La transformación digital está modificando también la geografía del empleo tecnológico en España. Aunque Madrid y Barcelona continúan concentrando la mayor parte de la actividad vinculada al sector, el crecimiento de determinadas infraestructuras y la demanda de nuevos perfiles especializados están favoreciendo la aparición de polos emergentes en otras ciudades.
Aunque la concentración territorial (tanto del tecnológico como del empleo derivado de otras ramas) sigue siendo una característica, y una carencia, del mercado laboral español, las investigaciones expuestas en el informe Radiografía de Empleos y Sectores Emergentes 2026, elaborado por DigitalES, detectan movimientos relevantes en distintos territorios impulsados por sectores como los centros de datos, los servicios cloud o la ciberseguridad.
Según el análisis, varias ciudades comienzan a destacar por el crecimiento de las ofertas vinculadas a estas actividades, configurando un mapa tecnológico más diverso que el existente hace apenas unos años.
Madrid y Barcelona mantienen el liderazgo
El informe señala que la concentración de empleo tecnológico en los grandes núcleos urbanos continúa siendo muy elevada. Madrid y Barcelona siguen actuando como principales centros de atracción para empresas, inversiones y profesionales especializados.
La disponibilidad de talento, la presencia de grandes compañías tecnológicas y el ecosistema empresarial desarrollado durante años explican que ambas ciudades mantengan una posición dominante en buena parte de las actividades digitales.
Sin embargo, DigitalES observa una evolución que comienza a modificar parcialmente este escenario. Y uno de los fenómenos más destacados del informe es el crecimiento asociado a las infraestructuras digitales: las ofertas vinculadas a centros de datos crecieron un 75% en los dos últimos años, reflejando su peso creciente dentro de la economía digital.
La expansión de la inteligencia artificial, el aumento del procesamiento de datos y la digitalización de empresas y administraciones están incrementando la necesidad de instalaciones capaces de almacenar, gestionar y procesar grandes volúmenes de información, y esto contribuye a generar actividad económica y empleo especializado fuera de los núcleos tradicionales.
El informe destaca especialmente el comportamiento de ciudades y provincias que están captando inversiones en este ámbito y que comienzan a posicionarse dentro del ecosistema tecnológico nacional.
Murcia, Málaga, Zaragoza y Almería ganan protagonismo
Entre los territorios que DigitalES identifica como especialmente dinámicos aparecen Murcia, Zaragoza, Málaga y Almería.
Estas zonas registran crecimientos destacados en actividades vinculadas al cloud, los centros de datos y otros servicios tecnológicos avanzados. El informe considera que este comportamiento refleja una tendencia de expansión de determinadas actividades digitales hacia territorios que hasta ahora tenían un peso más limitado dentro del sector tecnológico nacional.
La mejora de las infraestructuras de conectividad, la disponibilidad de suelo para grandes proyectos tecnológicos y el interés de empresas internacionales por nuevas ubicaciones aparecen entre los factores que favorecen este proceso.
Ciberseguridad
Junto al crecimiento de cloud y centros de datos, la ciberseguridad emerge como otro de los ámbitos con mayor capacidad de generación de empleo, de hecho, la demanda de conocimientos relacionados con la seguridad digital se está extendiendo a sectores que tradicionalmente no figuraban entre los principales consumidores de talento tecnológico.
Las ofertas vinculadas a competencias de ciberseguridad crecieron un 69% en actividades de atención al cliente, un 68% en el ámbito legal y un 55% en educación y formación.
Para DigitalES, esta evolución refleja cómo la protección de sistemas, datos e infraestructuras se está convirtiendo en una necesidad transversal para organizaciones de muy distinta naturaleza.
La creciente digitalización de procesos, el aumento de las amenazas informáticas y la expansión del trabajo conectado explican que la ciberseguridad haya dejado de ser una preocupación exclusiva de los departamentos tecnológicos para convertirse en una competencia cada vez más demandada en múltiples sectores.
El resultado es un mercado laboral donde el empleo tecnológico continúa concentrándose en los grandes polos tradicionales, pero en el que empiezan a consolidarse nuevas áreas de crecimiento impulsadas por infraestructuras digitales estratégicas y por la necesidad creciente de especialistas en ámbitos como la nube, los datos y la seguridad informática.