El diseñador español Cruz Novillo ha fallecido a los 89 años, según ha informado la revista Gráffica. Nacido en Cuenca en 1936, su obra marcó durante décadas la identidad visual de instituciones públicas, grandes empresas y medios de comunicación en España, hasta el punto de convertirse en uno de los nombres clave del diseño contemporáneo del país.
Autor de algunas de las imágenes más reconocibles del panorama español, su firma está detrás de identidades como Correos, Repsol, Policía Nacional, Renfe, Endesa o el Tesoro Público, además del icónico símbolo del puño y la rosa del PSOE. También diseñó logotipos para cabeceras como El Mundo, COPE, Diario 16 o El Economista, así como los billetes del Banco de España y los símbolos institucionales de la Comunidad de Madrid.
Una carrera ligada a la transformación de España
Cruz Novillo inició su trayectoria en 1958 como dibujante en Publicidad Clarín. Un año después comenzó a colaborar con la Sociedad de Estudios del Diseño Industrial (SEDI), en un momento en el que el diseño comenzaba a consolidarse como disciplina en España. En 1965 dio el salto definitivo al abrir su propio estudio, desde el que desarrolló gran parte de su legado.
Su carrera se desarrolló en paralelo a un periodo clave de cambio institucional y económico en España. Sus trabajos acompañaron la creación de nuevas estructuras públicas tras la dictadura y la modernización de empresas tanto públicas como privadas, contribuyendo a construir una imagen visual coherente en plena transición del país.
El estilo que definió una época
El lenguaje visual de Cruz Novillo se caracterizó por la síntesis formal, el uso de geometrías limpias y el equilibrio entre espacios positivos y negativos. Su capacidad para condensar ideas complejas en símbolos simples y duraderos explica que muchos de sus diseños sigan vigentes décadas después.
Más allá del diseño corporativo, también dejó su huella en el cine, firmando carteles de películas como El espíritu de la colmena, El sur, La escopeta nacional, Los lunes al sol, Barrio o Deprisa, deprisa.
Con su fallecimiento desaparece una figura clave en la construcción de la identidad visual de la España moderna, cuyo legado sigue presente en la vida cotidiana de millones de ciudadanos.