La Policía atribuye a una minoría radical el lanzamiento de piedras y palos contra agentes en la protesta de Palma

La Policía achaca a una minoría radical los disturbios y cargas en la protesta contra la saturación turística en Palma, con cuatro agentes heridos.

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Cargas policiales durante una manifestación contra la saturación turística, a 26 de julio de 2026, en Palma de Mallorca, Islas Baleares (España). Tomàs Moyà - Europa Press

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La Policía Nacional sostiene que una “minoría radical” dentro de las decenas de miles de asistentes a la manifestación del domingo contra la saturación turística en Palma fue la responsable de arrojar piedras, adoquines y palos contra los agentes desplegados, causando heridas a cuatro de ellos.

Según el relato facilitado por fuentes policiales a Europa Press, los altercados comenzaron cuando la marcha alcanzó la zona de Ses Voltes, punto previsto para la lectura del manifiesto y varias actuaciones musicales.

Hasta ese momento, la protesta se había desarrollado sin incidentes, pero, de acuerdo con la versión policial, el ambiente se tensó por los controles de acceso instalados para evitar aglomeraciones en un espacio que consideran “muy reducido”.

Algunas personas se “enfadaron” y empezaron a “zarandear” las vallas de plástico colocadas por los agentes. Con la gente cada vez más “nerviosa” y lanzando “insultos” a la Policía, los mandos contactaron con un miembro de la organización para que aclarara por megafonía cómo se iban a gestionar las entradas.

Sin embargo, siempre según estas fuentes, esta persona afirmó que había espacio suficiente y que era la Policía la que impedía el acceso. Parte de los manifestantes llegó a romper el cordón policial y entrar en Ses Voltes, mientras que el grueso tuvo que seguir el final de la concentración desde la zona de las murallas.

Otro grupo, de acuerdo con la misma versión, intentó entrar por la pasarela junto al pequeño lago artificial. Pese al control establecido para permitir el acceso “poco a poco”, algunos saltaron el dispositivo, se subieron a las rocas o se lanzaron al agua. También “lanzaron piedras, botellas y rodearon” a los policías, que requirieron el apoyo de otra dotación.

El delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez, ha indicado en una comparecencia este lunes que, en los días previos, tanto él como los responsables policiales trasladaron a los convocantes que Ses Voltes no era un lugar “idóneo” para acoger a la multitud prevista y les propusieron un emplazamiento alternativo.

“Hubo un primer cierre de control de aforo y cuando se vio que la ocupación no estaba completa se permitió una segunda entrada hasta lo que la Policía consideró necesario para garantizar la seguridad”, ha señalado Rodríguez.

Las cargas policiales y los disturbios posteriores

Tras la lectura del manifiesto y la interpretación de 'La Balanguera', himno de Mallorca, varios centenares de manifestantes se dirigieron a uno de los extremos de la avenida Antoni Maura, en la confluencia con el Passeig Sagrera.

Allí, de nuevo según la versión policial, una “minoría de radicales muy violenta y agresiva” continuó arrojando piedras, adoquines y palos contra los agentes. Los policías del dispositivo, cuatro de ellos heridos, describen que vivieron momentos de “miedo”.

Las mismas fuentes apuntan que hubo manifestantes que agredieron a agentes y otro que golpeó a un turista que se había acercado para grabar lo que ocurría. Esta situación llevó a ordenar varias cargas policiales y a efectuar disparos “de fogueo” con las pistolas de proyectiles de goma —es decir, salvas— con el objetivo de dispersar a la multitud.

Una persona fue detenida, ya con los disturbios disueltos, como presunto autor de delitos de lesiones, atentado contra agente de la autoridad y desórdenes públicos. Este lunes por la mañana seguía en dependencias policiales, pendiente de pasar a disposición judicial.

Investigación interna y actuación ante conductas “reprobables”

Las fuentes consultadas aseguran que la Policía Nacional actuará “con contundencia” frente a cualquier conducta “reprobable” durante los disturbios, tanto si procede de manifestantes como de integrantes del operativo.

En este sentido, el delegado del Gobierno ha pedido al jefe superior de la Policía Nacional en Baleares, José Antonio Puebla, la apertura de una investigación interna para valorar si las cargas fueron proporcionadas y, en su caso, depurar responsabilidades.

Paralelamente, se analizan las circunstancias de las lesiones sufridas por un fotoperiodista que cubría la protesta, alcanzado en la cabeza por un golpe de porra de un agente que le provocó una herida sangrante.

Según las fuentes policiales, se trata de una actuación que “no se puede justificar”, por lo que se identificará al agente implicado y se actuará “con contundencia”.

Jupol critica al delegado y habla de “radicales infiltrados”

El sindicato policial Jupol ha difundido un comunicado en el que reprocha al delegado del Gobierno en Baleares haber calificado las cargas de “desmedidas y violentas”. A su juicio, como máximo responsable de las fuerzas de seguridad en el archipiélago “debería preocuparse por lo verdaderamente importante, que cuatro policías nacionales resultaron herido mientras cumplían con su obligación de garantizar el orden público”.

“Resulta profundamente desafortunado e irresponsable que, en lugar de respaldar a los agentes que arriesgan su integridad física para proteger a los ciudadanos y garantizar la seguridad ciudadana, opte por realizar declaraciones que cuestionan su actuación sin poner el foco en la violencia sufrida por los policías”, ha sostenido Jupol.

Quien ostenta la “máxima responsabilidad en materia de seguridad”, añade el sindicato, debe actuar “con rigor, responsabilidad institucional y apoyo a quienes cumplen la ley, no contribuir a desacreditar su trabajo”.

“En lugar de señalar a la Policía Nacional, debería explicar que la intervención fue consecuencia de la actuación de grupos radicales infiltrados que previamente atacaron a los agentes, obligando a intervenir para restablecer el orden público. La Policía Nacional actuó, como siempre, haciendo un uso proporcional, congruente y progresivo de los medios de dotación, conforme a la legalidad vigente y a los principios que rigen la actuación policial”, ha defendido la organización.

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