Airbus obtuvo un beneficio neto de 2.243 millones de euros en la primera mitad de 2026, lo que supone un incremento del 47% frente al mismo periodo del año anterior. Este avance se apoya, sobre todo, en la entrega de 351 aviones comerciales, su mejor registro en un primer semestre desde 2019, junto con la buena evolución del área de Defensa y Espacio.
La facturación del grupo ascendió un 12%, hasta 33.200 millones de euros. De esa cifra, 23.900 millones de euros proceden del negocio de aeronaves comerciales, que creció un 15%, mientras que el segmento de defensa y espacio aportó 6.300 millones de euros tras elevar sus ventas un 9% entre enero y junio.
El beneficio operativo (Ebit) ajustado avanzó un 24%, hasta 2.727 millones de euros. El Ebit reportado se disparó un 70%, hasta 2.745 millones, al incorporar ajustes netos totales por 18 millones de euros.
“Estamos intensificando nuestra actividad en todos los negocios para satisfacer la creciente demanda de nuestras soluciones civiles y militares. Nuestro enfoque en una ejecución constante está dando sus frutos, como lo demuestran las sólidas entregas del segundo trimestre”, ha valorado el consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury.
Tal y como comunicó la compañía la semana pasada, el grupo mantiene sin cambios sus previsiones para 2026. Entre sus objetivos figuran la entrega de 870 aviones comerciales y un beneficio operativo ajustado de 7.500 millones de euros, siempre que no se produzcan “nuevas perturbaciones” en el comercio internacional, la economía mundial, el tráfico aéreo o la cadena de suministro.
Estas proyecciones se basan en un contexto en el que las normas comerciales y los aranceles permanezcan estables y similares a los actuales, y no incorporan posibles efectos derivados de operaciones de fusiones y adquisiciones.
El fabricante también ha fijado como meta alcanzar un beneficio operativo de entre 12.000 y 13.000 millones de euros en 2029, además de reiterar su objetivo de mantener una conversión de efectivo cercana a 1 en un horizonte de cinco años.
Conflicto laboral en las plantas españolas
En España, la plantilla de las factorías de la multinacional europea llevó a cabo una huelga de más de cuatro semanas, iniciada el 1 de julio, en plena negociación del nuevo convenio colectivo. La producción ha regresado a la normalidad desde este lunes, después de que los trabajadores rechazaran en una consulta el preacuerdo alcanzado por los sindicatos Sipa, CCOO y ATP.
Con respuesta a la votación, Airbus manifestó en un comunicado que este resultado requiere de “un periodo de profunda reflexión”, tanto para la empresa como para los representantes sociales.
“Se prevé un periodo de incertidumbre, dudas y preocupación hacia lo que vendrá a partir de ahora. Es importante para toda la plantilla mantener la calma y respetar a las personas y al diálogo, tanto dentro de la empresa como dentro de los equipos, para que, entre todos, se encuentre la manera de avanzar”, ha añadido.