El Banco de Japón, cada vez más fracturado, congela tipos y eleva sus previsiones de inflación

El Banco de Japón mantiene los tipos, recorta el crecimiento y eleva la inflación ante el impacto del conflicto y del petróleo de Oriente Próximo.

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FILED - 19 February 2016, Hamburg: A view of bank notes of the Japanese currency Yen lying on a table. Japan's central bank is issuing a new banknote series for the first time in 20 years. Photo: picture alliance / dpa picture alliance / dpa

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El Consejo de Política Monetaria del Banco de Japón ha optado por dejar intacto el tipo de interés de referencia "en torno al 0,75%", al tiempo que recorta sus proyecciones de crecimiento y eleva las de inflación, en respuesta al impacto del conflicto en Oriente Próximo.

La resolución del máximo órgano de decisión del Banco de Japón pone de manifiesto la creciente fractura interna, ya que tres de los nueve integrantes del Consejo apostaron por elevar la tasa de referencia hasta alrededor del 1%, lo que supone el mayor nivel de disenso en la orientación de la política monetaria desde comienzos de 2016.

Al mismo tiempo, el Banco de Japón ha revisado su cuadro macroeconómico y ha alertado de que "es probable que el crecimiento de Japón se desacelere en el año fiscal 2026" debido al efecto sobre empresas y hogares del previsible encarecimiento del crudo ligado a la escalada en Oriente Próximo.

En detalle, la institución prevé ahora que el PIB japonés avance en 2026 un 0,5%, la mitad de lo calculado en enero; para 2027 anticipa un incremento del 0,7%, una décima menos; y para 2028 estima una expansión del 0,8%.

En lo referente a los precios, el Banco de Japón calcula que la inflación subyacente de referencia, sin alimentos frescos, alcanzará el 2,8% este año, frente al 1,9% proyectado anteriormente. También espera que se sitúe en el 2,3% en 2027, tres décimas por encima de lo estimado en enero, mientras que para 2028 mantiene una previsión del 2%.

Por su parte, la tasa de inflación subyacente de Japón se colocará en 2026 en el 2,6%, cuatro décimas por encima del pronóstico previo, y en 2027 también en el 2,6%, frente al 2,1% estimado en enero. Para 2028, la autoridad monetaria contempla un aumento subyacente de los precios del 2,2%.

En cualquier caso, el Banco de Japón subraya que estas proyecciones responden a un escenario central en el que, a medida que se reduzca el impacto de la crisis en Oriente Próximo, el precio del petróleo crudo retrocederá y no se registrarán interrupciones de gran calado en las cadenas de suministro, de modo que las perspectivas podrían variar de forma significativa en función de cómo evolucione la situación en la región.

Así, si el conflicto en Oriente Próximo se prolonga y las cotizaciones del petróleo se mantienen altas durante más tiempo del previsto, "la economía podría desacelerarse aún más", y un repunte adicional del crudo podría trasladarse no solo a la energía, sino también al precio de un amplio abanico de bienes en Japón.

Además, la entidad recuerda que una parte relevante de las materias primas empleadas en fertilizantes, clave para la actividad agrícola, procede de Oriente Próximo, por lo que, si la inestabilidad se alarga y los cuellos de botella logísticos persisten durante un periodo prolongado, habrá que contemplar también un encarecimiento de los alimentos superior al previsto, como consecuencia del aumento de las cotizaciones internacionales de estas materias primas.