El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, ha trasladado este lunes un mensaje de “absoluta tranquilidad” frente a la situación del virus Shamonda. Ha subrayado que, aunque en su momento se registraron positivos, en la actualidad no existe ningún caso constatado en Castilla-La Mancha. Al mismo tiempo, ha recalcado que se mantiene un control activo para detectar “posibles focos” que pudieran surgir, tanto de esta patología como de cualquier otra que afecte al sector.
“Ahora no hay ningún caso constatado por ningún veterinario en toda Castilla-La Mancha”, ha afirmado el consejero, que ha precisado que los contagios notificados en la Comunidad Autónoma se produjeron el pasado mes de septiembre, pero “pasó la enfermedad y no hay ninguno”.
Respecto al fallecimiento en Francia de un hombre en cuyo organismo se identificó el virus, Martínez Lizán ha explicado que el afectado presentaba un cuadro clínico “severo” y que, aunque se confirmó la presencia del virus en su cuerpo, todavía no se ha podido aclarar si tuvo relación directa con el desenlace o si el deceso respondió a otras causas ajenas.
El responsable regional ha señalado que hay científicos que sostienen que el virus no representa un riesgo para la salud humana, si bien ha reiterado que la administración continúa en situación de vigilancia. “Las medidas están en todo momento”, ha indicado, en referencia al seguimiento permanente para comprobar la eventual aparición de nuevos focos.
En esta línea, ha advertido de que este tipo de episodios pueden generar un “alarmismo exagerado”, remarcando que tanto médicos como especialistas autorizados están trasladando que no existe ningún problema para la salud de las personas. “Pedimos responsabilidad” porque “no hay ningún caso en Castilla-La Mancha” y ha expresado su confianza en que no se produzcan consecuencias negativas para el sector ganadero.
Asimismo, ha reiterado que las medidas de control permanecen activas de forma continua, defendiendo que siempre se realiza un seguimiento “muy coordinado y riguroso” ante la detección de enfermedades y que se intenta intervenir con la mayor rapidez posible para minimizar cualquier impacto.