Vídeo | Qué es Backrooms, la película de terror liminal que nació en internet y arrasa en cines

Backrooms se ha convertido en una de las películas de terror más comentadas del momento. La cinta de A24, dirigida por Kane Parsons, adapta al cine un mito nacido en internet: el de unos espacios infinitos, amarillentos, vacíos y sin explicación en los que una persona puede quedar atrapada después de salirse de la realidad

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El fenómeno viral en Internet de BackRooms

La historia no viene de una novela ni de una saga clásica de Hollywood. Viene de foros, vídeos virales, relatos colaborativos y una estética muy concreta: habitaciones desiertas, pasillos de oficina, luces fluorescentes, moquetas viejas, paredes beige y una sensación difícil de explicar. Todo parece reconocible, pero nada parece estar bien.

 

Ese es el corazón del fenómeno Backrooms: el terror liminal.

Qué es Backrooms

Los Backrooms son un universo de habitaciones y pasillos aparentemente infinitos. No son un castillo encantado, ni una casa poseída, ni un bosque oscuro. Son algo mucho más moderno y más raro: espacios cotidianos vaciados de vida.

La idea original parte de una imagen inquietante difundida en internet: una sala amarillenta, sin ventanas, con moqueta y luces de oficina. A partir de ahí, miles de usuarios empezaron a construir una mitología alrededor de ese lugar imposible.

En los relatos, una persona puede “salirse” de la realidad y acabar en los Backrooms, una dimensión paralela formada por estancias interminables. No hay una salida clara. No hay reglas estables. Y lo peor no siempre es lo que aparece, sino la posibilidad de que no aparezca nada durante demasiado tiempo.

De qué va la película Backrooms

La película sigue a Clark, interpretado por Chiwetel Ejiofor, un propietario de una tienda de muebles que atraviesa una crisis personal y descubre una entrada a un territorio desconocido bajo la apariencia de oficinas y salas interminables.

Ese lugar, los Backrooms, funciona como un laberinto físico y mental. A medida que Clark se adentra en él, la película mezcla terror psicológico, ciencia ficción, metraje encontrado y una atmósfera de pesadilla burocrática: como si alguien hubiera convertido el interior de una oficina abandonada en un universo entero.

Renate Reinsve interpreta a la doctora Mary Kline, una terapeuta que acaba vinculada a esa búsqueda y atrapada también en una realidad cada vez más difícil de entender.

Qué es el terror liminal

El terror liminal es el miedo a los espacios de transición. Lugares que no están pensados para quedarse, sino para pasar: pasillos, escaleras, salas de espera, hoteles vacíos, oficinas de noche, centros comerciales cerrados, colegios sin alumnos o aparcamientos subterráneos.

Son espacios familiares, pero despojados de su función normal. Y por eso inquietan.

Un pasillo lleno de gente no da miedo. Un pasillo iluminado con fluorescentes, vacío, silencioso y demasiado largo empieza a parecer otra cosa. No hace falta que aparezca un monstruo. El propio lugar ya está diciendo: “no deberías estar aquí”.

Eso es lo que explota Backrooms: el miedo a lo cotidiano cuando pierde su lógica.

Por qué Backrooms da miedo

Backrooms no basa todo su terror en sangre o sustos fáciles. Su miedo nace de la espera, del silencio y de la desorientación.

El espectador sabe que algo puede aparecer al girar una esquina, pero la película juega también con lo contrario: con no enseñar, con alargar la tensión, con hacer que una sala vacía parezca una amenaza.

La luz fluorescente, el zumbido eléctrico, los pasillos repetidos y las habitaciones sin identidad crean una sensación de encierro extraño. Es un miedo muy contemporáneo: no el castillo gótico, sino la oficina infinita; no el fantasma clásico, sino el espacio que parece generado por un sistema que nadie controla.

El origen viral de Backrooms

Antes de ser película, Backrooms fue un fenómeno de internet. La idea nació como creepypasta, una leyenda digital compartida y expandida por usuarios en foros y redes.

Después llegó Kane Parsons, conocido en YouTube como Kane Pixels, que convirtió ese concepto en una serie de vídeos de terror con estética de metraje encontrado. Eran piezas breves, inquietantes, con apariencia de grabación perdida o archivo secreto, que capturaban perfectamente la sensación de estar mirando algo prohibido.

 

El éxito de esos cortos hizo que Hollywood se fijara en él. A24 apostó por Parsons cuando aún era muy joven y convirtió aquel universo digital en un largometraje de terror.

Quién es Kane Parsons

Kane Parsons es el joven director detrás de Backrooms. Antes de llegar al cine, había construido su reputación en YouTube con vídeos creados desde una lógica muy distinta a la del Hollywood tradicional.

Su estilo combina efectos visuales, narrativa fragmentada, atmósfera de archivo y una comprensión muy precisa de cómo mira el público nacido en internet. Sus vídeos no explicaban demasiado. Dejaban huecos. Y esos huecos eran parte del miedo.

En la película, Parsons mantiene parte de esa identidad: no busca cerrar todas las preguntas, sino convertir los Backrooms en una experiencia sensorial y mental.

Por qué A24 apostó por Backrooms

A24 se ha convertido en uno de los estudios más asociados al terror de autor y a las películas que mezclan género, prestigio y conversación cultural. Hereditary, Midsommar, Talk to Me o La bruja ayudaron a consolidar esa imagen.

Con Backrooms, el estudio da un paso más: convierte un fenómeno digital en una película de gran impacto comercial. No adapta un cómic, una novela famosa o una franquicia de décadas. Adapta una pesadilla nacida en internet.

Ese detalle explica buena parte de su fuerza. Backrooms no parece diseñada desde arriba para fabricar un fenómeno. Nació abajo, en la cultura digital, y luego fue escalando hasta llegar a las salas.

El éxito de Backrooms en cines

La película se ha convertido en un éxito de taquilla para A24 y ha confirmado que el terror nacido en internet puede competir con las grandes franquicias.

Su rendimiento es especialmente llamativo porque parte de una idea aparentemente pequeña: gente atrapada en habitaciones infinitas. Pero esa imagen conecta con una generación acostumbrada a consumir relatos fragmentados, teorías, vídeos inquietantes y universos narrativos abiertos.

Backrooms demuestra que el miedo contemporáneo no necesita siempre una criatura icónica. A veces basta con una moqueta húmeda, una luz maldita y la sensación de que el mundo tiene habitaciones que nadie debería encontrar.

Backrooms y el nuevo terror de internet

La película forma parte de una tendencia más amplia: el salto del terror digital al cine. YouTube, TikTok, Reddit, 4chan y los foros han creado sus propias leyendas, sus propias criaturas y sus propios códigos visuales.

El terror de internet funciona de otra manera. No siempre cuenta una historia lineal. A menudo propone fragmentos, archivos, grabaciones, mapas incompletos y teorías que los usuarios completan entre ellos. Ese miedo tiene nombre: terror liminal.