Renfe ha paralizado sus oposiciones para cubrir 600 plazas de operador comercial de entrada N2 después de que varios aspirantes denunciaran posibles irregularidades en las pruebas celebradas el pasado 6 de junio. La compañía pública ha solicitado un informe jurídico a la Abogacía del Estado para determinar si el proceso puede seguir adelante, si debe repetirse alguna parte del examen o si procede adoptar medidas de mayor alcance.
La decisión deja en el aire una de las convocatorias más relevantes de la Oferta Pública de Empleo de Renfe de 2026, a la que estaban llamados 9.033 candidatos para optar a 600 puestos. Las pruebas se celebraron de forma simultánea en Madrid, Barcelona, León y Sevilla, según informó la propia compañía.
600 plazas de Renfe pendientes de un informe jurídico
La convocatoria forma parte del plan de empleo de Renfe para este año, con el que la empresa pública prevé incorporar a más de 2.000 nuevos profesionales. Las 600 plazas de operador comercial se sumaban a otras ofertas ya lanzadas para maquinistas y personal de talleres.
El freno al proceso no supone, por ahora, la desaparición de esas plazas, pero sí bloquea su adjudicación hasta que se aclare si las denuncias tienen recorrido jurídico. La cuestión central es si el examen garantizó la igualdad entre todos los aspirantes o si algunos candidatos pudieron tener una ventaja previa.
Renfe cuenta con un convenio de asistencia jurídica con la Abogacía General del Estado, que permite a los abogados del Estado prestar asesoramiento jurídico, representación y defensa a la entidad pública empresarial.
Qué denuncian los aspirantes
Las quejas se centran especialmente en la prueba psicotécnica, y más concretamente en los ejercicios de aptitud verbal. Según las denuncias recogidas en los últimos días, una parte muy significativa de esos ejercicios habría coincidido con materiales de preparación utilizados previamente por alumnos de una academia.
Algunos opositores sostienen que 35 de las 36 preguntas de aptitud verbal presentaban coincidencias relevantes con contenidos difundidos antes del examen, lo que, de confirmarse, podría haber otorgado una ventaja competitiva a quienes hubieran tenido acceso a esos materiales.
Además, los participantes también han denunciado la falta de publicación de criterios de corrección, plantillas oficiales de respuestas y baremos aplicados en la prueba psicotécnica, elementos que consideran necesarios para poder revisar adecuadamente los resultados y formular reclamaciones con garantías.
El papel de People Experts
Las denuncias apuntan también a la gestión del proceso selectivo, encargada a People Experts, la empresa responsable de las pruebas. De acuerdo con la información publicada, las quejas se han canalizado a través de escritos en los que se sostiene que pudieron vulnerarse los principios de igualdad, mérito y capacidad que deben regir este tipo de procesos.
Renfe, ante este escenario, ha optado por recabar información y pedir aclaraciones antes de continuar con el procedimiento. La solicitud de un informe a la Abogacía del Estado busca blindar jurídicamente la decisión que adopte la compañía en las próximas semanas.
Qué puede pasar ahora con las oposiciones de Renfe
El informe jurídico será clave para determinar el futuro inmediato de las 600 plazas. Si concluye que no hubo irregularidades relevantes o que las coincidencias denunciadas no alteraron la igualdad entre candidatos, Renfe podría reactivar el proceso y continuar con la publicación de resultados definitivos.
Otro escenario sería que la compañía repitiera solo la parte cuestionada del examen, especialmente si el problema queda acotado a la prueba psicotécnica o a los ejercicios de aptitud verbal. Esta opción permitiría salvar el resto del procedimiento, aunque obligaría a reorganizar una parte de la convocatoria.
La vía más drástica sería la anulación de la fase afectada o incluso la repetición del examen si se considera que la presunta ventaja fue sustancial. En ese caso, la incorporación de los nuevos operadores comerciales se retrasaría y el proceso podría abrir una nueva fase de reclamaciones.
Los sindicatos piden una investigación externa
Los sindicatos reclaman que la investigación no dependa únicamente de la propia empresa ni de la adjudicataria del proceso selectivo. Su petición pasa por una revisión externa que aclare qué ocurrió, cómo se elaboraron las pruebas y si existió una filtración, una reutilización indebida de materiales o un fallo en el diseño del examen.
La preocupación sindical se centra en el impacto que una eventual irregularidad podría tener sobre miles de aspirantes y sobre la credibilidad de los procesos de selección de la compañía pública. Al tratarse de una convocatoria de empleo en una empresa del sector público estatal, cualquier duda sobre la igualdad de oportunidades puede derivar en recursos, impugnaciones y retrasos.
Qué hace un operador comercial de Renfe
Las plazas afectadas corresponden al puesto de operador comercial de entrada, una categoría ligada a la atención directa al viajero. Entre sus funciones figuran la venta y gestión de billetes, la atención al cliente, el control de accesos, la gestión de incidencias y labores administrativas o de apoyo operativo en estaciones.
Renfe considera este puesto “visible y esencial” dentro del servicio ferroviario por su interacción directa con los usuarios y por su papel en la experiencia del cliente. Precisamente por eso, además de conocimientos técnicos, la convocatoria incluye competencias vinculadas a comunicación, orientación al cliente, tolerancia al estrés y flexibilidad.
Una convocatoria clave para la plantilla de Renfe
El bloqueo de estas oposiciones llega en un momento en el que Renfe está inmersa en la renovación de su plantilla y en la cobertura de necesidades de personal en diferentes áreas. La empresa pública había presentado la convocatoria como parte de su apuesta por el empleo estable y por la incorporación de nuevas generaciones al sector ferroviario.
Ahora, el proceso queda pendiente de una respuesta jurídica. Hasta entonces, las 600 plazas de operador comercial de Renfe seguirán en el aire y miles de aspirantes continuarán a la espera de saber si sus exámenes serán válidos, revisados o repetidos.