La actividad del sector manufacturero en España mantuvo el crecimiento en mayo, aunque a un ritmo más suave, con un índice PMI que descendió hasta los 51,2 puntos frente a los 51,7 registrados en abril.
“El mes de mayo indicó una reversión parcial del crecimiento del sector manufacturero impulsado por los stocks de seguridad observado en el mes anterior”, explicó Paul Smith, economista de S&P Global Market Intelligence, aludiendo al efecto combinado de unos precios todavía elevados y un contexto de incertidumbre prolongada.
Durante el quinto mes del año, las compañías participantes en la encuesta señalaron importantes demoras en las rutas marítimas, una falta generalizada de suministros y un fuerte encarecimiento de los costes de los insumos, con especial incidencia en el petróleo y sus derivados, como consecuencia de la guerra en Oriente Próximo y del cierre efectivo del estrecho de Ormuz.
Como resultado, los datos más recientes de la encuesta mostraron que los costes de los insumos avanzaron al ritmo más intenso de los últimos cuatro años, mientras que los precios de venta también se incrementaron, reflejando el traslado del encarecimiento de los insumos, dado que las empresas trataron de preservar sus márgenes de rentabilidad en la medida de lo posible.
“Los altos precios de venta lastraron las ventas”, indicaron los autores de la encuesta, subrayando que este factor, junto con la incertidumbre ligada al conflicto bélico, provocó que los nuevos pedidos de los fabricantes se redujeran con fuerza de forma generalizada por quinta vez en los últimos seis meses.
Evolución del PMI manufacturero en la zona euro
En el conjunto de la zona euro, el PMI manufacturero también se mantuvo en terreno expansivo, si bien se apreció una pérdida de impulso en el crecimiento, al pasar de 52,2 puntos en abril a 51,6 en mayo.
“Aunque los fabricantes de la zona euro registraron una expansión por cuarto mes consecutivo en mayo, el sector muestra signos de dificultades debido al aumento de los precios y a las interrupciones en el suministro derivadas de la guerra en Oriente Medio”, comentó Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence.
Al mismo tiempo, el analista advirtió de que los retrasos en la cadena de suministro han alcanzado su cota más elevada desde los problemas de abastecimiento originados por la pandemia en 2022, lo que añade una presión adicional al alza sobre los precios.
“Las fábricas se ven obligadas a repercutir el aumento de los costes a los clientes, lo que inevitablemente impulsará la inflación en los próximos meses”, apuntó Williamson, precisando que, pese a ello, la demanda se está viendo mermada por el encarecimiento, y en mayo se detectó un estancamiento en la cartera de pedidos tras tres meses consecutivos de mejora.
“Los responsables de las políticas monetarias estarán deseosos de frenar el aumento de la inflación, pero también serán prudentes en cuanto al alcance de las subidas de los tipos de interés, dados los indicios de una demanda debilitada que ya está surgiendo”, apostilló.