La sesión de control celebrada este martes en el Pazo do Hórreo ha servido como antesala del debate de la moción de censura que, salvo giro inesperado, devolverá el jueves al PP la Alcaldía de Lugo casi tres décadas después. El clima de enfrentamiento fue evidente desde el inicio y el presidente de la Xunta y líder del PPdeG, Alfonso Rueda, volvió a justificar la operación, mientras la oposición le acusaba de “comprar poder” y de “incumplir” los estatutos internos del partido.
Con la dirigente local del PP en Lugo, Elena Candia, ocupando aún su silla de vicepresidenta primera de la Mesa del Parlamento —cargo que perderá de forma automática si pasa a ser alcaldesa—, Rueda respondió a las preguntas de los grupos un día antes de lo habitual por un viaje a Bruselas, desplazamiento que ya había motivado reproches de PSOE y BNG, que interpretan que “huye”.
El secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, lucense, abrió el fuego rebautizando la “prioridad nacional” de los pactos entre PP y Vox como “prioridad popular” en el reparto de fondos públicos, para denunciar la “discriminación” que, a su juicio, la Xunta aplica a los concellos que no están gobernados por el PP. “Primero ustedes y luego el resto”, lanzó desde su escaño.
Como ejemplo, sostuvo que “casi el 80% de los 206 millones en convenios directos firmados por la Xunta acabaron en ayuntamientos gobernados por el PP, y que en Emprego y Medio Ambiente el reparto “llega al 100%”. Inmediatamente, llevó el debate a la capital lucense, aludiendo al “asalto al gobierno municipal que prepara el PP” después de “27 años castigándola porque no tienen el respaldo de las urnas”.
En este contexto, acusó a Rueda de “mercadear gobiernos con dinero público” y de vulnerar los estatutos del PP, que en su artículo 14 consideran “infracción muy grave que miembros de un grupo institucional del partido utilicen o se valgan de tránsfugas de otros partidos para constituir o cambiar mayorías de gobierno en las instituciones públicas”.
Tras leer ese artículo y agitar el documento de normas internas del PP, retó al presidente preguntándole si el partido ha abierto ya, o tiene previsto abrir, expedientes por la “grave infracción” que supondría hacerse con la Alcaldía de Lugo con el apoyo de la concejala tránsfuga María Reigosa. Añadió que, si la respuesta “es no”, esos estatutos y sus principios “van directamente a la basura”.
Rueda contraataca: acusa al PSOE de presionar a Reigosa
“Galicia entera sabe que no tenemos un presidente, que tenemos a alguien que castiga, que manipula y que compra poder”, insistió Besteiro. Rueda replicó que los socialistas “intentaron presionar de todos los modos posibles” a María Reigosa “ofreciéndole de todo”. “Afortunadamente somos diferentes”, defendió el jefe del Ejecutivo gallego.
El presidente reivindicó los estatutos del PP, mientras fuentes populares consultadas por Europa Press sostienen que la redacción sobre los tránsfugas está “superada” por la doctrina judicial que avala su voto. Al mismo tiempo, señalaron a las normas internas del PSOE, cuyos estatutos, en el artículo 9, contemplan “la promoción, suscripción o apoyo de una moción de censura sin la autorización expresa de los órganos competentes del partido” como motivo para perder la militancia.
Rueda evitó entrar a fondo en si se está respetando o no la normativa interna popular y se limitó a afirmar que “prefiere” los estatutos del PP a los “de un partido como el PSOE, que tuvo a dos secretarios generales en la cárcel”, que “robaban mientras presumían de estatutos”. Además, ironizó sobre la “doble moral progresista de izquierdas” y citó la moción de censura impulsada por los socialistas en Noia (A Coruña) como ejemplo.
Como respuesta a las acusaciones de favorecer a municipios gobernados por el PP, el presidente apuntó hacia la Diputación de Lugo, controlada por el PSOE, y bromeó con que la situación en la ciudad haya servido para “activar” al líder de los socialistas gallegos. “Creo que estuvo más activado estas dos semanas que en dos años de legislatura”, interpretó en el hemiciclo.
Rueda aseguró que, para garantizar que los fondos públicos se orienten al “interés general”, actúa con dos objetivos: “intentar que el Gobierno de Sánchez acabe cuanto antes por el bien de los gallegos” y evitar que el PSOE llegue a la Xunta para hacer en Galicia “lo mismo” que Pedro Sánchez hace en España.
Sin dejar del todo la política estatal, mencionó el “espectáculo” que se vive en los tribunales en los últimos días —en alusión al juicio por el caso de las mascarillas— y, de vuelta a Lugo, lamentó que Besteiro tenga que “buscar culpables”. Le instó a mirar a su entorno, aludiendo a Lara Méndez, “una candidata que perdió estrepitosamente en la ciudad y luego la dejó para perder estrepitosamente en las autonómicas”.
“Ahí empezó la inestabilidad”, remarcó, antes de sostener que, al “margen de la bronca” que Besteiro “vaya a chupar o estará chupando de Ferraz”, si Candia llega a la Alcaldía tras la moción de censura será “para intentar recuperar todo el tiempo perdido por el PSOE durante tantos años en Lugo”.
El BNG acusa al PP de “corrupción política”
“CORRUPCIÓN POLÍTICA”
“Está usted para hablar de corrupción, con Soto del Real lleno de cargos del PP”, comenzó su intervención la portavoz del BNG, Ana Pontón, que también aprovechó su turno —centrado formalmente en asuntos sanitarios— para cargar contra la moción de censura de Lugo.
La líder nacionalista sostuvo que “lo único que preocupa” a Rueda son las municipales y que, “como no le dan las cuentas, está promoviendo mociones de censura indecentes como la de Lugo”. Tras afirmar que al PP “no le importa” la ciudad, acusó al partido de estar dispuesto “a utilizar recursos públicos para comprar a gente”.
“Y eso, señor Rueda, también es corrupción política. No sé si acabará o no en Soto del Real, pero, desde luego, desde el punto de vista político es impresentable”, advirtió Pontón desde la tribuna.
“A Soto del Real están haciendo estos días muchos viajes de ida y vuelta al Tribunal Supremo las personas con las que se hicieron fotos y siguen apoyando. ¿Qué me está contando, señora Pontón?”, respondió Rueda, que previamente había reprochado a sus adversarios “actitudes de matonismo” en torno a la moción de censura de Lugo.