La decisión de no actualizar el IRPF conforme a la inflación sigue teniendo efectos directos sobre las cuentas públicas. Según el Informe de Progreso Anual remitido por el Gobierno a la Comisión Europea, esta medida permitió ingresar casi 2.300 millones de euros adicionales en 2025, consolidándose como una de las principales palancas de recaudación del Ejecutivo.
En concreto, el Estado obtuvo 1.137 millones extra, mientras que las comunidades autónomas sumaron otros 1.157 millones, lo que eleva el impacto total hasta el 0,14% del PIB. Desde el Ministerio de Economía se reconoce abiertamente que la no deflactación de las bases del IRPF está generando un incremento sostenido de ingresos, en un contexto donde el debate político sobre esta cuestión lleva años abierto.
Una vía silenciosa para aumentar ingresos
Aunque el Gobierno no ha aprobado una reforma fiscal estructural en esta legislatura —principalmente por falta de apoyos parlamentarios—, sí ha desplegado una estrategia basada en ajustes parciales y nuevas figuras tributarias. El resultado: más de 6.200 millones de euros adicionales al año en ingresos públicos.
Estas medidas permiten a España cumplir con el compromiso adquirido con Bruselas de elevar los ingresos estructurales en torno al 0,4% del PIB, combinando subidas selectivas de impuestos con decisiones como la no actualización del IRPF.
Nuevos impuestos y subida de tipos
Entre las medidas más relevantes destaca el Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas, que grava patrimonios superiores a tres millones de euros y aporta más de 600 millones anuales. También ha aumentado la recaudación el nuevo impuesto sobre productos vinculados al tabaco y vapeadores, junto con la subida del gravamen sobre las labores tradicionales del tabaco.
En paralelo, el IRPF ha incorporado cambios en la tributación del ahorro, elevando los tipos para rentas altas hasta el 30%, lo que ha generado cerca de 500 millones adicionales al año.
Sociedades, el gran motor recaudatorio
Donde más se ha notado el impacto es en el Impuesto de Sociedades. La introducción de un tipo mínimo del 15%, junto con las medidas del marco internacional de la OCDE (Pilar II), ha disparado la recaudación en varios miles de millones. Solo el límite a la compensación de pérdidas en grupos empresariales ha aportado más de 4.000 millones en 2025.
En contraste, la única reducción significativa de ingresos proviene de la rebaja del tipo para pymes y microempresas, una medida impulsada por Junts que supondrá una caída progresiva de la recaudación en los próximos años.
Cumplir con Bruselas sin reforma global
El balance que traslada el Gobierno es claro: sin una gran reforma fiscal, España está logrando incrementar ingresos de forma sostenida y cumplir con las exigencias europeas. Pero lo hace apoyándose en decisiones como la no deflactación del IRPF, que, aunque técnicamente discretas, tienen un impacto directo en el bolsillo de los contribuyentes.