Una funcionaria de la Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Policía Nacional ha explicado este martes ante un tribunal de la Audiencia Nacional (AN) que fue presionada por un superior, el inspector Jesús Vicente Galán, para que se apartara de la investigación sobre el 'Pequeño Nicolás' y “hablara” del comisario de Asuntos Internos Marcelino Martín Blas, procesado en el juicio de la “Operación Kitchen”.
La testigo ha intervenido en la vista oral sobre el supuesto dispositivo de espionaje organizado desde el Ministerio del Interior del Ejecutivo de Mariano Rajoy con el objetivo de sustraer al extesorero del PP Luis Bárcenas información relativa a dirigentes del partido, en la época en la que se indagaba la presunta contabilidad B en el seno de la formación.
La agente, destinada en Asuntos Internos entre 2012 y 2017, ha indicado que Jesús Vicente Galán, entonces jefe de Sección del Grupo de Vigilancias de Asuntos Internos, “ridiculizaba todo el tiempo” y “se reía” de Martín Blas, que era su superior directo.
“Nosotros estábamos investigando al ('Pequeño') Nicolás y nos supervisaba directamente Marcelino (Martín Blas). Nuestras investigaciones no le interesaban a él (Jesús Vicente Galán). Quería que todos fuéramos enemigos de Marcelino”, ha declarado, atribuyendo esa hostilidad a que el comisario jefe de Asuntos Internos no propuso a Galán para una condecoración.
Un clima de tensión en el grupo investigador
“Nos malmetía todo el rato contra Marcelino y usaba apelativos contra él. Siempre hablaba mal de Marcelino. Y Marcelino era una persona bastante seca y distante y lo saludaba con muchísima indiferencia a él”, ha relatado.
Según ha añadido, los integrantes del equipo encargado de las pesquisas sobre Francisco Nicolás se sentían “muy incómodos” por el comportamiento de Galán, ya que “cada vez” que Martín Blas salía a tomar un café o “se iba de asuntos”, el jefe de Vigilancias entraba y lo “ridiculizaba” tanto por su aspecto como por su faceta profesional.
Más adelante, cuando se constituyó la comisión judicial del caso —fase en la que los policías no pueden compartir información y solo pueden despachar con las autoridades judiciales—, la agente recibió una llamada telefónica de Galán.
“Le dije que no podía hablar de la investigación porque había una comisión judicial, que no tenía nada que contarle”, ha señalado, si bien ha apuntado que finalmente accedió a verse con él.
La cita en un centro comercial y el miedo por su hija
Ambos quedaron en un centro comercial donde, según su versión, Galán le instó a solicitar un traslado a Galicia, su lugar de origen, “y que dejara la investigación” y que “hablara” de Marcelino Martín Blas. Ella rechazó la propuesta porque no quería abandonar el procedimiento y, además, estaba obligada por orden judicial a seguir en él.
“Pues vete a una embajada. Tienes que empezar a vivir bien porque tú ya llevas muchos años en la policía, esto es un sacrificio, estáis dando mucho por esta causa y esto es absurdo, esto no os va a llevar a ningún lado”, terció Galán, según su relato. “Yo no quiero una embajada porque tengo una familia, tengo un marido y una hija aquí en Madrid”, dice que respondió ella.
La policía ha asegurado que sintió “muchísimo miedo” cuando Jesús Vicente Galán “nombró el colegio” al que acudía su hija. “Me acaba de acojonar. O sea, me acaba de pronunciar el colegio en el que estudia mi hija, donde yo la llevo todos los días, a una niña de tres años en ese momento”, ha recordado que pensó.
Poco después, decidió informar de lo sucedido a Martín Blas. “Marcelino fue súper comprensivo” y le sugirió redactar un escrito con lo ocurrido y remitirlo a la autoridad judicial. “Lo escribí y se lo contamos al juez”, ha señalado.
Registros en la vivienda de Villarejo
Tras su declaración han comparecido seis agentes que intervinieron en los registros practicados en noviembre de 2017 en la vivienda de Boadilla del Monte (Madrid) del comisario jubilado José Manuel Villarejo, también acusado en este procedimiento.
Los funcionarios han explicado que la finalidad era localizar “toda” la documentación, en soporte físico o digital, vinculada con “King”, la pieza principal de la macrocausa “Tándem”, así como “proyectos que fueran un poco similares” con “notas informativas” o “presupuestos”.
Han confirmado que el excomisario estuvo presente durante el registro, junto a su esposa, y que un grupo especializado en intervenciones técnicas se encargó de abrir el inmueble.
Uno de los policías ha indicado que hallaron “mucho material informático” oculto en el canapé de una cama, mientras que otro ha apuntado que se intervino también documentación guardada en una maleta situada en el dormitorio principal.
Otra agente ha aclarado que los papeles que recogían “aspectos personales se dejaban de lado” al igual que aquellos relativos “a la profesión de su esposa”.