El respaldo de Moody’s relaja la tensión sobre el bono francés a la espera del BCE

Moody’s mantiene el rating de Francia en “Aa3” y relaja la presión sobre su bono a diez años mientras el mercado espera señales del BCE.

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El rendimiento que el mercado exige al bono francés a diez años se reducía levemente este lunes y llegaba a situarse por debajo del 5% al inicio de la jornada, después de que la agencia de calificación Moody's optara por mantener sin cambios en “Aa3” y con perspectiva negativa la nota de la deuda soberana a largo plazo del país.

Así, el interés del bono francés a diez años descendía hasta el 4,9557%, tras los máximos desde 2002 alcanzados a finales de la semana pasada por encima del 5%, lo que permitía recortar el diferencial frente al bono alemán equivalente (“bund”) por debajo de los 170 puntos básicos.

El pasado viernes, contra el criterio mayoritario de los analistas, Moody's resolvió conservar el rating a largo plazo de Francia en “Aa3” con perspectiva negativa, aunque la agencia advirtió de que este voto de confianza “parte del supuesto de que se aprobará un presupuesto para 2027” que contribuya a rebajar el déficit.

En su informe, Moody's sostiene que la calificación “Aa3” de Francia se apoya en una economía avanzada y diversificada, además de en la elevada capacidad de sus instituciones públicas, si bien reconoce que la fortaleza del marco institucional se ve sometida a pruebas recurrentes por un Parlamento fragmentado y por episodios de inestabilidad política y social. A ello se suma una carga de deuda elevada y al alza, junto con un deterioro de los indicadores de capacidad de pago, que “constituyen otros desafíos crediticios clave”.

Asimismo, la agencia subrayó que las rentabilidades de la deuda pública francesa han repuntado con más rapidez de la prevista, mientras que se han producido protestas sociales de amplio alcance, “lo que podría limitar los esfuerzos de consolidación fiscal”.

En esta línea, Moody's remarcó que la nota actual de Francia “parte del supuesto de que se aprobará un presupuesto para 2027 que reduzca el déficit, y que los costes de financiación y las tensiones sociales disminuirán en los próximos meses”.

“A pesar del complejo contexto político y social, partimos de la premisa de que, finalmente, se aprobará un presupuesto que reduzca el déficit para 2027, posiblemente por decreto”, señaló la agencia.

Al mismo tiempo, los inversores centran ahora su atención en la reunión de este jueves del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), en la que el mercado no espera nuevas subidas de los tipos de interés. Tras el encuentro, la presidenta del organismo, la francesa Christine Lagarde, podría ofrecer alguna orientación sobre la situación de los mercados de deuda durante la rueda de prensa posterior.

“El principal argumento a favor de una pausa se encuentra en el comportamiento reciente de los mercados financieros”, explica Germán García Mellado, gestor de Paradigma Flexible Bonds y Paradigma High Income Bonds, al señalar que el aumento de las rentabilidades de la deuda soberana europea, junto con la ampliación de los diferenciales de crédito corporativo, está endureciendo las condiciones de financiación de Estados y compañías.

“En cierta medida, los mercados ya están haciendo parte del trabajo del BCE, elevando los costes de financiación y moderando potencialmente la demanda sin necesidad de nuevas subidas de los tipos oficiales”, apunta el experto.