron de común acuerdo sobre las 15,45 horas del 23 de agosto del pasado año a la finca de la calle Enrique Granados, que habrían vigilado con anterioridad, preparados únicamente para cometer “un robo”; una explicación que la familia del doctor ha puesto en duda durante la instrucción.

Los acusados se habrían aprovechado de que el inmueble estaba en venta y de que el médico también pasaba consulta en la vivienda para presentarse con la excusa de una posible compra. De este modo, Ó.F.S., desconocido para el doctor, habría llamado a la puerta fingiendo interés por adquirir la casa.

En un momento posterior a la apertura de la puerta, el sospechoso habría atacado al facultativo con un táser similar al que la Guardia Civil localizó después durante los registros domiciliarios practicados en Roquetas de Mar, Almería y León, con el objetivo de inmovilizar a la víctima.

Posible forcejeo y reconstrucción del crimen

Los investigadores contemplan la posibilidad de que el médico intentara defenderse en algún instante con un cuchillo frente a su agresor; el mismo arma blanca con la que, tras un supuesto forcejeo, habría recibido hasta tres puñaladas en el cuello y en la zona de los hombros.

Tras la agresión mortal, el agente de la Policía Nacional habría entrado en la vivienda ataviado de forma que no pudiera ser reconocido por el doctor. De acuerdo con la investigación, ambos habrían maniatado a la víctima, que murió poco después, sin que ninguno de ellos solicitara auxilio a los servicios de emergencia.

Consumado el crimen, los dos sospechosos habrían intentado eliminar los rastros de sangre en la vivienda y borrar cualquier vestigio del delito, llevándose consigo las prendas ensangrentadas del médico, muy conocido en la localidad por haber formado parte de las listas del PP en las elecciones municipales de 2023.

El policía abandonó el domicilio seguido de su presunto cómplice, quien habría salido vestido con ropa limpia perteneciente a la víctima para no despertar sospechas. A continuación, habrían cargado en una furgoneta estacionada en las inmediaciones una bolsa de plástico con los efectos retirados de la escena para abandonar el lugar. El cadáver, descubierto dos días después gracias al aviso de un vecino, apareció maniatado y con varias heridas punzantes.

Los agentes de la Guardia Civil localizaron en un local de la ciudad de Almería alquilado por uno de los detenidos diversos objetos vinculados con los hechos. En los registros practicados en León y Roquetas de Mar también se intervino una pistola, un machete de grandes dimensiones, munición y un táser, entre otros efectos.

La investigación ha permitido acreditar que el policía, en situación de inactividad y que “conocía de manera directa al fallecido”, estaba al tanto de “sus rutinas y horarios”. Según la Guardia Civil, ambos principales investigados sabían qué medidas de seguridad debían adoptar para evitar ser identificados antes y después del crimen.