El encarecimiento de las hipotecas y la posibilidad de obtener una mayor rentabilidad por los ahorros vuelven a colocar las decisiones del Banco Central Europeo (BCE) en el centro de la economía doméstica. La institución presidida por Christine Lagarde decidirá este jueves, 29 de octubre, si modifica los tipos de interés después de las dos subidas aprobadas durante 2026, en un escenario condicionado por el encarecimiento de la energía y la persistencia de la inflación.
Aunque los analistas esperan que el BCE deje el tipo de depósito en el 2,50%, la atención se concentrará en las señales que ofrezca sobre diciembre y los primeros meses de 2027. Para quienes tienen una hipoteca variable, buscan financiación para comprar una vivienda o disponen de dinero en una cuenta remunerada, esas expectativas pueden resultar tan importantes como la propia decisión del jueves.
Las hipotecas variables ya están acusando la subida del euríbor
El euríbor a doce meses, principal referencia de las hipotecas variables en España, cerró septiembre en el 3,247%, frente al 2,954% de agosto y el 2,172% registrado un año antes, según los datos oficiales del Banco de España. Su avance refleja el endurecimiento de las expectativas sobre los tipos de interés y tiene consecuencias directas para los préstamos que deben actualizarse durante los próximos meses.
Una hipoteca variable de 150.000 euros pendientes de amortizar, con un plazo restante de 25 años y un diferencial de un punto porcentual sobre el euríbor, pasaría de una cuota aproximada de 725 euros a 812 euros mensuales si se revisara utilizando los valores de septiembre de 2025 y septiembre de 2026, respectivamente.
La diferencia sería de unos 87 euros al mes, equivalentes a 1.051 euros adicionales al año. Se trata de una simulación realizada por DEMÓCRATA calculada mediante el sistema de amortización francés, con capital y plazo restantes constantes, sin comisiones ni productos vinculados. El resultado real dependerá de las condiciones del contrato y de la fecha de revisión.
Los préstamos con revisión anual incorporarán el nuevo índice cuando corresponda actualizar sus condiciones, mientras que los contratos con revisión semestral pueden experimentar variaciones con mayor frecuencia. Quienes tengan una hipoteca fija conservarán su cuota pactada, salvo que modifiquen las condiciones del préstamo.
Qué pasará si el BCE vuelve a subir los tipos
Una nueva subida de 25 puntos básicos elevaría el tipo de depósito del 2,50% al 2,75%, aunque no supondría automáticamente un incremento idéntico del euríbor. Este indicador se negocia en los mercados financieros y puede incorporar con antelación los movimientos que los inversores esperan de la autoridad monetaria.
Para ilustrar la sensibilidad de una hipoteca al encarecimiento del dinero, si el euríbor aumentara otros 0,25 puntos porcentuales, la cuota del préstamo utilizado en el ejemplo anterior pasaría de unos 812 a 833 euros mensuales, siempre que el resto de las condiciones permanecieran constantes.
Los expertos consultados en los últimos días por distintas entidades financieras coinciden en señalar diciembre como la fecha más probable para una nueva subida. CaixaBank Research contempla que el tipo de depósito alcance entonces el 2,75%, mientras que los mercados asignaban una probabilidad cercana al 90% a ese escenario en su análisis del 22 de octubre.
Los depósitos y las cuentas remuneradas pueden beneficiarse
Cuando aumentan los tipos de interés oficiales, las entidades financieras disponen de mayor margen para mejorar la remuneración de los depósitos y las cuentas de ahorro, aunque no están obligadas a trasladar íntegramente esas subidas a sus clientes. Por ello, el endurecimiento de la política monetaria puede beneficiar a quienes mantienen dinero ahorrado, especialmente si los bancos compiten por captar nuevos depósitos.
Un depósito de 20.000 euros contratado durante doce meses al 2% TAE generaría aproximadamente 400 euros brutos de intereses. Si la remuneración ascendiera al 2,5% TAE, el rendimiento alcanzaría los 500 euros, es decir, 100 euros adicionales antes de impuestos.
La rentabilidad que finalmente reciban los ahorradores dependerá de la competencia entre entidades y de sus necesidades de financiación, así como del producto contratado. Los depósitos a plazo fijo garantizan una remuneración durante el periodo acordado, mientras que las cuentas remuneradas con tipos variables pueden modificar sus condiciones a lo largo del tiempo.
La inflación también condiciona el beneficio real de estos productos, ya que un ahorro remunerado al 2,5% puede aumentar su saldo nominal y, al mismo tiempo, perder poder adquisitivo si los precios crecen por encima de ese porcentaje.
La inflación condiciona la próxima decisión del BCE
La principal preocupación de la institución europea continúa siendo el repunte de los precios, impulsado especialmente por la energía. El Banco de España ha revisado sus previsiones y calcula que la inflación española alcanzará el 3,9% en 2026 y el 3,7% en 2027, por encima del objetivo del 2% que persigue el BCE para el conjunto de la eurozona.
El organismo también advierte de que los mercados financieros anticipan condiciones de financiación más restrictivas para familias y empresas. La evolución del petróleo y el gas, así como la posibilidad de que su encarecimiento termine trasladándose a otros bienes y servicios, determinarán buena parte de las decisiones monetarias de los próximos meses.
La reunión europea coincidirá, además, con la de la Reserva Federal estadounidense, en un momento en el que ambos bancos centrales deben equilibrar el control de la inflación con los riesgos de enfriamiento económico.
Para los hogares españoles, las consecuencias de la reunión del jueves no dependerán únicamente de si el BCE modifica los tipos oficiales, sino también de las expectativas que genere sobre sus próximas decisiones. La evolución del euríbor, las condiciones de las nuevas hipotecas y la remuneración del ahorro estarán condicionadas, en buena medida, por cuánto tiempo permanezca elevado el precio del dinero.