Carolina Marín y Teresa Perales llevan ante el Papa la otra cara de la victoria: “Aprender a levantarnos”

Carolina Marín y Teresa Perales han intervenido ante el papa León XIV en el Movistar Arena durante el encuentro ‘Tejer Redes’. La campeona olímpica de bádminton y la nadadora paralímpica han defendido el deporte como una escuela de vida, resiliencia y respeto al rival, frente a una cultura obsesionada con ganar a cualquier precio

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El Papa León XIV preside la Santa Misa y una procesión eucarística por el día del Corpus en Madrid. Europa Press.

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Carolina Marín y Teresa Perales han llevado este domingo ante el papa León XIV una de las intervenciones más emotivas del encuentro ‘Tejer Redes’ en el Movistar Arena de Madrid.

La campeona olímpica de bádminton y la nadadora paralímpica han cerrado el bloque de testimonios con una defensa del deporte como escuela de vida, no solo como fábrica de medallas, récords o éxitos individuales.

Las dos deportistas han hablado ante el Pontífice de esfuerzo, fragilidad, respeto al adversario y capacidad de levantarse después de caer. Su mensaje ha conectado con una idea central: el deporte no vale únicamente por la victoria, sino por lo que enseña cuando el cuerpo falla, el resultado no llega o la presión amenaza con convertir el juego en una obligación.

Carolina Marín defiende el deporte como escuela de vida

Carolina Marín ha situado su intervención en torno a una idea clara: el deporte, cuando se vive con integridad, educa. No solo entrena el cuerpo; también forma el carácter.

La campeona olímpica ha reivindicado la alegría limpia de jugar y competir frente a una cultura cada vez más obsesionada con el rendimiento, el dinero, la visibilidad y el éxito inmediato. Su mensaje ha funcionado como una crítica a la presión que rodea al deporte profesional, pero también a una sociedad que muchas veces mide el valor de las personas por sus resultados.

Marín ha defendido que competir no significa destruir al rival. El adversario, ha planteado, no es un enemigo, sino alguien que obliga a crecer y a dar lo mejor de uno mismo. En esa lectura, la competición deja de ser una guerra y se convierte en una forma de mejora compartida.

Teresa Perales pone el foco en la fragilidad y la resiliencia

Teresa Perales ha llevado el discurso al terreno de la resiliencia. La nadadora paralímpica ha hablado de esos días en los que el cuerpo no responde, las lesiones pesan y el camino se vuelve más duro de lo previsto.

Su mensaje ha sido uno de los más humanos del acto: caer no es fracasar definitivamente, y aceptar la propia fragilidad no convierte a nadie en débil. Al contrario, permite reconocer que la victoria verdadera muchas veces no consiste en parecer invencible, sino en aprender a levantarse con ayuda de los demás.

En una intervención ante León XIV, Perales ha recordado que el deporte también enseña a convivir con los límites. No siempre se gana, no siempre se puede, no siempre el cuerpo acompaña. Pero incluso ahí puede aparecer una victoria distinta: la de seguir, apoyarse y no convertir la vulnerabilidad en vergüenza.

 “Buen partido en la vida”, el cierre dirigido al Papa

Las dos deportistas han cerrado su intervención con un guiño directo a León XIV: “Muchas gracias, Su Santidad, y buen partido en la vida”.