La consolidación de las cuentas públicas en Francia avanza a un ritmo más lento del esperado y continúa expuesta a importantes riesgos de aplicación, pese a los progresos recientes, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Para el organismo, las medidas orientadas a aumentar la recaudación “no serán suficientes” para cubrir las amplias necesidades de ajuste del país, dada la elevada presión fiscal actual, por lo que considera “esencial” replantear las prioridades del abultado gasto público.
Tras la visita al país del equipo del FMI encargada de elaborar el informe anual Artículo IV sobre Francia, los expertos de la institución concluyen que el alto nivel de deuda y las crecientes presiones sobre el gasto refuerzan la urgencia de intensificar el esfuerzo de consolidación, en coherencia con el Plan Estructural Fiscal a Medio Plazo y con las reglas de la UE. En este contexto, señalan que “el próximo ciclo electoral ofrece a Francia la oportunidad de articular una estrategia plurianual creíble y bien definida” que respalde la consolidación fiscal y permita liberar el potencial de crecimiento.
En su diagnóstico, la misión del FMI destaca que las previsiones de crecimiento continúan rodeadas de una fuerte incertidumbre, tanto externa como interna. El organismo prevé que el avance del PIB francés se mantenga contenido en 2026, moderándose al 0,7% desde el 0,9% previsto para 2025, lo que implica un recorte de dos décimas frente al escenario publicado en abril. Este empeoramiento se atribuye a que los efectos indirectos de la guerra en Oriente Próximo están elevando la inflación y enfriando la demanda interna.
A corto plazo, los riesgos para el escenario económico siguen inclinándose a la baja, indica el FMI, que menciona el aumento de las tensiones geopolíticas y la posibilidad de una corrección desordenada en el mercado de la IA. En el frente interno, añade que la mayor incertidumbre política de cara a las elecciones presidenciales del próximo año “podría retrasar aún más la consolidación fiscal y las reformas estructurales previstas”.
En esta línea, los técnicos del Fondo insisten en que “la consolidación fiscal sigue siendo más lenta de lo previsto y aún está sujeta a riesgos de implementación significativos”. Recuerdan que el déficit se redujo al 5,1% del PIB en 2025, por debajo de la meta inicial, aunque advierten de que el presupuesto de 2026, pese a ajustarse a las normas comunitarias, “no alcanza los planes iniciales”, ya que no fue posible sacar adelante reformas adicionales por la falta de respaldo político.
Aun así, las autoridades francesas mantienen el objetivo de situar el déficit por debajo del 3% del PIB en 2029. Sin embargo, el FMI alerta de que, “sin medidas adicionales, el ritmo actual de ajuste sería insuficiente para cumplir los objetivos del Plan Estructural Fiscal a Medio Plazo (PEFP)”, lo que mantendría a Francia bajo el Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE) en 2029 y con un volumen de deuda todavía elevado, obligando a realizar un esfuerzo de ajuste mayor en el futuro.
Para evitar este escenario, el personal del Fondo propone una estrategia plurianual claramente definida, apoyada en medidas fiscales de alta calidad y en reformas estructurales que impulsen el crecimiento y encaminen la deuda hacia una trayectoria de descenso sostenido. A su juicio, para respetar el compromiso de rebajar el déficit por debajo del 3% del PIB en 2029 sería aconsejable un esfuerzo fiscal estructural inicial cercano al 0,8% del PIB anual entre 2027 y 2029, que podría ir moderándose después.
En particular, aunque las medidas de aumento de ingresos bien diseñadas pueden contribuir al ajuste, el FMI considera que “no serán suficientes” para cubrir la magnitud del esfuerzo que necesita Francia, dado que la carga impositiva ya se sitúa entre las más elevadas de la zona euro. Esta elevada relación entre ingresos y PIB reduce el margen para seguir apoyando la consolidación en nuevas subidas de impuestos.
“La magnitud del ajuste a medio plazo necesario hace que depender aún más de los aumentos de impuestos no sea viable ni deseable, dados los riesgos para la confianza empresarial, la competitividad y el crecimiento”, subrayan los expertos.
El informe recuerda que el gasto público francés alcanzó el 57,5% del PIB en 2025, el nivel más alto de la zona euro, por lo que el FMI estima que reorientarlo resulta clave para generar espacio presupuestario para nuevas prioridades y, al mismo tiempo, avanzar en la consolidación. El envejecimiento de la población, las necesidades de defensa, la inversión digital y la transición ecológica ejercerán, según el organismo, una presión creciente sobre las finanzas públicas.
Ante este panorama, los técnicos del Fondo defienden que la estrategia de ajuste se centre en recortar el gasto menos eficiente y reasignar partidas corrientes y sociales hacia ámbitos considerados prioritarios, acompañándolo de reformas estructurales ambiciosas y de revisiones periódicas del gasto.
Entre sus recomendaciones, el FMI plantea adaptar el gasto sanitario y educativo a los cambios demográficos, optimizando los recursos ya disponibles. Para ello, propone introducir copagos sanitarios cuidadosamente diseñados para servicios no esenciales o no urgentes, con el objetivo de contener los costes asociados al envejecimiento, garantizando al mismo tiempo el acceso y la calidad de la atención y protegiendo a los hogares con menos ingresos y mayores necesidades.
El organismo sugiere también revisar el sistema de prestaciones por desempleo, que siguen siendo relativamente generosas para determinados colectivos, lo que, a su juicio, puede mermar los incentivos a prolongar la vida laboral. Además, insta a definir una estrategia creíble de reforma de las pensiones que devuelva la sostenibilidad a largo plazo al sistema.
“La suspensión de la reforma de 2023 ha reducido el ahorro a corto plazo y ha renovado la incertidumbre en torno a la trayectoria de ajuste del sistema”, concluyen los técnicos en su informe.