Crece la bronca por la moción de Lugo, que Rueda respalda entre acusaciones de “comprar” poder y vulnerar normas del PP

La moción de censura en Lugo dispara la tensión en el Parlamento gallego, con Rueda defendiendo la operación entre acusaciones de comprar poder.

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Rueda, durante la sesión de control. Xunta de Galicia

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La sesión de control celebrada este martes en el Pazo do Hórreo ha servido como antesala del debate de la moción de censura que, salvo giro inesperado, devolverá el jueves al PP la Alcaldía de Lugo casi tres décadas después. El clima de confrontación fue evidente desde el arranque y el presidente de la Xunta y máximo dirigente del PPdeG, Alfonso Rueda, volvió a defender la operación, mientras la oposición le acusaba de “comprar poder” e “incumplir” los estatutos internos del partido.

Con la dirigente local en Lugo, Elena Candia, ocupando el puesto que le corresponde como vicepresidenta primera de la Mesa del Parlamento —cargo que conserva por ahora, aunque su futura designación como alcaldesa conllevará una incompatibilidad automática—, Rueda respondió a las cuestiones de la oposición un día antes de lo habitual por un viaje previsto a Bruselas, desplazamiento que ya había sido criticado por PSOE y BNG, al considerar que “huye”.

El primero en abrir fuego fue el secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, lucense de origen, que arrancó rebautizando la “prioridad nacional” de los acuerdos entre PP y Vox como “prioridad popular”, para denunciar la “discriminación” que, a su juicio, la Xunta ejerce sobre los ayuntamientos gobernados por fuerzas distintas al PP. “Primero ustedes y luego el resto”, le reprochó en el hemiciclo.

Acto seguido, llevó el foco a la capital lucense y acusó a Rueda de “mercadear gobiernos con dinero público”, además de responsabilizarle de vulnerar los estatutos del PP que, en su artículo 14, consideran como “infracción muy grave que miembros de un grupo institucional del partido utilicen o se valgan de tránsfugas de otros partidos para constituir o cambiar mayorías de gobierno en las instituciones públicas”.

Tras leer en voz alta este precepto y agitando el documento de los estatutos, interpeló a Rueda sobre si el PP había iniciado ya el expediente por la “grave infracción” cometida en Lugo y subrayó que, si la contestación “es no”, esos estatutos y sus principios “van directamente a la basura”.

Rueda devuelve el golpe a Besteiro y alude a las ofertas a Reigosa

“Galicia entera sabe que no tenemos un presidente, que tenemos a alguien que castiga, que manipula y que compra poder”, insistió Besteiro, mientras Rueda replicaba que los socialistas “intentaron presionar de todos los modos posibles” a María Reigosa, la concejala no adscrita que respalda la moción en Lugo, “ofreciéndole de todo”. “Afortunadamente somos diferentes”, sostuvo el presidente autonómico.

Rueda aprovechó también para reivindicar los estatutos del PP, mientras fuentes populares consultadas por Europa Press argumentan que la redacción interna sobre los tránsfugas está “superada” por la doctrina judicial que avala su voto. Al mismo tiempo, apuntan a los estatutos del PSOE, que en su artículo 9 recogen “la promoción, suscripción o apoyo de una moción de censura sin la autorización expresa de los órganos competentes del partido” como posible motivo para perder la condición de militante.

El titular de la Xunta evitó entrar al detalle sobre si se está cumpliendo o no la normativa interna popular y se limitó a defender que “prefiere” los estatutos del PP a los “de un partido como el PSOE, que tuvo a dos secretarios generales en la cárcel”, que “robaban mientras presumían de estatutos”. Además, ironizó sobre la “doble moral” socialista y citó como ejemplo la moción de censura que el PSOE ha impulsado en Noia.

En su opinión, el auténtico “problema” es que, más allá de “intentar mentir, levantar falsos testimonios, amedrentar y hacer casi de matones”, sus adversarios políticos —la portavoz del BNG, Ana Pontón, también utilizó la sesión de control para acusar a Rueda de “comprar gente” y de “corrupción política”— no han sido “capaces de dar una sola razón” que demuestre que el relevo en el gobierno municipal será negativo para la ciudad.