Queda en libertad la madre acusada de matar a su hijo en Garrucha por su inminente parto

La jueza deja en libertad provisional a la madre acusada del crimen de su hijo en Garrucha por su inminente parto, aunque sigue investigada por asesinato.

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Juzgados de Vera (Almería).  Rafael González - Europa Press

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La titular del Juzgado de la Plaza número 1 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vera (Almería) ha decretado la libertad provisional de B.Y.B.O., la madre investigada por malos tratos y asesinato tras la muerte de su hijo de cuatro años el pasado 3 de diciembre en Garrucha (Almería), al considerar la "inminente situación de parto" de su futuro bebé.

En un auto dictado este martes, al que ha tenido acceso Europa Press, la magistrada acepta la petición formulada por la Fiscalía de Almería y fija para la investigada la obligación de acudir ante el tribunal siempre que sea requerida, la retirada del pasaporte y la prohibición de abandonar el territorio nacional.

El Ministerio Público interesó la modificación de la situación personal de la encausada, en prisión provisional desde diciembre, por el avanzado embarazo que presenta y tras el informe remitido por el centro penitenciario de El Acebuche, en el que se advertía del parto inminente.

La mujer compareció ante la jueza el 8 de febrero para declarar por primera vez en la causa. En esa ocasión, la instructora mantuvo la prórroga de la prisión provisional, comunicada y sin fianza, tanto para ella como para su expareja y también investigado, J.D.R.C., a quien la madre de Lucas señaló como responsable de lo ocurrido.

Durante su relato, la investigada se desvinculó del crimen de su hijo y afirmó que el pequeño "ya estaba muerto" cuando ella llegó a la vivienda en la que convivía con el coinvestigado J.D.R.C., encargado del cuidado del menor, sin haber presenciado agresiones.

Respondiendo a las preguntas de todas las partes salvo de la defensa de su expareja, la mujer ofreció una versión que la situaba fuera del escenario del crimen en el momento del supuesto asesinato por el que sigue imputada, frente a los indicios que sostiene la Fiscalía, que considera que la madre de Lucas habría conocido las agresiones y no las habría impedido.

Según fuentes judiciales consultadas por Europa Press, la investigada relató que el día de los hechos el niño no fue al colegio porque presentaba "cólicos" y había tenido "muchos gases", por lo que ella se marchó a trabajar y regresó sobre las 13,00 horas a la habitación de la vivienda compartida con la idea de darle una "manzanilla".

De acuerdo con su testimonio, al volver encontró al menor tumbado en la cama "acostado" y "mirando hacia la pared", por lo que pensó que estaba "dormido". Añadió que su pareja le indicó, ante su insistencia por despertarlo, que no lo hiciera porque tenía "sueño".

Explicó que fue más tarde cuando se acercó al pequeño y comprobó que no reaccionaba ni respiraba. Sostuvo que su pareja intentó una "RCP" al menor y le dijo que "estaba dormido". También manifestó que, aunque ella "quería llamar a la ambulancia", el investigado le "quitó el teléfono" y la "amenazó con un cuchillo" para impedirle salir de la habitación mientras él hablaba por teléfono en el exterior.

La mujer narró distintos episodios de malos tratos hacia ella y cómo se habría visto forzada a seguir conviviendo con su pareja pese a la orden de alejamiento vigente, y negó que el detenido le hubiera advertido de nada en las llamadas previas que mantuvieron esa mañana.

Supuesta salida a la playa y abandono en el búnker

Según su versión, el hombre blandó un cuchillo y la obligó a coger al niño para "ir a caminar a la playa", de modo que salieron de la vivienda sobre las 17,00 horas con el menor ya fallecido, envuelto y en brazos de él.

La investigada indicó que el acusado llevaba su teléfono móvil y expresó sus sospechas de que se deshiciera del arma blanca en un contenedor de basura durante el paseo. Aseguró también que la forzó a enviar un mensaje de audio a su padre para decir que el niño había "desaparecido" y que él mismo contactó con su madre, quien le habría pedido que "se marchara" y "borrara" las conversaciones.

Relató que, conforme a lo ocurrido, su pareja la dejó sola con el menor en brazos en un punto de la playa, tras ordenarle que no se moviera, y que no volvió a verlo. Fue entonces cuando, según declaró, decidió entrar en el búnker en el que posteriormente se halló el cadáver del pequeño.

Aseguró que "se desmayó" dentro del búnker debido a sus "problemas de corazón" y que, al recobrar el conocimiento, salió de allí cuando ya eran alrededor de las 23,00 horas. Intentó entonces contactar sin éxito con su pareja y finalmente se dirigió a dependencias de la Guardia Civil, donde poco después se encontró con él.

Lesiones previas y contexto de malos tratos

En su comparecencia, la mujer afirmó que, salvo en una ocasión, nunca había visto a su pareja agredir al niño, aunque explicó que desde que se trasladó con ellos a Garrucha era él quien se encargaba habitualmente de ducharlo y vestirlo, por lo que no habría podido apreciar posibles lesiones.

Señaló igualmente las amenazas que habría sufrido por parte de su pareja, sobre todo tras la sentencia por malos tratos dictada el 20 de octubre de 2025, que imponía una orden de alejamiento respecto de ella, pese a lo cual él habría regresado a la habitación del piso compartido.

Indicó que el investigado se ocupaba de llevar al menor al colegio y a otros lugares, ya que no trabajaba, de forma que ella "nunca estaba sola" con el niño, que tampoco le refirió dolores, según su versión. Solo en una ocasión dijo haberle visto un "morado" en la cara, pero no lo llevó al médico porque J.D.R.C. "no le dejó".

El informe ampliado de la autopsia del menor describió diversas lesiones "antiguas" a nivel óseo compatibles con malos tratos, que se habrían producido entre tres y seis semanas antes del fallecimiento y que encajarían con puñetazos, patadas o golpes con objetos contundentes.

Descartados "ritos satánicos" y causa de la muerte

La madre de Lucas rechazó que el niño hubiera sido sometido a "brujería" o "ritos satánicos", tal y como sostiene la defensa del otro investigado, que atribuye a una práctica ritual las lesiones que acabaron con la vida del pequeño.

El informe forense determinó que el menor falleció por un traumatismo abdominal "violento" en el contexto de un "politraumatismo", que provocó un desgarro hepático y un posterior shock hemorrágico.

El documento pericial descarta así la hipótesis de un fuerte "sobado" en el abdomen como parte de una práctica de curanderismo para aliviar dolores de estómago, tal y como alegaba la defensa del coacusado. Aunque la madre insistió en que ella "nunca" maltrató al niño, sí sostuvo que el pequeño sentía "mucho miedo" de su pareja.