Los Bomberos descartan controlar hoy el incendio de La Bisbal, que mantiene un perímetro de 40 kilómetros

Los Bomberos descartan poder dar por controlado este domingo el incendio declarado en La Bisbal d’Empordà, en Girona, pese a que el fuego continúa estabilizado. El perímetro, de unos 40 kilómetros, sigue siendo muy irregular y obliga a mantener la vigilancia sobre varios puntos calientes, especialmente en el flanco derecho, donde la entrada de la brisa marina y las altas temperaturas pueden provocar reactivaciones

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Varias personas observan el humo del incendio, en La Bisbal d'Empordà, Girona, Catalunya (España) |EP

Varias personas observan el humo del incendio, en La Bisbal d'Empordà, Girona, Catalunya (España) |EP

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Los Bomberos descartan controlar este domingo el incendio de La Bisbal d’Empordà, en Girona, aunque la evolución de las últimas horas ha permitido mantenerlo estabilizado. La prioridad sigue siendo consolidar el perímetro, evitar reactivaciones y proteger las zonas que conectan con la masa forestal principal del macizo de Les Gavarres.

El fuego mantiene un perímetro de unos 40 kilómetros, una extensión que dificulta el trabajo de los equipos de emergencia. Aunque las llamas no avanzan con la intensidad de las primeras horas, el terreno afectado sigue presentando puntos calientes, fumarolas y focos secundarios que obligan a actuar con máxima prudencia.

La situación es especialmente delicada porque el incendio no puede darse por controlado mientras exista riesgo de que alguno de esos puntos se reactive y vuelva a empujar el fuego hacia zonas forestales más amplias.

El flanco derecho, el punto más sensible

La principal preocupación continúa en el flanco derecho. Esa zona es la que conecta con la masa boscosa del macizo de Les Gavarres, una extensión forestal de gran valor ambiental y con capacidad para complicar de forma muy seria la evolución del incendio si el fuego lograra penetrar en ella.

Los Bomberos han concentrado buena parte de sus esfuerzos en ese sector para evitar saltos, reactivaciones o carreras de fuego impulsadas por el viento. La entrada de la brisa marina, especialmente a partir del mediodía y durante la tarde, es uno de los factores que más preocupa al operativo.

A ello se suma el inicio de la ola de calor, con temperaturas elevadas que pueden secar aún más la vegetación y dificultar las tareas de estabilización. Por eso, aunque el incendio no avance de forma descontrolada, los equipos consideran prematuro hablar de control.

Un perímetro irregular y difícil de cerrar

El perímetro de 40 kilómetros explica por qué el control del incendio no será inmediato. No se trata solo de apagar llamas visibles, sino de asegurar toda la zona quemada, revisar puntos calientes, enfriar los bordes y evitar que el viento reactive focos que parecían apagados.

En incendios de esta dimensión, la estabilización es solo una fase intermedia. Significa que el fuego evoluciona dentro de unas previsiones y que los equipos pueden trabajar sobre sus límites, pero no que el riesgo haya desaparecido.

El control exige un grado mayor de seguridad: que el perímetro esté suficientemente fijado y que las posibilidades de reactivación sean muy bajas. Los Bomberos consideran que ese escenario todavía no se da en La Bisbal.

Los confinamientos se levantan, pero se pide evitar la zona

La mejora de la situación ha permitido levantar los confinamientos que afectaban a los municipios próximos al incendio. Sin embargo, las autoridades mantienen el llamamiento a limitar la movilidad en la zona y evitar desplazamientos innecesarios.

Los Bomberos han pedido expresamente no practicar “turismo de incendios”. La presencia de curiosos puede obstaculizar el paso de vehículos de emergencia, complicar las maniobras de los equipos y poner en riesgo a personas que se acercan a zonas todavía inseguras.

La recomendación sigue siendo clara: aunque los vecinos hayan podido recuperar parte de la movilidad, el incendio continúa activo y el área afectada debe permanecer despejada para facilitar el trabajo del operativo.

Un incendio con miles de hectáreas calcinadas

El fuego, declarado a la altura de La Bisbal d’Empordà, ha quemado ya unas 2.400 hectáreas. La mayor parte de la superficie afectada se encuentra dentro del entorno de Les Gavarres, uno de los espacios forestales más sensibles de la provincia de Girona.

El balance material también empieza a concretarse. Se han registrado viviendas completamente afectadas, otras con daños parciales, industrias y vehículos dañados, especialmente en urbanizaciones situadas en la cabeza del incendio.

Las inspecciones sobre el terreno serán clave para conocer el alcance real de los daños, evaluar la seguridad de los inmuebles y determinar qué zonas pueden recuperar la normalidad y cuáles seguirán bajo restricciones.

Una jornada clave para consolidar el incendio

La evolución de este domingo será determinante. Los Bomberos afrontan una jornada complicada por el calor, la brisa marina y la extensión del perímetro. El objetivo no es todavía declarar el incendio controlado, sino impedir que vuelva a ganar fuerza.

La prioridad pasa por reforzar los puntos más débiles, enfriar zonas calientes y mantener el flanco derecho bajo vigilancia constante. Si las condiciones meteorológicas no empeoran y no se producen reactivaciones importantes, el operativo podría avanzar hacia una estabilización más sólida en las próximas horas.

Por ahora, el mensaje de los servicios de emergencia es de prudencia. El incendio de La Bisbal está estabilizado, pero sigue siendo peligroso. Y con 40 kilómetros de perímetro, temperaturas al alza y viento previsto durante la tarde, los Bomberos no contemplan darlo por controlado este domingo.

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