Una amiga de la mujer estrangulada por su marido militar la describe como víctima de un hombre controlador y con explosiones de ira

Una amiga de Leticia describe al militar acusado de estrangularla en Puente de Vallecas como controlador, calculador y con estallidos de ira.

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El militar acusado de estrangular a su mujer delante de sus hijos EUROPA PRESS

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Una amiga muy cercana de Leticia, la mujer que fue estrangulada presuntamente por su marido en noviembre de 2023 en el distrito madrileño de Puente de Vallecas, ha declarado este viernes ante el tribunal y ha dibujado al militar acusado como una persona controladora, calculadora y con repentinos estallidos de ira, respaldando así la versión de las acusaciones de que él no asumía la ruptura sentimental.

La vista oral por este crimen se ha reanudado este viernes con las testificales propuestas tanto por la acusación particular como por la defensa. El encausado, que prestará declaración la próxima semana, afronta una solicitud de hasta 27 años de cárcel por un delito de asesinato con las agravantes de parentesco y género, además de otro delito de lesiones psíquicas contra sus hijos menores.

En la sesión ha intervenido una de las mejores amigas de la víctima, a la que conoció en su puesto de trabajo en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. “Dos días antes de su muerte, me confesó todo lo que pasaba”, ha manifestado ante el tribunal.

La testigo, que coincidía con ella en el turno de tarde y mantenía una relación muy estrecha, ha explicado que Leticia le trasladaba casi a diario los conflictos que vivía en su matrimonio con el capitán del Ejército de Tierra ahora acusado.

“Todas las mañanas nos dábamos los buenos días y nos contábamos qué tal había ido la noche”, ha relatado ante el jurado popular, subrayando que, aunque Leticia era una persona “muy independiente”, con el tiempo empezó a detectar actitudes de control por parte de su esposo. “Él la llevaba y la recogía todos los días del trabajo”, ha indicado.

Según su testimonio, la víctima le relataba de forma habitual las discusiones y tensiones que soportaba en la relación. “Ella insistía en que necesitaba terapia para controlar la ira”, ha dicho la amiga, que ha añadido que Leticia vinculaba parte de esas dificultades al entorno familiar del acusado, al que definió como “desestructurado”.

La testigo ha rememorado especialmente una conversación con su amiga en agosto de 2024, pocos meses antes del crimen. “Me llamó y me dijo que no podía más y que se iba a divorciar. Un día trató de grabarle, pero él la pilló. Fue entonces cuando le levantó la mano”, ha expuesto ante el tribunal.

Pese al grave deterioro de la convivencia, la amiga ha asegurado que Leticia nunca llegó a considerar seriamente interponer una denuncia. “Me decía que no se tiraba por un puente porque tenía dos hijos”, ha declarado. También ha señalado que la víctima estaba muy inquieta por las consecuencias que la situación estaba teniendo en los menores.

De acuerdo con su relato, el procesado decía a los niños que “su madre estaba loca”, algo que, según la testigo, hacía todavía más insoportable la vida familiar en los meses previos al asesinato.

Esta declaración refuerza el planteamiento de las acusaciones, que sostienen que el militar no aceptaba la separación matrimonial y que la relación se había degradado profundamente en el periodo anterior a la muerte de la enfermera.

El capitán del Ejército de Tierra se enfrenta a penas de hasta 27 años de prisión por el presunto asesinato de su esposa delante de sus dos hijos menores.