La consejera delegada de Hisdesat, Ana María Molina, ha puesto en valor este martes el papel de los programas europeos como “aceleradores de capacidades” en el ámbito de la seguridad y las telecomunicaciones. En contraste, el presidente de Arquimea, Diego Fernández, ha instado a ser “más críticos” con estas iniciativas para garantizar “el retorno de inversión” en España.
Ambos han intervenido en la II Jornada de Seguridad y Defensa Global organizada por Europa Press, durante la mesa redonda titulada “Tecnologías de uso dual: IA, drones y satélites”.
En el ámbito comunitario, Molina ha recalcado que España no cuenta con “todas las tecnologías” y que, por ello, “hay que ser cooperativos”, aunque siempre bajo una “muy fuerte y sostenida negociación de retorno industrial”. De lo contrario, ha advertido, se corre el riesgo de perder oportunidades y soberanía.
Por su lado, el máximo responsable de Arquimea ha reiterado que, si España logra “vender muchos productos”, podrá recuperar “esa balanza de pagos y, al final, el país habrá crecido”.
En esta línea, el CEO y fundador de Sateliot, Jaume Sanpera, ha coincidido con Fernández al defender que el sector debe decidir con claridad qué tecnologías se deben liderar desde España dentro de Europa, al tiempo que ha alertado del “gran peligro” que supone la fragmentación.
El consejero delegado de Integrassys, Álvaro Sánchez, ha centrado su intervención en la necesidad de avanzar en la transformación digital, que considera “absolutamente necesaria” para poder compartir información en distintos escenarios o incluso “competir a veces”.
“Entonces, es un trabajo conjunto del Ministerio de Defensa, pero también de la industria, porque el Ministerio de Defensa, por naturaleza, es lento”, ha apuntado Sánchez.
Ante estas palabras, el director general del Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información (Cestic) del Ministerio de Defensa, el teniente general José María Millán, ha admitido que existe margen para ser “más ágiles” y adaptarse mejor a la evolución del sector. Aun así, ha defendido que “muchas veces esa lentitud favorece la seguridad jurídica de las empresas”.
Defensa reclama una transformación digital real en el campo de batalla
Millán también ha reclamado previamente una “auténtica” transformación digital que llegue hasta las zonas de combate, de forma que las Fuerzas Armadas puedan cumplir “su misión de ganar la guerra”.
Asimismo, ha subrayado que el contexto bélico actual no se resuelve únicamente con más tecnología, sino que los actores implicados en defensa deben asumir la necesidad de una verdadera transformación digital.
Según el director general de Cestic, el combate moderno es, ante todo, multidominio y depende “fundamentalmente, y casi exclusivamente”, de la capacidad de compartir datos en el campo de batalla, “un entorno tremendamente restrictivo y hostil”.
Retos y oportunidades para la industria de defensa
En cuanto a los desafíos de futuro, el responsable de Arquimea ha destacado la importancia de alcanzar una capacidad de producción masiva, poniendo como ejemplo el sector de los drones. Ha lamentado que España continúe en una fase de industrialización, mientras “hay países que ya están en producción masiva y hacia eso tenemos que ir nosotros”.
Desde Hisdesat, el objetivo pasa por mantener la prestación de servicios gubernamentales duales eficaces, “diseñados para los peores escenarios y también que aporten en otros más tranquilos o de menor riesgo”.
Sanpera, de Sateliot, ha incidido en el componente cultural, defendiendo que las tecnologías civiles pueden ser “perfectamente válidas” para defensa, en un entorno en el que tradicionalmente se ha trabajado con empresas dedicadas en exclusiva al sector y con plazos de desarrollo “muy largos”.
Por último, Cortés (Sensia) ha señalado como reto clave la necesidad de alinear la inversión y los esfuerzos destinados a ganar soberanía tecnológica con un plan de negocio que aporte sostenibilidad a todo este ecosistema.