La Audiencia de Álava impone 46 años de cárcel a un hombre por agresiones sexuales y prostitución de menores

La Audiencia de Álava condena a 46 años de cárcel a un hombre por agresiones sexuales, prostitución y pornografía con tres menores en Vitoria.

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Palacio de la Justicia de Vitoria  Iñaki Berasaluce - Europa Press

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La Audiencia Provincial de Álava ha dictado una condena de 46 años de prisión contra un hombre por varios delitos de agresión sexual y prostitución de menores cometidos sobre tres chicos menores de 16 años, además de un delito continuado de utilización de menores para la elaboración de material pornográfico, según la sentencia difundida este miércoles.

El tribunal considera acreditado que, desde enero de 2023, el acusado comenzó a contactar con menores en el entorno del campo de fútbol de un colegio de Vitoria-Gasteiz. Tras ganarse su confianza, llegó a mantener relaciones sexuales con ellos, a cambio de pequeñas cantidades de dinero, y en algunos casos tomó fotografías de esos actos y de los menores desnudos.

La resolución le declara responsable de tres delitos de agresión sexual a menor de 16 años, dos de ellos continuados, por los que se le imponen penas de 11 y 10 años de prisión, y un tercer delito en grado de tentativa, castigado con 3 años de cárcel.

Asimismo, se le condena por dos delitos continuados de hacer presenciar actos de carácter sexual, con penas de 2 años, 6 meses y un día de prisión por cada uno; un delito continuado de utilización de menores para la elaboración de material pornográfico, con 8 años de cárcel; y tres delitos de prostitución de menores de 16 años, con 3 años de prisión por cada uno.

Además de la pena privativa de libertad, el acusado, que reconoció los hechos en el juicio, deberá indemnizar con 20.000 euros a dos de los menores y con 2.000 euros al tercero. La sentencia incluye también prohibiciones de comunicación y aproximación a las víctimas, junto con otras penas accesorias.

El tribunal declara probado que, a lo largo de 2023, el procesado mantuvo varios encuentros con los tres menores, de 14, 11 y 10 años en el momento de los hechos, en los que les obligó a realizar “actos sexuales inconsentidos utilizando un mismo patrón de comportamiento, aprovechando la relación de amistad que primero trabó con ellos y ofreciéndoles a cambio dinero o invitándoles a determinadas actividades”.

PEDÓFILO

La sentencia recoge que el acusado presenta un cuadro compatible con un trastorno parafílico (trastorno de pedofilia) no filiada ni diagnosticada y que “sus facultades cognitivas y volitivas en el momento de la comisión de los hechos se encontraban conservadas en grado suficiente como para entender y querer sus comportamientos, conociendo y comprendiendo la moralidad de los mismos”.

El tribunal subraya que el acusado admitió los hechos durante la vista oral y que existió también “numerosa prueba” para condenarle, entre ella el análisis del contenido de su teléfono móvil, que corrobora el testimonio de los menores, considerado “verosímil y creíble” por la Audiencia de Álava.

En cuanto al cumplimiento efectivo de la condena, el fallo recuerda que se aplicará la limitación del artículo 76 del Código Penal, que establece que el “máximo efectivo de la condena del culpable no podrá exceder del triple del tiempo por el que se le imponga la más grave de las penas en que haya incurrido”. La resolución no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

HECHOS PROBADOS

La Audiencia considera probado que el ahora condenado, al menos desde enero de 2023, comenzó a relacionarse con menores de edad en la zona del campo de fútbol de un colegio de Vitoria-Gasteiz con la finalidad de ganarse su confianza y poder mantener relaciones sexuales con ellos.

Según el relato de hechos probados, el procesado logró ver con mayor frecuencia a tres menores, de 14, 11 y 10 años. Con el objetivo de obtener satisfacción sexual, conseguía quedarse a solas con dos de ellos en el dormitorio de su domicilio y, en otras ocasiones, en el dormitorio de uno de los menores.

El condenado mantuvo relaciones sexuales con los menores y, en algunos casos, fotografió esos encuentros y a los chicos desnudos. Para asegurar que siguieran acudiendo a las citas y accedieran a sus exigencias sexuales, les entregaba cantidades de entre 10 y 15 euros.

En una ocasión, cuando una de las víctimas se negó a mantener relaciones sexuales, el menor huyó hacia su domicilio, siendo perseguido por el procesado, que no logró alcanzarle. La madre del menor presentó una denuncia por estos hechos el 29 de mayo de 2023, lo que dio inicio a la investigación que ha desembocado en la condena ahora dictada.