Un incendio forestal declarado entre Soneja y Azuébar, en la provincia de Castellón, mantiene en alerta a los servicios de emergencia en una jornada marcada por temperaturas extremas y alto riesgo de fuego en buena parte del país.
El incendio se habría iniciado alrededor de las 14.00 horas de este domingo y ha obligado a desplegar un amplio dispositivo de extinción, con medios terrestres y aéreos. La situación ha llevado a instalar el Puesto de Mando Avanzadoen Azuébar y a activar el nivel 1 del Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales.
Según las fuentes del operativo citadas por la Cadena SER, la evolución del incendio es “muy negativa”, una valoración que refleja la dificultad de contener las llamas en un contexto de calor, viento y vegetación especialmente vulnerable.
La Generalitat solicita la intervención de la UME
La Generalitat Valenciana ha pedido al Ministerio del Interior el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias, UME, para reforzar las tareas de extinción. Así lo ha explicado la alcaldesa de Azuébar, Jessica Miravete, en declaraciones a Radio Castellón.
La solicitud de la UME muestra la preocupación de las autoridades por la evolución del fuego y por la posibilidad de que las llamas se acerquen a zonas sensibles. El operativo trabaja con una doble prioridad: frenar el avance hacia Azuébar y proteger el entorno natural de la Balsa de la Dehesa de Soneja, situado cerca del área afectada.
La entrada de viento complica las labores de extinción y obliga a vigilar de forma constante la dirección de las llamas. En incendios de estas características, los cambios de viento pueden abrir nuevos frentes o acelerar la propagación en pocos minutos.
Medios aéreos y cierre del Puerto de Sagunto
El dispositivo incluye medios aéreos que trabajan en las descargas de agua sobre las zonas más comprometidas. Para facilitar esas operaciones, el Puerto de Sagunto ha sido cerrado con el objetivo de permitir la carga de agua de las aeronaves movilizadas.
La coordinación entre medios terrestres y aéreos será clave durante las próximas horas. El trabajo desde el aire puede ayudar a contener la cabeza del incendio y apoyar a los equipos sobre el terreno, pero la estabilización dependerá también de la evolución meteorológica y de la capacidad para cerrar los frentes más activos.
El despliegue se concentra especialmente en los puntos donde el fuego puede ganar velocidad o amenazar zonas habitadas y espacios naturales.
Azuébar y Soneja, pendientes de la evolución
Los municipios de Azuébar y Soneja permanecen pendientes de la evolución del incendio. La proximidad de las llamas al entorno natural de la Balsa de la Dehesa y la posibilidad de que el fuego avance hacia áreas más sensibles han elevado la preocupación entre vecinos y autoridades locales.
Por ahora, el objetivo de los equipos de emergencia es evitar que el incendio se consolide en zonas de difícil acceso o que el viento empuje las llamas hacia núcleos habitados.
Las próximas horas serán determinantes para saber si el dispositivo logra frenar el avance o si la incorporación de la UME resulta necesaria para reforzar el control del perímetro.
Otro fuego en Castellfort
El incendio entre Soneja y Azuébar no es el único declarado este domingo en la provincia de Castellón. A la misma hora se ha registrado otro incendio forestal en Castellfort, donde también se han movilizado medios aéreos.
La coincidencia de varios focos en una misma jornada complica la gestión de recursos y confirma el alto nivel de riesgo durante este episodio de calor. Las autoridades mantienen la vigilancia sobre distintas zonas forestales ante la posibilidad de nuevas igniciones.
El calor extremo agrava el riesgo
La situación llega en plena ola de calor, con máximas muy elevadas en varias zonas de la Península y condiciones especialmente peligrosas para los incendios forestales. La AEMET mantiene activo un episodio de calor que puede prolongarse durante los próximos días.
El escenario es delicado: altas temperaturas, baja humedad, viento y vegetación seca forman una combinación que favorece la propagación rápida de las llamas. Por eso, los servicios de emergencia insisten en extremar la prudencia y evitar cualquier actividad que pueda generar chispas o fuego en zonas forestales.
El incendio de Soneja y Azuébar entra así en una fase crítica. La prioridad es contener el avance, proteger a la población y evitar que las llamas alcancen espacios naturales o zonas habitadas en una tarde marcada por el calor extremo y la evolución desfavorable del fuego.